“CLICS CONTRA LA HUMANIDAD”, bajo el subtítulo de “Libertad y resistencia en la era de la distracción tecnológica” es un libro del doctor en filosofía y ética de la tecnología, nacido en Estados Unidos, James Williams. Publicado en su idioma original en 2018 y traducido al español en 2021.
El autor plantea como las nuevas tecnologías están diseñadas específicamente para capturar nuestra atención, y a partir de esa captura se generan toda una serie de consecuencias, personales y políticas, que dan origen a lo que llama “Economía de la Atención”, que convierte al usuario en el producto esencial que venden las plataformas y aplicaciones, generando una “servidumbre atencional” en todos nosotros.
James Williams habla desde su conocimiento teórico de su formación filosófica pero también desde su conocimiento empírico ya que durante 10 años fue estratega en marketing de Google.
Para hacer cualquier cosa que valga la pena, lo fundamental es prestar atención. Y prestar atención se ha vuelto muy complicado en nuestro tiempo.
Una amenaza de última generación llegó a nuestras vidas envuelta en el regalo de la información abundante y veloz, seduciéndonos con la promesa de que ha sido diseñada para ayudarnos, pero en verdad estas máquinas no están exactamente de nuestra parte, lo que buscan es captar y monopolizar nuestra atención.
Con el objetivo de persuadirnos recurren a las astucias más mezquinas y rastreras buscando activar nuestra impulsividad y emociones, no nuestra racionalidad, cosa que puede impedirnos vivir las vidas que queremos vivir, minando facultades como la reflexión y el autocontrol.
Liberar nuestra atención de esta servidumbre es la lucha política central de nuestros días, porque toda otra lucha está supeditada a que primero recuperemos el control de nuestra atención.
No todo está perdido, pero llevar a cabo esta lucha es imperioso, porque la vía es angosta y se va cerrando.
Nuestras vidas están rodeadas de tecnología y cada vez nos cuesta más hacer lo que nos proponemos, y no se trata de simples distracciones, sino de una distracción profunda.
¿Cuáles son los objetivos que estas máquinas se plantean para nosotros?
Casi nunca coinciden con nuestras metas y nuestros objetivos, porque el objetivo central de las empresas es maximizar el tiempo que el usuario dedica a un producto, se trata de mantenernos clicando.
La industria tecnológica no diseña productos, diseña usuarios.
Y cuando el uso de un producto tecnológico es masivo, su creador no se limita a diseñar usuarios, lo que está diseñando, es una sociedad.
