Salir del cerco “Piazzolla” es una tarea cuasi imposible dentro del espectro de lo denominado “Tango”. Yo preferiría hablar de “los tangos” en plural pues no existe una regla que determine de qué estamos hablando.
¿Qué tienen que ver “Mi noche triste” con “Naranjo en flor”, “Cambalache” con “María”, o “Adiós Nonino” con esta obra del maestro Di Matteo? Nos comemos lo trascendente, siempre. Di Matteo ha creado afuera de su país una obra prácticamente desconocida y pareciera que eso nos hace sentir mejores (luego hacemos homenajes póstumos, claro). Una vez hablando de tango “nuevo” dije: ¿cuál tango nuevo, si ya lo hizo Luis Di Matteo en los setenta? Hay que rescatarlo. Una mirada distinta, personal, fuera del cerco “Piazzolla“.














































