
Gerardo “Cachorro” López es un músico y productor que formó parte de muchos proyectos de solistas argentinos pero su paso por “Los Abuelos de la Nada” fue lo más reconocido de su carrera. Este año empezó a reversionar clásicos de LADLN, incluyendo los consabidos “artistas invitados” de nuevas generaciones para darle una pátina de “modernidad” a estas canciones.
Se editará un disco completo este año, pero se están lanzando singles como adelanto y el último fue protagonizado por la polémica Lali Espósito. La canción seleccionada por el productor para revisitar fue “Mil horas” de Andrés Calamaro y Marcelo Scornik. Es un hit de la banda de los años 80, pero uno “liviano”, bailable, sin demasiada profundidad ni nada parecido. Aun así, esta canción, a la luz de lo que hoy se escucha en la comarca, pasa a ser una tremenda canción. Primero que nada en “Mil horas” hay una estructura.
El compositor sabe construir una línea melódica sobre un patrón armónico decente y un riff que es la marca distintiva. El texto no es nada del otro mundo pero hoy pareciera escrito por un poeta simbolista (si bien es abstracto y “a lo Fito” por lo menos arma frases entendibles, donde se ven rastros de ironía). La cantada de Lali es sobria, sensual, y está mejor que mucho de lo que ha hecho (de lo mucho que hace). El arreglo es una aleación vintage-pro, y sin dudas no está pensado para el toque de una banda sino como un acompañamiento sobrio, despojado, para la voz. En este arreglo quizá lo único que esté “tocado” sea el riff de trompeta.
En síntesis, es una buena versión y hace pensar que Lali podría hacer cosas más importantes y esto abre una puerta. Sería bueno para ella y para la masa de jóvenes que la siguen por su carisma y que no prestan mucha atención al hecho musical.















































