
Con una sala absolutamente abarrotada de gente y sorprendentemente con varios menores -muy chicos- entre el público, se llevó a cabo el primer show de El Club del Blues con La Máquina a Vapor como único plato fuerte, con Big Walker como integrante del colectivo.
El gran trabajo de años difundiendo el blues y trayendo a grandes artistas, referentes mundiales, hasta esta remota capital del sur dio sus frutos y se agotaron las entradas para disfrutar de un largo show musical y de artes plásticas, ya que como es costumbre en el colectivo, se pintó un mural al fondo del escenario, en vivo al ritmo de la música.
Escenario que fue dispuesto distinto a otras veces, con el mural tríptico a modo de escenografía de un bar y logrando una sensación inmersiva, de intimidad con el público, menos distante con los artistas.
El show comenzó justamente con los artistas plásticos Florencia Peluso y Henry Fernández iniciando su labor a solas en el escenario, luego se sumó la banda a tocar con Big Walker de traje y sombrero en su salsa, en cierta forma liderando al grupo y actuando como frontman en saxo, armónica y voz. El artista claramente disfruta de la actuación y la interacción con quienes entienden su inglés y le festejan todo, y el resto del público que aunque no capte del todo, responde a su vibra. Aunque también se toma su tiempo retirándose generosamente para que cada uno de los artistas se luzcan en sus solos, obligándoles a situarse en el centro del escenario, venciendo la natural timidez de los músicos uruguayos. Realmente es toda una experiencia la que están viviendo los integrantes de LMAV, un privilegio poder convivir y actuar con una leyenda viva del blues, que a su vez se siente muy agradecido de la oportunidad que está viviendo, de tocar junto a este grupo de jóvenes muy talentosos. “A pesar de ser viejo soy feliz” nos confiesa, antes de convocar al escenario a personas del público a bailar con él. Un detalle gracioso fue que (conocedor de nuestra idiosincrasia), primero preguntó si había gente de Brasil en la audiencia, ya que sabe que los vecinos del norte no tienen vergüenza de bailar en público. Efectivamente encontró a una mujer que subió encantada a sambar al ritmo de blues (aunque le confesó que no era estrictamente brasilera) y luego detectó en primera fila a un flaco: “I saw you” que se animó a subir y tirar unos pasos juntos, ante la ovación popular.
Esto dio lugar a que Big nos invite a levantar y bailar en los pasillos. Al principio tímidamente y luego encantado, el público montevideano respondió y ya no nos sentamos hasta que Walker se retiró tocando su saxo entre la gente.
LMAV se luce entonces a solas con varias canciones, incluso algunas en español, en la voz de Candela y su gran despliegue vocal, como nos tiene acostumbrados, y con el acompañamiento de las palmas del público.
Vuelve Big Walker de chaleco, se ve que entró en calor. Entre canciones, en una mezcla de español e inglés trata de explicarnos que lo que estamos viviendo es lo que realmente significa el blues. Al final llama a todos los músicos para agradecer, integra a los artistas plásticos que estuvieron pintando todo el tiempo en vivo al fondo del escenario, se les ve a todos realmente muy felices.
Antes de retirarnos, nos convocan para la próxima y última fecha del año: el 26 de noviembre será el XXI Show Internacional con John “Mad Dog” Watkins & Blues Special Band, directamente desde Chicago, por 1ª vez en Sudamérica, en la Sala Valle Inclán. Entradas en RedTickets.
Ficha técnica
Voces: Derrick Big Walker / Candela de Caoba
Guitarras: Hernán Poloni / Luis Latallada / Matías Aramendi
Batería: Roque Duarte
Bajo: Tobías Gómez
Saxos: Derrick Big Walker / Juan Ignacio Romero
Piano: Cecilia Gallo
Armónica: Derrick Big Walker
Percusión: Álvaro Salas
Pintura: Florencia Peluso / Henry Fernández
Curaduría: Luis Peña
Prensa: Yessica Balbuena
Fotografía: Macarena Omento
Filmaciones: Agustina Mazzuchi / Isadora Vila
Audio: Cresci / Pablo Soñora (Montevideo Records)
Lugar: Sala Camacuá
