Las canciones políticas tienen, generalmente, más texto que música. Me explico mejor: el texto y el discurso es lo primordial en ellas. En este caso, la cosa cambia. Estamos en manos de un artista sensible, de un músico de otra raza, un cantautor de verdad. Este tema, hoy, luego de tantos años, me sigue crispando la piel y me gana el llanto. Es una catarata de emoción. El momento en que regresa la parte A luego del Interludio, después de que aparece un break de batería, y la melodía central pasa a ser una tercera mayor, debe ser una de las cosas más emotivas de toda la MPU. Rubén la hace desde las entrañas y viajamos con él. Esos mártires de Chicago y la historia universal de las injusticias sociales pasan ante nuestros ojos. Pero con vuelo poético, con buena música, con belleza. Una enorme e inolvidable canción.















































