
Este sábado se viene una nueva temporada de esta serie que creo que ya todos conocen aunque jamás hayan visto. En esta nota les voy a contar qué significa para mí, y por qué objetivamente se considera una serie tan relevante y tan esencial.
Descubrí Doctor Who bastante tarde, en el año 2016. Era una serie que siempre tenía pendiente, sobre todo porque me fascina todo lo que tenga que ver con viajes en el tiempo. No esperaba encontrarme con una serie que cambiara mi manera de ver el mundo, a la gente que me rodea, y me hiciera ser mejor persona.
Más allá de que personalmente es una de mis favoritas, objetivamente hablando es una serie muy especial. No solamente por ser la serie de ciencia ficción más larga del mundo, sino por todas las circunstancias en que fue concebida y todos los cambios que hicieron que sea lo que es hoy en día. Sumamente oportuno ya que el tema principal de Doctor Who es, precisamente, el cambio.

El primer episodio se estrenó el 23 de noviembre de 1963, un día después del asesinato del presidente John F. Kennedy. Por obvias razones no tuvo la recepción esperada ni la atención del público, por lo que se volvió a emitir a la semana siguiente. Ya su comienzo fue bastante inusual.
Su protagonista es un alienígena de la raza Time Lord (Señor del Tiempo) que posee una nave (llamada TARDIS) con la cual puede viajar en el tiempo y el espacio. Lo conoceremos simplemente como “El Doctor” y como espectadores jamás sabremos su verdadero nombre, aunque a lo largo de la serie hemos visto que en muy raras ocasiones, personas de su extrema confianza lo han llegado a saber. En un principio la serie comenzó como un show educativo dirigido a niños y adultos, ya que era una excusa perfecta para enseñar sobre historia y geografía. Y si bien tuvo buena recepción entre la audiencia británica, no era una premisa particularmente original. Lo que hace de esta serie algo tan especial es el concepto conocido como “regeneración”.
Regeneración
William Hartnell, el actor que interpretaba al Doctor tenía 55 años cuando comenzó y estuvo durante tres temporadas. Hartnell comenzó a verse afectado por la arterioesclerosis y tenía dificultades para recordar las líneas de diálogo, por lo que los productores y guionistas tuvieron una idea: hacer que el Doctor cambiara de rostro. De esta manera, cuando nuestro protagonista envejece demasiado o sufre heridas graves, su cuerpo inicia un proceso en el cual todo su cuerpo se renueva y cambia totalmente; esto también conlleva un cambio de personalidad, por lo que literalmente tenemos a un nuevo Doctor que conserva sus recuerdos (al menos en su mayoría) y permite más libertad a cada actor que lo interpreta. Y de esta manera, hoy en día hemos tenido 15 Doctores. Bueno, técnicamente 16, ya lo sabrán si se deciden por verla.
Con el paso de las temporadas y sobre todo después de su reboot, la regeneración ha alcanzado un significado mucho más filosófico que simplemente cambiar de rostro. Es también una metáfora de los procesos que transitamos como seres humanos, que estamos en constante cambio y hemos vivido varias vidas. Sé que no todo el mundo concibe la vida de esa manera; muchos tienen una existencia mucho más estable, y está bien. Pero en mi caso, y seguramente en el de muchos que me estén leyendo, la vida es un constante cambio. Nos suceden cosas importantes y nos cambian: conocemos gente, lugares y experiencias nuevas y no somos inmunes a eso. Nos suceden cosas buenas y malas, y cada cosa que aprendemos de eso nos va haciendo cambiar. Y a veces es gradual, pero muchas veces el evento es de tal magnitud que desencadena un cambio muy brusco, a tal punto que después nos cuesta reconocernos. Una noticia importante, una enfermedad, una relación nueva, una mudanza, un hecho traumático, una depresión, un trabajo nuevo… Pueden ser mil cosas las que desencadenen esa “regeneración”, y por lo general las experiencias tan fuertes nos “obligan” a cambiar como forma de supervivencia. Y pasada la tormenta, descubrimos una versión nueva de nosotros mismos: ahora nos gustan cosas nuevas y otras ya no, hemos cambiado de opinión respecto a algunas cosas, tenemos otra manera de ver la vida, pero a su vez seguimos siendo las mismas personas de siempre.
En Doctor Who veremos que (salvo contadas excepciones) las transiciones ocurren en un momento de caos absoluto, donde hace su mejor esfuerzo para salvar al universo y a veces, a pesar de ser el héroe de la historia, no estamos seguros si esta vez lo logrará. Y obviamente no queremos que esta encarnación del Doctor se vaya, porque ya nos encariñamos demasiado. Y cuando se regenera nos deja una sensación de vacío como si hubiéramos perdido a un gran amigo, y rechazamos esa cara nueva que viene a ocupar su lugar. Hasta que eventualmente nos acostumbramos a ese nuevo Doctor, y el ciclo se repite: sabemos que en algún momento también nos vamos a tener que despedir de esta nueva versión, pero tratamos de no pensar en eso y la disfrutamos.

Companions
Como ya sabemos, un Time Lord no tiene la expectativa de vida de los seres humanos. Existen varias teorías acerca de la verdadera edad actual del Doctor, que van desde los cientos hasta incluso billones de años. Es lógico que alguien que sea capaz de vivir tantos años se sienta solo, por lo que la mayoría de las veces busca compañía para sus viajes en su TARDIS. Los llamados “companions” son esas personas que se va cruzando en su camino, y que por distintas circunstancias lo terminan acompañando en sus aventuras. En su mayoría han sido seres humanos del género femenino, y hemos visto distintos tipos de interacciones entre el Doctor y sus companions: románticas, amistosas, a veces hasta de rivalidad… Y muchísimas veces el tipo de relación que tienen también va cambiando a medida que viven distintas aventuras juntos. Muchas veces se presentan distintos dilemas que terminan siendo resueltos por la companion que da su visión más humana. Y eso también funciona como un “cable a tierra” cuando el Doctor se siente más como un dios que como un humano, ya que no es ninguna de las dos cosas pero a veces es un poco de ambas al mismo tiempo.
En cada episodio se exploran temas como la vida, la muerte, el duelo, la salud mental, el amor… Y el amor no solamente en plan romántico sino también la familia que elegimos, la lealtad o el hecho de que puedas encontrar a tu alma gemela en un amigo.
Una de las principales cosas que personalmente amo de Doctor Who es este concepto: Conocí a esta persona extraordinaria y viví aventuras inimaginables, ¿ahora cómo sigo con mi rutina de todos los días? Es maravilloso y a su vez algo muy doloroso porque sabés que tal vez nunca te vuelva a pasar algo así en tu vida, pero tu mente ya cambió y no hay vuelta atrás. Y vas a hacer todo lo posible para seguir buscando esas personas y experiencias que te hagan sentir vivo. Y si bien algunos companions tienen su final feliz, muchos no corren con esa suerte y tienen un destino fatal. Algo de lo que claramente cada uno es consciente al aceptar acompañar al Doctor, pero no es una decisión difícil de tomar cuando la recompensa es vivir algo que sabemos que es una oportunidad única en tu vida, y que no le pasa a todo el mundo. Y a pesar de que el Doctor es una persona sumamente inteligente y con más experiencia que cualquiera, siempre aprende algo de cada persona que conoce en su camino.

¿Cómo empezar a verla?
La serie se divide en dos eras: por un lado tenemos la serie clásica y por otro la moderna. La clásica va desde su primer episodio de 1963 hasta 1989, mientras que la moderna va desde el año 2005 cuando fue su reboot. Aquí en la parte moderna hubo una pausa en 2022 y se retomó la serie en 2024, por lo que hay opiniones encontradas acerca de considerar una tercera era a partir de 2024 o considerar todo junto como la era moderna. (También hay especiales y películas en el medio y algunas historias son parte del canon pero no todas, y hay muchas en las que el fandom no se pone de acuerdo.)
Mucha gente aconseja comenzar desde el principio, lo cual sería lo lógico. El problema es que debido a la época en que fue filmada y la manera en que trabajaba la BBC en esos momentos, muchas cintas se perdieron. Hay temporadas que se han podido recuperar pero solamente en formato audio con recreaciones animadas, y otras que directamente no existen. Personalmente yo me considero completista y estaba decidida a verla desde el principio, y el hecho de no poder hacerlo fue una de las cosas que me frenó de empezar a verla antes.
Al final tuve que aceptarlo y comencé a verla desde la era moderna de 2005. Es irónico ya que el hecho de que sea tan difícil verla en el orden debido, ya es un test por sí mismo. Yo recomiendo hacer eso, además de que es más fácil de digerir de esta manera que empezando por las primeras temporadas con bajísimos presupuestos y actuaciones que no son de las mejores. Eso no quiere decir que la primera temporada de 2005 no sea un poco difícil de ver al principio: en retrospectiva le tengo mucho cariño al Noveno Doctor, pero debo reconocer que en su momento me pregunté varias veces qué carajo estaba mirando, y cómo esta serie era tan querida por la gente. Al principio puede ser que no entiendas mucho el tinte de humor, y que parezca muy estúpido todo. Después te das cuenta de que es algo intrínseco a la serie: se disfruta más cuando se aprecia que el ridículo está aplicado en cantidades correctas, y también te va a sorprender con la guardia baja cuando vengan los momentos dramáticos.
Creo que muchas cosas se disfrutan y se aprecian mejor cuando estás en cierto estado, y en este caso es la incomodidad. Al verte obligado a salir de la zona de confort, dejas que lo que estás mirando te sorprenda. Y esa es la idea.

El Doctor en cualquiera de sus versiones siempre va a ser un personaje excéntrico, que crea sus propias reglas y también las rompe. Es la persona más inteligente que hayas conocido, y también al mismo tiempo la más estúpida. Es alguien que te puede salvar la vida sin pensarlo dos veces, pero también es alguien que no siempre mide los daños colaterales de sus acciones. Es alguien pacifista, pero que no tiene miedo a ensuciarse las manos si la situación lo requiere. Es como ese amigo “raro” que a todo el mundo le cae mal, pero vos ya lo conocés y sabés que es un buen tipo. Y a veces es esa persona carismática a la que nadie se puede resistir. Es alguien que sentís que conocés desde toda tu vida, aunque literalmente no sepas su nombre. Es como esas personas especiales que algunos tenemos el privilegio de haber conocido, a veces en más de una ocasión. Y a veces se quedan en nuestras vidas por un rato, a veces para siempre y a veces sólo están de visita. A veces nos rendimos y pensamos que las perdimos para siempre, y la vida nos reúne de nuevo con ellos. Todo eso es el Doctor, y también es muy probable que en distintas etapas de nuestras vidas nos vayamos identificando con sus distintas versiones. Y creo que es una muy buena señal.
Si en algún momento te identificaste con algo de esto, o simplemente te dio curiosidad saber de qué va todo esto, te recomiendo que te animes a verla. Ser Whovian es una montaña rusa de emociones, de episodios que no tienen nada que envidiar al cine de culto y de otros que van a provocarte vergüenza ajena. Y nunca sabés con qué te vas a encontrar.
Es parte de la aventura.














































