Periodista, escritor y librero, Gustavo Aguilera es también reconocido por sus diferentes actividades dentro de la cultura. Vinculado a trabajos audiovisuales, y a la divulgación de ciertas manifestaciones gráficas (el dibujo y el comic), es también coordinador del Taller de Creación Literaria. Su libro “Errantes” (2014) -un análisis sobre la cultura de los 80´, a partir del advenimiento de los nuevos grupos de rock- hizo que Aguilera se convirtiera también en un referente del periodismo musical. Su nuevo libro “Cuestiones Temporales”, con prólogo de Oscar Larroca, nos propone un viaje inmersivo hacia otras de sus inquietudes, la fotografía y con ella, el tiempo. Esos pasajes temporales por los que atravesamos como conejillos de laboratorio, y que a su vez, hacen de la técnica fotográfica un instrumento tanto de investigación, como de manifestaciones poéticas. Espacios indefinidos, como los que orbitaba el “Mayor Tom”, perdido en medio de su odisea espacial.
-Escribir es también vivir en un mundo de imágenes. Recrear sobre el papel o la pantalla los pensamientos que fluctúan, o se disparan desde la electricidad del cerebro y los instintos. ¿Cómo se gestó o percibiste la necesidad de plasmar algunos de estos a través de la fotografía?
Por mis propias búsquedas y estudios culturales (mi conexión con el cómic y el cine, por ejemplo) la vinculación que tengo con la imagen es muy fuerte. Estudiando esos lenguajes, sus conceptos básicos: composición, encuadres, equilibrios, colores, luz y sombra, secuencia. Siempre tuve la curiosidad de contar algo en imágenes. Guioné algún cómic y también desarrollé algún guion audiovisual. Así me acerqué al otro lado de la cámara y descubrí el gusto por ella. Mi primer acercamiento a la fotografía se dio de forma natural hace pocos años, pandemia mediante. Había comprado una cámara para un viaje que íbamos a hacer en familia y quedó trunco. Así con tiempo de sobra y en casa me puse a jugar con ella, desarrollando pequeños audiovisuales y sacando fotos. Con el paso del tiempo, fui descubriendo cierta conexión entre lo que filmaba y fotografiaba, y surgió con fuerza la idea de hacer algo referido al tiempo y todo lo que me genera.
-Las definiciones sobre el tiempo varían, paradójicamente, mientras estas ocurren a través de sucesivas corrientes filosóficas. Sumado a esto, la complejidad se magnifica al ser evaluado por los estudios científicos de la física, y la matemática cuántica. Sin olvidar el “tempo” poético. Aquel por donde sus protagonistas, se adentran por laberintos sensibles, como si entrasen entre los vértices de un Cubo Rubik. “Cuestiones Temporales” conjuga varias de esas transacciones, donde el título de las obras enfrenta al lector de imágenes, a un viaje inmersivo dentro de esas cronologías. ¿Te planteaste esa “cronometría” desde un comienzo?
El proyecto arrancó de manera difusa y fue tomando forma lentamente, se dio una especie de conversación o redescubrimiento de mi relación con el tiempo, con las diferentes miradas que tengo de él y cómo coexisten entre sí. Me fui dando cuenta de lo constante que está presente en mis lecturas, que van desde H.G. Wells a Borges o Philip K Dick, e infinidad de otros autores de Ciencia Ficción, una de mis preferencias a la hora de leer. Pasando por libros de divulgación, cine, cómics y mucha cultura pop (sobre todo referencias musicales). Empecé a sentir que diferentes fotos que sacaba de alguna manera dialogaban con las preguntas o planteamientos que surgían de todo ese contenido. Y de alguna forma se enfrentaban a los diferentes conceptos que el tiempo ha marcado los caminos de la civilización. Mi fascinación por el tiempo y sus infinitas preguntas se ha consolidado con los años. Creo que todo confluyó para que a cierta edad emergiera como una de las grandes incógnitas que me mueven a crear. De joven, más allá de hacerme preguntas que quedaban flotando en el aire, el tema estaba en un segundo orden. Ahora, acercándome a los 60, el tiempo se vive de otra manera y las preguntas toman más fuerza, más presencia. Así fue que de a poco, como las piezas de un puzle, el libro fue tomando forma, convirtiéndose en una necesidad. Estoy escribiendo mi primera novela, intentando por lo menos, y en medio de ese proyecto Cuestiones temporales fue creciendo y haciendo un lado su importancia. Se hizo prioritario en mí, explorar ese camino. El de desarrollar un libro que aunara, o generara una síntesis personal de todo aquello que me apasiona. Por eso, por ejemplo, el libro incluye al final un QR que lleva al lector a una playlist de YouTube donde están reunidos los programas que hice sobre la historia de los viajes en el tiempo, los multiversos o las ucronías.
-Mucho de lo que nos cuentas, se revela en la manera de concebir ciertos encuadres y sobre todo en la nominación de las obras. Algunas sugieren al ámbito de la música, otras específicamente al mundo de la plástica, ya sea como un guiño o como un homenaje en donde es posible visualizar posibles correspondencias. En la fotografía que has llamado “El Grito” donde él rostro de la obra de Munch se hace presente, o “La memoria perdida” dedicada a René Magritte. Hay otras donde la palabra elabora conjunciones con la historia y sus ironías como en “Ucronía”. La proa de un rústico bote al que han bautizado GRAFF SPEE, tal como se visualiza en la imagen. En otras encuentras puntos de tensión a los que delimitas mediante los ángulos de la composición. Sucede en la propia “Tensión” y en “Circularidad”. A través de ella sí puedo entender el apego a las perspectivas de ciertos dibujantes de comics, pero también de fotógrafos. Que me puedes decir sobre esto, algún nombre de autores en particular del medio fotográfico, por ejemplo.
No soy un gran conocedor de la obra de muchos fotógrafos, convengamos que soy un curioso inconsciente, un atrevido, que se anima con aquellos medios expresivos que le atraen, aunque no los domine en profundidad. Para mí la mejor forma de aprender es haciendo. Hay varios fotógrafos que me gustan mucho, esencialmente por la atracción que me genera su trabajo. La manera en que sus fotos me atrapan y me piden que las observe con detenimiento, las saboree, las palpite. Esa capacidad en su trabajo hace que sean mis favoritos. Quizás el principal, por su concepción de la fotografía sea Man Ray. El veía la fotografía como un medio para explorar lo abstracto, lo irracional y onírico. Para él, era un lienzo para la fantasía, para crear mundos insospechados y expresar emociones a través de ellos. Pero no es el único, Chema Madoz, Antón Corbijn, Annie Leibowitz, Sebastián Salgado o Dave McKean (que es además un artista completo), son fotógrafos que admiro, y supongo, en algún modo han dejado alguna huella en lo que hago. Esencialmente porque soy un escritor, mi mundo principal está hecho de palabras, y de vez en cuando, con ellas como respaldo me animo a explorar otros espacios creativos. Por eso, en el libro, el arranque es con un texto que define e invita al viaje sensorial que ofrece y página a página los textos se vuelven más breves, hasta que solo quedan los nombres de las fotografías.
-Entre las músicas, imágenes y palabras, pienso en la canción de Darnauchans, “Los Relojeros” del Lp “Nieblas y Neblinas”. Lo has tenido presente, te lo pregunto por tus afinidades musicales, y por qué hay atmósferas – como es el caso de “Hotel Olvido”- profundamente poéticas, que bien pueden desprenderse de solitarios parajes de carreteras (Pienso en “Mal día para la pesca”, la película sobre texto onettieano), o destartalados edificios del extrarradio o de pleno centro montevideano.
El tema del Darno es exquisito y sin lugar a dudas forma parte del espíritu del libro. Cuando hicimos la presentación, con Óscar Larroca, él decía y me hacía caer en la cuenta, del aspecto polisémico del libro. En la infinidad de puntos de vista que alimenta en base a la multiplicidad de estímulos que pueden encontrarse en los textos y las combinaciones con las fotografías. También dijo que sobrevolaba al libro un aire muy de los años 80. Recién a través de sus palabras y su mirada sobre el libro terminé de encontrarle el sentido a la obra y lo que representa para mí. “Hotel Olvido” es un gran ejemplo de esos años 80, de la manera en que marcaron a una generación de la que soy parte, en la que crecí y construí una manera de ver el mundo a través de la cultura que fue marcando mi camino.
-Si el disparador del libro es el encuentro con la fotografía, hay un desarrollo conceptual a partir de lo literario. Lo desarrollas a través de pequeños textos que funcionan como historias. Borges y “La cinta de Moebius” se enlaza con los universos multidimensionales de Escher. Dos fotografías conformando un díptico cuya “armonización” se genera a partir de una frase discontinua, en las que se apoyan las: “Divididos / por la felicidad”. Una referencia musical a un disco y a dos bandas, de la cual una deriva en otra, como ese barco de la foto que tras su deriva permanece encallado.
En el libro se fueron aunando diferentes concepciones del tiempo, tomadas desde diferentes fuentes: La ciencia, el cine y las series, el cómic, la filosofía, la historia, la literatura y la música. Fue como armar una baraja de pensamientos y sensaciones; y mezclarlos para ver que surgía de su combinación. En el texto de “La cinta de Moebius”, por ejemplo, juego con la forma de lo escrito para que se convierta en sí mismo en la referencia que alude el título, combinando literatura y ciencia. En “Divididos /por la felicidad” el juego surge de haber encontrado dos fotos de las que elegí para el libro que comparten la idea de lo nuevo y lo viejo coexistiendo. Es más, la segunda foto tiene un cierto aire a la tapa del disco de Sumo, por lo que la elegí para cerrar el díptico.
-Es interesante cómo en uno de tus textos, suplantas la idea general de atravesar el espejo, algo recurrente en el espacio fotográfico. Y lo haces con una mirada poética en la que también enumeras la ciencia: “La lluvia no hace espejos, hace portales”. No te refieres al acto refractario en sí de la imagen, y si emparentas ese paso a tevés del espejo, pero señalándolo como un portal…
De nuevo la combinación de conceptos e ideas me permitió llegar hasta ahí, cruzar la línea de lo literario para unirlo con ideas más cinematográficas o científicas, para llegar a un lugar diferente. ¿Y si al mirar lo que hay en un charco de lluvia, en vez de un reflejo, lo que vemos es una realidad que existe del otro lado, pero deformada o cambiada? En parte la idea de los textos y las imágenes es invitar al lector a jugar con sus percepciones. De ahí el subtítulo del libro: Un viaje sensorial. Y el orden de su índice, que aquí se llama Itinerario, dividido en tres partes: Leer. Conectar. Percibir.
-En su disco “Naked” de 1988 los Talking Heads graban “(Nothing but) Flowers”. Te refieres a ella a partir su frase: “From the age of the dinosaurs / Cars have run of gasoline” (Desde la época de los dinosaurios los coches han marchado a gasolina), confrontándola con la imagen de varios dinosaurios de goma o plástico entre otros juguetes. Esa composición habla de un tiempo que ha pasado, paradójicamente el de nuestra civilización, mientras recuerda lugares comunes. Fábricas, supermercados de 24 hs., puestos de pizza Hut, el mundo tal como lo hemos hecho a terminado y la naturaleza parece que ha vuelto a reinar. ¿Como ves el presente inmediato de nuestro tiempo? Desde esos Azimuts que citas, ¿cómo piensas que navegaremos por nuestra esfera celeste, o sobre las cartografías inciertas que se nos presentan en diversos aspectos?
En el proceso de hacer el libro, algunos textos que tenía escritos me llevaron a pensar ciertas imágenes para las fotos, en otros momentos las fotos hicieron surgir los textos que las acompañaban. En el caso de la frase de los Talking que abre ese texto (una frase de una lógica implacable y a la vez de un sarcasmo finísimo), la idea de usarlo me vino cuando en Tristán Narvaja encontré una mesa llena de dinosaurios de juguete. La conexión fue inmediata. Y ese tipo de cambalache me parece representa un poco el tiempo que nos toca vivir. La realidad parece haber estallado en pedazos, y ser una diferente para cada persona que hay en el mundo. Es algo muy loco, es un momento de incertidumbre muy grande. El mal uso de las redes sociales, la desinformación. El ruido y la furia que caracteriza a este momento, es como vivir en un multiverso oscuro. Esta sociedad del Scroll o desplazamiento, padece una sobredosis de imágenes y contenido audiovisual que va desde un bebe jugando con un gatito, a los peores resultados de una conflagración bélica, poniendo todo en un mismo nivel. En lo personal, creo que eso genera un entumecimiento en la conexión que uno puede tener con los hechos. El libro invita a una pausa, a tomarse un tiempo para mirar, observar, percibir. Creo que estamos en un momento bisagra para la sociedad, de las decisiones que se tomen en los próximos años dependerá el panorama que se nos presente como especie.
* “Cuestiones Temporales” Un viaje sensorial.
Escritos y fotografías de Gustavo Aguilera.
Prólogo de Oscar Larroca.
Sinécdoque Ediciones, Montevideo 2025
Diseño: Francisco Grampín
85 Páginas, 38 fotografías, 3 ilustraciones.















































