
1.
Supongamos que el planeta es la mente de un ser humano, o la de todas ellas y que llegado el caso, el llamado “cinturón de Kessler” explosiona. Es decir que toda la basura espacial que orbita libremente y de manera aleatoria alrededor de la tierra chocan entre sí provocando una escalonada sucesión de colisiones, creando una barrera infranqueable de fragmentos girando a más de 28.000 kilómetros por hora, lo que haría imposible la salida de cualquier nave en dirección hacia otros destinos o la instalación de nuevos satélites.
2.
Nos convertiríamos en un planeta aislado por nuestra propia basura tecnológica. Supongamos que nuestras cabezas y lo que anida en su interior, sus neuronas y dendritas, la células gliales o los axones y demás, están ahora sitiados de plataformas, y dispositivos móviles, claves de identificación, códigos QR, experimentos telemáticos, según las supuestas ondas cerebrales esgrimidas por los neurocientíficos.
3.
¿En qué lugar de ellas quedan las palabras siendo a su vez parte de esos intrincados metabolismos biológicos? ¿Quedarían atoradas en su nueva dimensión cósmica, encerradas en esas dimensiones acotadas, confrontando entre ellas? ¿Se detendría el desarrollo del lenguaje dando paso a nuevas estructuras lingüísticas? ¿Vallejo llamaría a Nicanor Parra, a Haroldo de Campos y a Edward Estlin Cummings para conformar un sindicato de resistencia poética? ¿Seríamos prisioneros de nuestras propias lanzaderas? Tal como le sucedió a la dinastía Atreides cuando fue enviada hacia el planeta Arrakis en el film DUNE para hacerse cargo de la producción de la especia.
4
Leo y releo continuamente discursos políticos, propagandas, apologías del crimen organizado y del otro, los instrumentalizados por mentes insanas o por la indicción de pleitos inauditos. Leo y releo poemas, cuentos, relatos, fake news, noticias reales, crónica roja y amarilla, hallazgos científicos, avances y retrocesos de todo tipo. Ensayos, estudios académicos, embotellamientos de datos y estadísticas, encuestas y apreciaciones de diversas consultoras, datos y proyecciones de agencias climáticas, el estado de la mar, la orientación de los vientos, las nuevas trazabilidades lingüísticas…
5.
¿Quedarán así de atoradas las palabras? Tras su evolución y el posterior desarrollo de la alfabetización occidental desde la antigua Grecia, la expansión de la Galicia Gutenberg, Ferdinand de Saussure, la Escuela de Port Royal, el estructuralismo, la gramática generativa, Wittgenstein, Román Jakobson o el propio Chomsky, ¿llegará el día en que tanta basura expuesta como emancipadora comunicativa, nos encuentre contrariamente, cada vez más acotados en nuestras posibilidades de expresión a través del habla y por tanto de las palabras, sólo al arbitrio de aquellas generadas por las propias usinas de la domesticación de los pensamientos?
6.
¿Serán estas las nuevas palabras? ¿Los vocablos y entonaciones creadas en torno siempre a un mismo fin las que habrán de condicionar nuestros actos, nuestros reflejos y sentimientos, hasta convertirnos en meros instrumentos de un lenguaje artificial, urdido en las fauces de creadores de imágenes mentales, o ámbitos virtuales donde la realidad pasa a formar parte de una extensa red de telarañas interiores donde la ficción ha llegado finalmente a controlar la realidad?
7.
¿Tenía razón Philip K. Dick cuando anticipó sus mundos de replicantes y esta se vio superada por la emoción de las evocaciones dictadas por los universos binarios hasta entonces dominados por los humanos? ¿No es lo que nos puede pasar con una IA fuera de control, sin ningún tipo de normativas que legislen sus actividades, tal como sucedió recientemente con algunos casos de retroalimentación de sus propios prompt. Algoritmos alimentándose de otros algoritmos pudiendo robar información privilegiada de bancos de datos estatales o de organismos de inteligencia y seguridad. El recuerdo omnipresente de la computadora HALL 9000 leyendo los labios entre el comandante de la nave y su astronauta al mando, mientras mantenían una conversación privada sobre el destino de está.
8.
Los mundos de Huxley, Orwell y McLuhan, incluso los vaticinios de Nostradamus, son apenas cascaras ante lo que se avecina, dado lo que ya ha llegado hasta nosotros en forma de drones. Un mundo dudoso de sus propias certezas. Incierto. Más próximo a futuras Olimpiadas de Humanoides, y a la realidad de las “guerras hibridas”, a los asesinatos en masa de civiles, a niños armados, crucificados, “magasificados”, narcotizados…donde esto ha pasado a ser lo “políticamente correcto”. Y “los daños colaterales” sencillamente han dejado de ser lo que nunca fueron. Al igual que las deportaciones arbitrarias por parte de los escuadrones ICE de Trump, la toma de tierras por los colonos sionistas de Netanyahu, los genocidios y los fundamentalismos, las estupideces de los merenderos mediáticos, ciertas consideraciones de comunicadores tildados de periodistas y ciertos periodistas tildados de comunicadores. “Say no more”
9
Las palabras en las que creo no son aquellas santificadas por los libros de la fe, el fanatismo endémico de las religiones, las filosofías oportunistas o las doctrinas políticas. Son aquellos simples términos llegados desde el ordenamiento alfabético. Palabras que puedan convertirse en poemas, frases, relatos, estudios filosóficos, ensayos sobre el devenir humano. Las palabras de un náufrago pidiendo auxilio, perdido entre océanos de amor y soledad, como las que cantaba Sting, encapsuladas dentro de una botella, lanzando hacia la incertidumbre hace casi cincuenta años atrás.
10
“All the Lonely people / look at all the lonely people! / Where do they all belong? “Todas las personas solitarias / ¡mira a todas las personas solitarias!/ ¿De dónde son?”
Eleanor Rigby / The Beatles (Revolver, 1966)