La Música de Amores Perros – 25 Años Después
Minidocumental con la aparición de Gustavo Santaolalla y Gael García Bernal celebrando los 25 años del score y música de una de las historias más importantes e impactantes en la cinematografía de México.
SOUNDTRACK
LP1
A
1 Gustavo Santaolalla – Amores Perros – (0:55)
2 Control Machete – Si Señor – (3:39)
3 Nacha Pop – Lucha de Gigantes – (3:59)
4 Celia Cruz – La Vida Es Un Carnaval – (4:36)
5 Gustavo Santaolalla – Memorias – (0:50)
B
6 Titán – Corazón – (4:37)
7 Gustavo Santaolalla – Quiebre, Fuego y Revelación – (1:58)
8 Illya Kuryaki & The Valderramas – Coolo – (4:06)
9 Gustavo Santaolalla – Un Amor Encontrado – (0:50)
LP2
C
10 The Hollies – Long Cool Woman (In a Black Dress) – (3:17)
11 Los del Garrote – La Cumbia del Garrote – (3:17)
12 Gustavo Santaolalla – Chivo Groove – (3:15)
13 Banda Espuela de Oro – Dame El Poder – (3:21)
D
14 Control Machete – Pesada (con Maigaz) – (4:28)
15 Gustavo Santaolalla – Amores Perros + Atacama – (3:31)
16 Fiebre – Lucha de Gigantes – (3:52)
MÚSICA INSPIRADA EN LA PELÍCULA
LP3
E
1 Julieta Venegas – Me Van A Matar – (3:55)
2 Café Tacvba – Aviéntame – (3:00)
3 Café Tacvba – Dog:God – (3:04)
4 Illya Kuryaki & The Valderramas – Stop, Muerte – (4:27)
5 Zurdok – Una Vez Más – (3:15)
6 Control Machete – De Perros Amores (con Ely Guerra) – (3:50)
F
7 Dover – Love Is A Bitch – (3:21)
8 Bersuit Vergarabat – Perro Amor Explota – (3:57)
9 Ely Guerra – Dime Cuándo Comenzó El Dolor – (4:40)
10 Fiebre – Tienen El Odio Enjaulado – (3:20)
11 Moenia – Lado Animal – (4:42)
12 Banda Espuela De Oro – Que Arañan Las Entrañas – (3:48)
Amores Perros: 25 años
Mexico, 2000
Dirección: Alejandro González Iñárritu
**Guion: Guillermo Arriaga.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Música: Gustavo Santaolalla, Daniel Hidalgo.
Producción: Altavista Films, Zeta Film.
Elenco: Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Álvaro Guerrero.
Duración: 153 minutos
Esta fue la película que, hace veinticinco años, descubrió internacionalmente al director mexicano Alejandro González Iñárritu, quien antes hiciera algunas cosas menores y después ganaría más fama (y más polémicas) con Babel, Birdman, El renacido y otras obras.
La película abarca tres historias distintas que en cierto momento coinciden en un trágico punto en común. La primera de ellas se centra en las peleas ilegales de perros y en el joven Octavio (García Bernal) que utiliza al perro de su hermano para ganar dinero a la vez que se hace amante de la mujer de éste. La segunda es la historia de una modelo (Goya Toledo) que ve truncada su carrera profesional y personal (junto a un hombre casado director de una revista de actualidad) al tener un violento accidente de tránsito. La tercera es la historia del Chivo (Emilio Echevarría), un hombre de misterioso pasado que se dedica a recoger a todos los perros abandonados en los momentos libres que le deja su profesión de asesino a sueldo.
Frente a la frecuente superficialidad melodramática del cine mexicano, la película de Iñárritu elige un tono duro y cruel para afirmar que la vida es verdaderamente perra. Los perros son una metáfora de la propia vida: noble y traicionera, buena y envilecida, generosa y arisca, La historia retrata a sus agonistas sin condescendencia: son imperfectos, tienen lados oscuros, no hay redenciones ni heroísmos, y la realidad es oscura y a veces roja (por el color de la sangre).
La narración vuelve una y otra vez al accidente de tránsito, presentándolo desde ángulos variados, con distintas síntesis de los hechos y diferente sonido. Cada vez arranca desde la crucial colisión para ramificarse en los hilos vitales de los implicados, a través de los grandes escalones sociales separados por el dinero, el poder y el estatus.
Los personajes aparecen en distintos grados de presencia. Cuando permanecen en segundo plano narrativo, están en álbumes de fotos, imágenes de TV, carteles publicitarios, como nombres en el periódico o como voces telefónicas. El relato se adentra con mayor o menor hondura, alternativamente, en cada uno de ellos. El diálogo es lacónico, a veces un mero sonido, o gritos y murmullos que agitan la acción. La poderosa fotografía de Rodrigo Prieto y la enérgica entrelinea de violencia que recorre el asunto ayudan igualmente a sostener la cohesión de la fragmentada estructura.
Iñárritu abarca con una mirada profunda, dura, amarga y cargada de denuncia los universos de las relaciones familiares y sentimentales, los malos tratos, la pobreza, la delincuencia, los submundos de las apuestas ilegales, de las mafias de matones y asesinos a sueldo, de la imagen idealizada de la belleza que ofrece la publicidad y el mundillo de la imagen, de la caída de las estrellas que viven de dicha imagen una vez que su cuerpo deja de responder a determinadas exigencias. Se pueden discutir otras cosas del director, y hay quien lo odia sin matices (es un error: por lo menos El renacido es una película excelente), pero aquí había ya un tipo a tener en cuenta. Fuente texto: cinemateca













































