Andrés Dean es economista, pero también es fotógrafo, y es ésta última faceta la que nos convoca. Se formó en el Fotoclub Uruguayo y fue parte del último encuentro de fotografía Fotograma:13 organizado por el Centro de Fotografía. Debido a este hecho, pero ahondando en otros temas más generales del arte que practica, es que lo contactamos desde COOLTIVARTE para que nos cuente algo más sobre su trabajo.
“Hay fotógrafos que se preocupan mucho más por la técnica que por el mensaje. (…) Pero en lo personal me gustan más los trabajos que toman partido, ideológicamente hablando”
-¿Cuándo empezaste a hacer fotografía?
-De niño. Pero empecé a estudiar fotografía a los 19, en el Fotoclub Uruguayo.
-¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?
-La posibilidad de captar y mostrar aspectos de la realidad que pasan desapercibidos con el movimiento. Al congelarse la imagen en una fotografía y al exponernos a la misma, se muestran o destacan detalles o puntos de vista que se perdían entre los infinitos puntos de vista que se logran con el movimiento.
-¿En qué piensas cuando estas encuadrando?
-En general la reflexión sobre lo que quiero mostrar es previa. En el momento del encuadre trato de encontrar la mejor manera de hacerlo. Pero no es un momento muy reflexivo. Es como el momento en que estás hablando, tratando de explicar una idea sobre la que reflexionaste antes.
-¿Qué destacas de la experiencia de estar participando en Fotograma 2013?
-Para mi fue la posibilidad de participar de un proyecto, que surge desde el CdF, pero que ha sido apropiado por todos los fotógrafos que participan en el. Que son cada vez más. En ese sentido me entusiasmaba participar del Fotograma 2013 como proyecto colectivo.
-¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión?
-No lo es. De hecho, considero que no es posible ser objetivo. Con cada foto estamos transmitiendo nuestro punto de vista. Cada encuadre, que incluye algo y deja afuera otras cosas, es una elección subjetiva. Lo cual no quiere decir que debamos renunciar a ser honestos en nuestro trabajo. Por ejemplo, Lugar Común es un proyecto de fotografía documental. Como tal, si bien elegimos lo que queremos mostrar, es fundamental no alterar lo que hemos registrado. Pero ser objetivo no sólo no es posible, sino que creo que es nocivo vender la idea que si lo es.
-¿Cómo se te ocurren las ideas?
-Cualquier cosa puede ser un disparador de una idea para una foto o un proyecto más amplio. Después quedan ahí, picando. Si no entusiasman, se olvidan. Y en las otras te embarcás en la medida que tengas el tiempo para hacerlo.
-¿Cuántas tomas realizas hasta conseguir la imagen que querés?
-Unas cuantas. Antes con la fotografía analógica era distinto. Cada vez que iba a apretar el disparador lo pensaba dos veces. Por el costo que tenía. El problema era que a veces dejaba pasar imágenes que me gustaban mucho por reaccionar muy lentamente. Con la fotografía digital eso cambió. Ahora no escatimo. A veces salen bien de entrada.
Con la aparición de las cámaras digitales y la cantidad de disparos ¿se mira menos?
-Hay menos filtro. Pero el filtro analógico podía tener un efecto negativo si se quedaban sin registrar imágenes que estaban buenas. Creo que el efecto neto fue positivo.
-¿Crees que los fotógrafos deben tener una filosofía para hacer un buen trabajo?
-Creo que siempre hay una filosofía atrás. Hay fotógrafos que se preocupan mucho más por la técnica que por el mensaje. Aun así las fotos pueden ser muy buenas. Pero en lo personal me gustan más los trabajos que toman partido, ideológicamente hablando.
-¿Qué opinión tenés de los programas de tratamiento de la fotografía?
-Son maravillosos. Creo que hay algunos prejuicios al respecto. En la mayoría de los casos esos programas te permiten hacer lo mismo que antes podías hacer en el laboratorio. La diferencia es que con esos programas te da mucho menos trabajo.
¿Trabajas con metadatos en una fotografía? ¿Cuáles son los ítems con más relevancia y por qué?
-Los uso bastante poco. Cuándo, dónde y, a veces, las circunstancias.
-Hoy en día se maneja en cultura el concepto de pro-sumidor, donde todos somos productores y consumidores al mismo tiempo, ¿crees que esto es así? ¿se acentúa con la aparición por ejemplo de los smartphones, la invasión de imágenes y la velocidad de difusión?
-Todos consumimos cosas y producimos otras. Siempre fue así. Ahora hay más acceso a la producción de otros y a herramientas para producir uno mismo y difundirlo.
-Con el avance tecnológico las cámaras de fotos filman full hd, ¿qué opinas con respecto a que el mismo profesional realice trabajos fotográficos y de video? ¿Afecta eso a la profesión de fotógrafo?
-A mi no me cambio nada. Mi cámara filma y prácticamente nunca usé esa función.
-¿Qué esperás de la gente al ver tus fotos?
-Que les mueva algo.
-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?
-Me parece bien que se le reconozca al autor su trabajo. Que se citen las fuentes. Pero estoy en contra de la propiedad intelectual. Las sociedades deberían generar otros mecanismos, diferentes al mercado, para la provisión de ese tipo de bienes. La reproducción de los mismos debería ser libre.
-¿Es posible vender fotografías en Uruguay?
-Supongo que si. Como se deducirá de mi respuesta anterior, nunca intenté hacerlo.
¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?
-Hoy en día el problema no es el acceso a las herramientas, o sea a las cámaras. Es más importante la formación para utilizarla. Y después está todo el trabajo de promoción de instituciones como el CdF que creo que es excelente.
-¿Se puede vivir acá de la fotografía?
-Supongo. Hay mucha gente que lo hace. Aunque yo no vivo de la fotografía. Soy investigador del Instituto de Economía de la Udelar. De eso vivo.
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