Hay canciones malas, buenas, excelentes. Y están las perfectas. En esa categoría está EL VAGÓN DORMIDO (de AUTOBLUES, 1985). El modelo es GETTING BETTER, sin dudas. El tema es que ese esquema beatlero se amplía hacia una zona montevideana, aunque esto parezca algo subjetivo.
Fernando Cabrera es de la raza de compositores uruguayos de pop que están (o lo estaban) interesados en utilizar todas las influencias planetarias pero trasladarlas a nuestra tierra. Esta canción pop-beatlera suena a barrio del oeste, a El Prado y adyacencias. La melodía es luminosa, el arreglo es perfecto. El texto -breve y preciso- nombra a González Tuñón junto a una historia de amor inconclusa, entre una chica y un trabajador del tren. Hacia el final el “chistido” emula el paso de la “locomotora”. La guitarra de Carlos Cotelo (recientemente fallecido) es demasiado hermosa, como todo el trabajo de los músicos participantes. Una bella canción de mediados de los 80 tan preciados.
















































