
El sábado 21 de octubre 2023, Montevideo vibró con emociones encontradas y un halo de nostalgia a medida que los corazones de los asistentes latía al ritmo de una banda que dejó marcas imborrables en varias generaciones . Roberto Musso y su grupo de “raros”, aquellos que en la década de los 90 nos hicieron cantar, reír y bailar, regresaban a casa tras meses de gira por las Américas y Europa, satisfaciendo a un variado público que hacía tiempo los esperaba.
La noche prometía, y el majestuoso Antel Arena se preparó para acoger a un público ansioso. Las colas en la entrada se desplegaron en espiral, con familias completas, niños, niñas, padres, madres y hasta algún abuelo entrado en canas; todos listos para compartir un encuentro con una banda que ha sabido adaptarse a las variantes de los tiempos, explorando distintos géneros musicales a lo largo de su carrera. Es que estos “Insaciables” han sabido mantener su relevancia a lo largo de cuatro décadas, convirtiéndose en embajadores del rock nacional con reconocimiento a nivel regional.
El show inició minutos después de las 21 horas, mientras afuera todavía las filas eran enormes, adentro la energía contagiaba con la expectativa de lo que podría llegar a ser la presentación de El Cuarteto de Nos en el marco de Tour Mundial 2022-2023, presentación del nuevo disco “Lámina Once”.
Lo cierto es que el público se entregó por completo, saltando al ritmo que Musso marcó desde el escenario. Temas icónicos como “El Hijo de Hernández” y “Ya no sé qué hacer conmigo” hicieron temblar las tribunas del Antel Arena, que minutos después de iniciar ya estaba repleto; según comentaron algunos allegados a la organización, la cantidad de asistentes rondaba las 10,000 personas. ¡Un montón!
Desde el escenario, Ricky Musso animaba, expresando su gratitud por el “regreso a casa”. Su felicidad y desinhibición fueron notorias; varias veces en la noche se tomó el tiempo para agradecer el cariño que la multitud le manifestaba. El público respondió con alegría, encontrando refugio en medio de letras ricas en metáforas y ritmos jocosos.
En el escenario, Santiago Tavella, Alvin Pintos y el Topo Antuña lideraron la sección rítmica de la banda, mientras que Santiago Marrero y el guitarrista invitado Luis Angelero brindaron el apoyo necesario para que Ricky desplegara su desfachatez.
No faltaron los detalles visuales, con papel picado, impresionantes juegos de luces y llamaradas de fuego en la recta final del espectáculo, cuando sonaron los últimos éxitos de la noche: “Gaucho Power”, “Mírenme”, “Invierno del 92”, “Buen día Benito” y “Yendo a la Casa de Damián”, que terminaron de cautivar incluso a aquellos que aún no se habían levantado de sus asientos.
La asombrosa habilidad de El Cuarteto para transmitir alegría y retroalimentarse con su público no pasó desapercibida, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de los asistentes eran niños y adolescentes, quienes corearon todas las canciones del repertorio. Desde los clásicos de la última década, los éxitos del principio del siglo, hasta los clásicos de los años 90. Fue un abrazo a cuatro décadas de música en una sola noche, representando a diversas generaciones.
Montevideo, sin duda, guardará el recuerdo de esta noche por mucho tiempo, un regreso esperado que no defraudó, por el contrario, la alegría al término fue manifiesta a pesar de la lluvia. Los niños seguían cantando mientras se dirigían con sus padres a los autos estacionados por Av. Varela, y los grupos de jóvenes también cantaban efusivamente mientras definían dónde seguirían la noche.
Fue un homenaje a la longevidad y habilidad para unir a generaciones en torno a su música singular y audaz.
“Que empiece el Juego,” “Roberto” y “No me rompas más los cocos,” que “Ya te vas a Mejorar.”
Gracias por transportarnos a nuestras niñeces, a nuestras adolescencias y el presente!!!!
@rodrigo.cabrera35
Ver esta publicación en Instagram















































