Virus en La Trastienda Club Montevideo, 24/8/13
Muchos tenemos las imágenes de Virus, aquella banda innovadora, pionera y transgresora, que provista de otras influencias musicales y estéticas muy diferentes a las del resto de las bandas, impactó en la escena argentina de rock de comienzos de los 80´s. Aquel grupo, liderado por el carismático y vanguardista Federico Moura, tuvo su época de esplendor durante la década de los 80´s. Cuando el 21 de diciembre de 1988 fallece Federico Moura, la banda concluye una etapa, pero decide continuar.
En los años subsiguientes, Virus ha estado comandada desde la voz por Marcelo Moura, apoyado en la guitarra por otro hermano Moura, Julio, y también contando en la otra guitarra con un Virus de aquellos años dorados, Daniel Sbarra. Enmarcada dentro de las distintas fiestas o eventos referidos a “La Noche de la Nostalgia”, ver a Virus no deja de resultar imprescindible para entender por dónde pasó una parte del rock argentino de los últimos treinta años. No faltará el que diga “sin Federico no es lo mismo”, y no, no lo es, pero hay decir que ver en vivo a estos Virus, resulta una aproximación al menos al espíritu que Federico impregnó a la banda para la posteridad, más allá incluso que después de Federico, Virus desarrolló una buena carrera que los ha mantenido siempre en un buen nivel.
Obviamente no era un sábado cualquiera, y se pudo observar entre el público, gente que desde el recital salía ya “lookeada” para otras fiestas que se realizaban en diferentes zonas de la ciudad, resultó además divertido ver cómo los hermanos Moura y Sbarra, estos tres músicos que provocan admiración y respeto, bromeaban entre ellos, y claro está, que la excelente comunicación con el público se dio desde el inicio.
El resto de los músicos que integran este Virus de hoy, sonaron ajustados, correctos, aunque evidentemente hay una división y una diferencia notoria entre los Virus originales y la otra mitad del grupo, incluso generacionalmente. La banda desplegó un set-list con algunas composiciones de su etapa post-Federico, también alternó la voz principal con Julio y Daniel cantando cada uno un tema, e incluso se dio el gusto de estrenar una canción que formará parte del nuevo material en estudio. Pero claro, el fuerte del listado musical de Virus está en su discografía entre 1981 y 1988, y en una noche tan particular como esa, todos queríamos escuchar “aquellos viejos temas”, y “aquellos viejos temas” comenzaron a llegar. Es realmente impresionante como habiendo pasado tantos años ya, no cuesta nada encontrar en nuestro archivo mental, canciones de esta banda, que forman casi como parte de nuestra memoria musical colectiva rioplatense. La palabra “fiesta” resulta muy adecuada para definir lo que se vivió esa noche allí; el público coreaba y bailaba los hits clásicos de Virus con una conmovedora emotividad, había una actitud de disfrute cómplice entre aquellos que excedían los 40 años de edad, pero además, generacionalmente se apreciaba otra franja (en la que se encuentra este cronista) que recuerda siendo niños ochentosos a Virus, y otra más joven aún, que ni habían nacido cuando Federico se “tomaba el bondi a las nubes”; nada importaba para disfrutar como se disfrutó, mucho menos la edad.
El primer hit de aquella época que sonó, fue “Me puedo programar”, y a partir de ahí la catarata de éxitos que todos recordamos y conocemos no se hizo esperar. Así interpretaron “Dame una señal”, “Mirada speed”, “El rock es mi forma de ser”, “Tomo lo que encuentro”, las celebradísimas “Pronta entrega”, “Imágenes paganas”, “Soy moderno, no fumo”, “Hay que salir del agujero interior”, “Wadu-Wadu”, dejando para los bises dos himnos de la banda: “Luna de miel en la mano” y “Amor descartable” (con la cantante argentina Celeste Urreaga), y aún así quedaron varios de los clásicos afuera (como por ejemplo “Polvos de una relación”). Algo que hubiera realzado el sonido de la banda, es haberle dado más volumen a los teclados, instrumento fundamental en la música de Virus, ya que en algunos temas, algunas clásicas intros se perdieron.
Las cosas cuando sufren cambios drásticos, nunca siguen siendo iguales; con Virus no fue la excepción, pero se trata de continuar aquel legado, porque de hecho, se conoce que el propio Federico, enterado ya de su enfermedad, y en sus últimos tiempos, “designó” a Marcelo para que siguiera en su lugar, fue una entrega de posta para prolongar un proyecto musical que continúa causando alegría y disfrute, dos conceptos que Virus derrocha hasta hoy, cuando sale al escenario a demostrar porqué sigue vigente.
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