
ATTAQUE DE ROCK
El pasado viernes 12, tuvimos la oportunidad de asistir en Live Era, a un nuevo show de Mariano Martínez, co-vocalista, guitarrista, compositor y uno de los fundadores de la histórica banda de punk rock argentina Attaque 77, pero con su nueva banda, que viene presentando en los últimos meses, ya que el debut con la misma fue aquí en Montevideo en noviembre del año pasado. Instalado a medio tiempo en Uruguay, Mariano estableció en Montevideo, ciudad que conoce hace más de tres décadas, por sus tantas venidas con su banda de toda la vida Attaque 77, como uno de sus principales lugares desde los cuales desarrolla su actual carrera artística, componiendo, grabando y participando activamente del ambiente musical uruguayo, formando parcerías musicales con artistas de este lado oriental del Plata.
El show incluyó además a la buena banda de punk rock Bulgaria, nada búlgara y bien pandense, que abrió la noche, una propuesta musical muy interesante, que desplegó un show potente, explosivo, que rondó la media hora, a pura intensidad, dejando el escenario bien encendido para el acto principal venidero. La banda integrada por Rodrigo Carbonel en guitarra y voz, Ismael Brambillasca en guitarra y coros, Santiago Villar en bajo y coros, y Guillermo Bareño en batería, desplegó un set de canciones rápidas, con estribillos coreables, canciones directas al mejor estilo del género que desarrollan. Bulgaria tiene dos discos editados hasta el momento, “Vol. 1” (2020) y “Vol. 2 (2022), muy recomendables, y de los cuales sonaron: “La T.V.”, “Soldados”, “Dispara”, “Fuego”, “Astronómica”, “Disfrazada humanidad”, “Septiembre”, cerrando un show redondo con el tema “Sangre, gloria, espinas”. No en vano, ganaron el Premio Graffiti a mejor banda de punk rock de 2021. Bulgaria se bajaron del escenario muy ovacionados, haciendo recordar eso de “si lo breve bueno, dos veces bueno”. Tranquilamente, y gracias a la buena onda generada con el público, la banda podría haber tocado un par de temas más. Pero los tiempos son los tiempos.
Con la sala llena y expectante de ver a un referente importante del rock argentino, y de escuchar los grandes clásicos de Attaque 77, llegó el acto principal. Mariano sabe que tiene su público aquí, que lo banca y lo quiere, cosas que el músico retribuye con amabilidad y simpatía, y por supuesto y como pasó esa noche, satisfaciendo las expectativas que sus seguidores tenían, respecto a un set que por cierto estuvo predecible e inevitablemente repleto de éxitos de Attaque 77, cosa que todos agradecimos. La banda que acompaña a Martínez, está conformada por el guitarrista Martín Locarnini y el tecladista Juan Pablo Ezquerra, ambos músicos de apoyo en vivo de Attaque 77 desde el 2019, una sólida base rítmica a cargo de la bajista Luli Bass, el baterista Nicolás Jara, y el propio hijo de Mariano, Ramiro, en guitarra de apoyo.
El show de Mariano, casi no podía haber empezado mejor, ya que de inicio, echó mano de un clásico muy conocido de Attaque 77, como lo es “Espadas y Serpientes”, así empezó, y todos coreando a gritos “yo volveré a las calles, sé que mi barrio esperará…”, tremendo comienzo, en un altísimo punto. Seguidamente, Mariano apeló al Attaque más de los últimos años y del último disco “Triángulo de fuerza” del 2019, del cual tocó “Soldaditos”, tema que abre ese disco. La siguiente fue una de las cuatro versiones que Mariano hizo esa noche, “Un poco de respeto”, la versión de «A Little Respect», de Erasure, incluida en el disco de versiones de Attaque 77 «Otras Canciones». “Como salvajes”, del “Triángulo…” continuó el listado, luego “Plaza de perros”, del disco “Karmagedón”, para inmediatamente volver al mejor pasado de Attaque, tocando “El cielo puede esperar”, del disco homónimo, y “América”, del “Ángeles caídos”. Aquí, y para interpretar la segunda versión de la noche, Mariano invitó a su amigo personal y artístico Alejandro Spuntone, para cantar juntos con guitarra acústica por parte de Mariano la preciosa versión que grabaron además con Guzmán Mendaro del tema “A cartas vistas” de Buitres. Mariano y Alejandro lograron desde el escenario, mover las fibras de la sensibilidad, en una emotiva interpretación de esta canción. Alejandro se quedó todavía para cantar también de Attaque, ya de nuevo con toda la banda en el escenario, “Setentista” y “Ojos de perro”, ambos del disco “Antihumano”.
El tema estreno llegó en este momento, y Mariano tocó “Retazos de mi vida”, una canción muy nueva, tan nueva que había sido subida a las plataformas musicales un día antes. Esta canción, según el propio Mariano, formará parte de su próximo disco. A todo esto, Mariano no pierde la oportunidad de entretener con sus cometarios y anécdotas entre tema y tema, cosa que el público disfruta y celebra. Seguía el recital, y vendrían ”Sueños”, del disco “Estallar”, y la tercera versión de la noche, también en español, y deleitando a los ramoneros presentes (entre los que se incluye este cronista), “Veneno en el corazón”, la versión de “Poison Heart de los Ramones, muy cantada y agitada por supuesto. Un hecho muy notorio de los conciertos de Mariano Martínez es la variedad etaria en el público, ya que además del público veterano, fan de Attaque 77 de toda la vida, también hay asistentes mucho más jóvenes, o familias que incluyen niños, muchos hijos de esos mismos veteranos, es que el tiempo pasa, y los buenos gustos musicales también se heredan. Luego sonaron, “Estallar”, del disco homónimo, y del “Karmagedón” también sonó “Chance”.
El show entraba en su recta final, y el nivel no decaería ni por un momento, ya que “Arrancacorazones”, del “Antihumano”, fue otra muy celebrada por el público, pero además, esa euforia no se detendría, porque la siguiente canción “María”, también del “Triángulo…” enganchó a la perfección con el himno de Attaque 77 y del rock latinoamericano, del disco “El cielo puede esperar”, una canción que cualquier rockero latinoamericano y marciano del universo conoce: “Hacelo por mí”, momentazo sobre el casi final. Y digo casi porque el final fue con la cuarta versión de la noche, una de las más conocidas del disco “Otras versiones”, el temazo de Gilda hecho rock “No me arrepiento de este amor”, que hizo cantar música de bailanta en la tremenda versión de Attaque 77 hasta al rockero más ortodoxo. La noche había llegado a su fin, no hubo bises. Mariano Martínez juega de locatario en Uruguay, y sobre todo en Montevideo, país y ciudad que le gusta mucho y que quiere, y se nota en cada show, pero también en sus declaraciones. Casi es un uruguayo más, la química generada entre el músico y su público aquí es ciertamente muy especial, porque él es parte de la mejor memoria rockera del Río de la Plata, pero además, y junto a su actual pareja desde hace unos años, la también muy querida aquí Valeria Lynch, desarrollando y disfrutando de un presente artístico y personal también en Montevideo, y en Uruguay. El público uruguayo los aclama, los quiere, los disfruta, y en cierta medida ya los adoptó, y por lo visto, ni Mariano ni Valeria se incomodan ni se niegan.
Fotos: Andrea Silvera / Paulo Roddel















































