
Hay lugares que imponen un comportamiento, y bandas que nacieron para dinamitarlo. El sábado 3 de octubre 2026, la imponente Sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional Adela Reta fue el escenario de una colisión cultural fascinante. Acostumbrados a ver a Los Auténticos Decadentes transpirando en estadios, festivales masivos o teatros de verano, verlos parados frente a los atriles de la Orquesta SUSI generaba una pregunta inevitable: ¿se puede domesticar una fiesta?
La respuesta llegó desde el primer ensamble de cuerdas. Lo que vivimos no fue un intento de volver “culta” a la música popular, sino una reivindicación total de su valor. Los himnos que durante casi cuatro décadas animaron casamientos, previas y tribunas, demostraron tener una estructura armónica capaz de sostener el peso de los violines, los cornos y los chelos sin perder un gramo de su esencia festiva.
Escuchar los acordes de Loco (Tu forma de ser) o La Guitarra bajo arreglos sinfónicos fue descubrir matices ocultos en canciones que creíamos conocer de memoria. La banda argentina, con esa elegancia caótica que la caracteriza, comandó a la orquesta no como un capricho estético, sino como una verdadera expansión de su propio ecosistema musical. Fue un péndulo constante entre la partitura rigurosa y el instinto rioplatense.
Pero la noche guardaba un as bajo la manga para terminar de sellar la hermandad entre ambas orillas. El anuncio de un próximo disco homenaje al gran Rubén Rada cayó como una declaración de principios. Los Decadentes no solo vinieron a ponerse el esmoquin en nuestro teatro más emblemático; vinieron a rendir tributo a la matriz rítmica que cruza el río.
El cierre, en pleno Fin de Semana del Patrimonio, se sintió como un guiño poético. Mientras el país celebraba sus edificios históricos, adentro de la Sala Adela Reta estábamos celebrando otro tipo de monumento: el patrimonio intangible de la alegría popular. El público, que al principio dudaba entre quedarse sentado en la butaca o entregarse al baile, terminó rindiéndose a la evidencia. Porque la música de Los Auténticos Decadentes, incluso tocada por una sinfónica en el templo de la música clásica, sigue siendo, fundamentalmente, el pulso invencible de la calle.
Emiliano Brancciari: El líder de No Te Va Gustar subió al escenario para interpretar a dúo El gran señor junto a Pablo “Pato” Armesto y Diego Demarco, siendo uno de los momentos más aplaudidos de la noche.
Claudio Martínez: El músico de La rueda de candombe participó como invitado especial durante el emotivo homenaje a Rubén Rada, interpretando el clásico Quién va a cantar (dedicado a la familia del Negro Rada: Patricia, Lucila, Matías y Julieta).
La Orquesta SUSI: Dirigida por el maestro Nacho Algorta, la agrupación no solo fue el soporte sinfónico central, sino que entre las filas de sus músicos invitados en el escenario se encontraban integrantes de NTVG y La Vela Puerca, demostrando la camaradería de la escena local.
Este ensamble de invitados terminó de redondear el “ritual entre amigos” que la banda argentina buscó plasmar en su salto al formato sinfónico en Uruguay.
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