30 millones de copias vendidas. El aurea guitarrero de Neil Young sobrevolando como un dron anticipativo, y la rabiosa poesía de Kurt Cobain, un compositor que había encontrado junto a su bajista Krist Novoselic, a su batería definitivo, Dave Grohl.
El video emitido por MTV los encumbraba por encima de la furia estroboscópica de los Pixies y Nirvana con su Nevermind publicado un 24 de septiembre de 1991 comenzaba su andadura por los incipientes bunkers y caminos residuales de una juventud que tras el punk y el indie independiente, buscaba algo más que el rock de garaje, en tiempos de combates en Irak, la matanza de la plaza de Tiananmén o el asedio a Sarajevo.
Un rock sucio que trajo a otros grupos (Soundgarden, Pearl Jam, Alice in Chains. Etc) que blindaron la escena estadounidense principalmente, de un rock enérgico, machista, disconforme y que se materializó en la llamada “Generación X” y tuvo su documento fílmico en la película “Singles” de 1992 de Cameron Crowe, mostrando la juventud disconforme, inquieta e incierta de los chicos de Seattle en el estado de Washington. Pero Nirvana surgida en la ciudad de Aberdeen, nacía en un medio portuario e industrial, lejos de la industrialización tecnológica y universitaria de aquella.
La poesía de Cobain nace de esas diferencias circunstanciales de distanciamientos sociales y de posibilidades de futuro, en una nación ya gobernada por George H. W. Bush padre. El rock como siempre seguía siendo cuestionado por el poder, a la vez que se constituía en una de las fuentes productivas de la industria del espectáculo.
En 1989, Nirvana había editado su primer disco “Bleach”. Un disco ruidoso que hacía sin embargo presagiar los nuevos pasos de la banda. ¿Cuál fue el gran logro de Nirvana a diferencia de los otros grupos? Quién ha seguido la carrera de la banda o del propio Kurt, sabrán que este admiraba a los Beatles, y al propio Bowie, al que celebra en su mítico concierto acústico de la MTV.
Nirvana entabla el ruido, la furia, entre melodías pop donde desnuda la fantasía de sus propósitos poéticos. Esa es la grandeza de Cobain y sus compañeros y la que las hizo evolucionar y ponerse a la cabeza de un movimiento que se iba distanciando cada vez más, hacia un rock más duro, agreste y pesado, donde incluso podía intuir cierto legado de los Led Zeppelin y de los Dinosaur Jr., la banda alternativa surgida en Massachusetts a mediados de los 80. Salvo Pearl Jam quién encontró su voz en la propia actitud de su cantante Eddie Veeder y del propio Chris Cornell de Soudgarden.
Pero “Nevermind” apuntaba hacia otras perspectivas. No sólo al espectro machista y al inconformismo existencial. Apuntaba a desnudar sus causas. La portada de un bebe flotando bajo el agua dirigiéndose hacia un anzuelo que llevaba como carnada un billete de un dólar, ya nos hablaba como llegábamos hacía en encuentro del mundo capitalista, y con el consumo ayudando a consolidar el consumo sin más razón aparente que vivir persiguiendo una riqueza que no será para todos. Entre el bebe y el anzuelo se percibe como metadatos, la pérdida de la inocencia. Una inocencia que Cobain perdió desde muy joven, cuando a los 9 años sus padres se separaron en un ambiente donde predominaba el alcoholismo. Eso lo convirtió en un joven introspectivo hasta que a través de sus mismas palabras, un día descubrió a los REM, la banda universitaria de Athens.
Su disco Automatic for the People de 1992, orientó a Nirvana hacia sonidos más “atmosféricos”, más próximos a sonidos híbridos entre el ruido y lo acústico. Pero ese germen ya estaba en “Nevermind” y lo fueron puliendo hasta llegar a “In Utero” o el extraordinario MTV unplugedd DE 1983 grabado en Nueva York.
Ante tanto latinaje salvaje y maistream político (¿alguien me explica todo aquellos que entran en el juego que es ser latino?, ¿venderse a los estereotipos caribeños, tan vez?), la poesía de Cobain y Nirvana esta más cerca de nuestras propias indefiniciones, preocupaciones, esperanzas o sueños desvanecidos. “Smells Like Teen Spirit” (Huele a espíritu adolescente) el gran tema del álbum y uno de los mejores videos de rock de todos los tiempos, y de la que Patti Smith ha hecho una versión preciosa en su disco “Twelve, continua en plena vigencia en tiempos de atropellos a los derechos humanos, no sólo de su país, sino de la tierra toda, convertida en un campo de batalla que algunos apuntan como culturales, pero son ante todo económicos, donde unos son los cazadores y otros (los extranjeros o emigrantes) los cazados.
“…Con las luces apagadas, es menos peligroso
Aquí estamos ahora, diviértannos
Me siento estúpido y contagioso
Aquí estamos ahora, diviértannos
Un mulato, un albino
Un mosquito, mi libido
¡Sí!
Y lo niego
Estoy negado
Estoy negado
Estoy negado
Estoy negado
¡Negado!”