
La noche en la sala Camacuá vibraba con una mezcla de expectativa y nostalgia. Los riffs de Incubus y Faith No More preparaban a un público ecléctico para lo que sería una velada cargada de energía.
El festival In Bloom es un manifiesto del resurgimiento del rock alternativo en Montevideo, una ciudad donde las raíces de la escena alternativa han encontrado nueva vida en propuestas locales que, lejos de imitar, reinventan.
Cólera Buey, banda de culto en la escena underground de los 2000, fue la primera en tomar el escenario. El regreso de este grupo es todo menos un mero ejercicio de nostalgia. Lo que una vez fue un caótico remolino de psicodelia y distorsión ha madurado hasta convertirse en una amalgama precisa de rock progresivo con texturas atmosféricas que le deben tanto al grunge como al post-rock moderno, aportando reminiscencias de Soundgarden y elementos puramente propios, encarnados en la figura de la voz y guitarra de Guillermo Rodríguez.
Cuando sonaron los primeros acordes de su nuevo material, el público, compuesto por un crisol de edades, fue testigo de cómo esta banda ha desafiado el tiempo al igual que el festival. Cólera Buey es capaz de transportar a todos a ese espacio liminal donde lo hipnótico y lo cerebral se encuentran.
El clímax de su presentación llegó con una interpretación que encapsula la versatilidad de la banda: pura energía fusionada con paisajes sonoros propios de nuestro país, como el tango, acompañados brillantemente por Sandra González en el bandoneón y Lola Deambrosio en el violonchelo.
Luego llegó el turno de Inefable, una banda joven pero con una sorprendente madurez técnica. Si Cólera Buey estableció el tono, Inefable lo elevó a un nuevo nivel. En “Hombre en azul”, cada palabra, cargada de tristeza y furia, se sintió como un golpe directo al pecho, mientras que “Tragos amargos” rindió homenaje a los Pixies y los Red Hot Chili Peppers en una fusión que demostró su versatilidad.
Inefable logró lo que muchas bandas luchan por hacer: crear una atmósfera que conectó a la audiencia a nivel visceral. El cierre con el adelanto de su próximo disco, Lo demás puede esperar, confirmó la presencia y potencia vocal del frontman Giuliano Alessandro. Si el rock uruguayo necesitaba una nueva voz, esta banda está lista para alzarse con el estandarte, dejando al público con ganas de más.
El aire ya estaba cargado de electricidad y “I’m the Highway” de Audioslave resonaba por los altavoces, una pausa perfecta antes de que Dr. Rocka irrumpiera con su furiosa propuesta. Esta banda lleva el nu metal y el rock alternativo en las venas, pero lo que los diferencia es su habilidad para combinar lo crudo y oscuro con una producción pulida y una ejecución impecable. Temas como “Ansiedad”, en colaboración con el talentoso rapero Aler Blanco, son una muestra de cómo dominan la fusión de estilos, con líneas vocales melódicas que resuenan mucho después de que la canción ha terminado.
Dr. Rocka cerró la noche demostrando que no necesitan adornos. Con una sólida trayectoria desde 1998, saben mantenerse vigentes, recibiendo aire fresco con la presencia de Jenn Berrospe en la guitarra y Alejandra Locattelli acompañando al líder y compositor Pablo Soiza.
Su música es pura catarsis, una explosión de emociones que conecta con la audiencia de forma brutal y honesta. No buscan impresionar, sino transmitir una verdad cruda, y lo logran con cada acorde. Cuando su presentación concluyó, el público estaba más que satisfecho. No habían presenciado solo un festival de bandas locales; fue un recordatorio de que el rock uruguayo sigue vivo, y que está en manos de bandas como estas continuar desafiando convenciones, desplegando más originalidad que muchas de las influencias en las que apoyan sus bases.
In Bloom fue el escenario perfecto para que estas bandas rompieran sus propias fronteras y, si algo quedó claro, es que el rock alternativo sigue encontrando maneras de reinventarse en Montevideo. ¿Qué mejor forma de darle la bienvenida a la primavera que con un festival que mostró no solo talento, sino autenticidad y furia en una escena que se niega a ser domesticada?
In Bloom floreció, y con él, la promesa de que lo mejor del rock uruguayo está por venir.
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