“Cielito, cielo, que sí/ el rey es hombre cualquiera (…)”
Selección de textos atribuidos a Bartolomé Hidalgo que Daniel Viglietti musicaliza. La armonía es muy sencilla pero suena novedosa en el ámbito folclorista que Viglietti utilizaba como vehículo para introducir lo de vanguardia.
Lo extraño de él es que esto pasa de manera natural, y lo introducido como novedad no es rechazado, quizá por lo letrístico y lo eminentemente político. Aquí hay un tema que no se habla (en Uruguay, es costumbre no decir nada de estos temas), y es el discurso musical de Viglietti y el político de su impronta (hablo de “político” en términos de militancia, pues político es hasta un Bolero) y hasta dónde el público se acercó a su música; si fue por lo musical o porque declamaba desde una trinchera de izquierda.
A veces imagino qué hubiese ocurrido al contrario, ¿le pasaría como a Chalar? Musicalmente, Daniel es el puente entre el folclore y la vanguardia y es un caso único de calidad musical extrema en un ámbito de canciones de barricada que no son necesariamente buenas como arte pues cumplen otra función. Una canción como esta -que es una joya desde lo musical y cumple, al mismo tiempo, el rol de “denuncia”- no sé dónde colocarla dentro de la dicotomía política. Viglietti es un enorme músico, que además era un tipo de izquierda y un predicador de los evangelios revolucionarios, pero considero que su revolución real era su música y lo que representó para nosotros.















































