
El Club del Blues lo hizo de nuevo. Un miércoles de fin del verano austral, logró colmar la Sala Camacuá para ver el show de blues de La Máquina a Vapor y luego el plato fuerte: Professor Harp, por primera vez directamente desde Boston a Montevideo.
Con un vestuario discreto -comparado con anteriores figuras que nos han visitado-, el Profesor se subió al escenario portando morral, bolsito con armónicas, boina negra, auriculares al cuello e impecables mocasines blancos; para una vez más ser el único afro en una sala atiborrada de caucásicos de toda índole. Aparentemente es una situación que no le es ajena, como reza en su sitio web www.professorharp.com: “No importa que mi vida como Bluesman que vive en un mar de blancos aquí en el área de Nueva Inglaterra no ha sido más que una lucha viciosa, luchando contra el racismo que es inherente a nuestra parte del mundo. (…) No, nunca dejé de intentarlo.”
Acompañado por la banda soporte habitual, llevó a cabo su show mientras en un costado del escenario un par de artistas plásticos intervenían un lienzo en blanco hasta completar una obra plástica en vivo única.
Luego de un inicio con algunos detalles técnicos en el retorno, los músicos se empiezan a aflojar y afloran las primeras sonrisas. El Profesor les dirige con sus dos dedos índices, ellos acatan obedientemente y luego pide una “ovación” para recibir al “talento local”: Hernán Poloni en guitarra.
Entre tema y tema, Harp nos dirige unas palabras, presentando la siguiente canción. Realmente creo que poca gente le entiende, no sé si por falta de inglés o por su acento. De todas formas, él insiste y logro identificar que nos lleva por canciones que hablan de Boston, Chicago, West Cost, Louisiana… y aparentemente todas son sus favoritas.
Toca diversos modelos de armónica y cuando no lo hace, se aferra al micrófono y canta con gran pasión. Nos regala un solo de armónica y luego la guitarra es la protagonista, bajo todos los focos, mientras su instrumento nos trae sonidos del tren a lo lejos, o dolorosos lamentos.
El artista de honor se toma el tiempo para presentar a cada uno de los integrantes de la banda: Adrián “the boss” Flores en batería, Junior Flores en bajo, ambos de Córdoba; Hernán en guitarra y Alejandro Bravo invitado de Entre Ríos también en guitarra.
Ya a esta altura los músicos están totalmente entregados: bailan, hacen caras, cruzan miradas, disfrutan como locos, y el público recibe y devuelve la misma energía.
Cambio de armónica, el profesor guardó lo mejor para el final. Presenta un instrumento sensiblemente más grande y el sonido es muy distinto, casi como un órgano, y lo interpreta con gran virtuosismo y por supuesto gran caudal y control respiratorio.
El último tema termina sorpresivamente y nos deja a todos boquiabiertos, con ganas de seguir disfrutando la magia del blues en la noche montevideana.
Harp convoca a La Máquina a Vapor al escenario para terminar la noche a toda fiesta. Retorna a una armónica más pequeña y logra hacer todo tipo de sonidos, silbidos, graves, agudos. Para la última canción prefiere solo cantarnos, y con gran generosidad deja que cada instrumentista tenga su momento, escuchándoles con mucha atención. Al finalizar, promociona la venta de su cd recientemente grabado en Brasil, firma el cuadro terminado y accede a múltiples pedidos de fotos del público que se va feliz, extasiado por la gran noche vivida.
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