
La noche de jueves en Bluzz Live comenzó con Los Oxford. El grupo que se encuentra celebrando sus primeros 10 años, viajó entre el Brit pop y el Rock setentoso de guitarras, Joselo de Olarte (rememora al gran Per Almqvist por momentos, más cerca de la psicodelia y no de la hiperquinesia) y compañía, nos deleitaron con un set corto y apropiado para lo que se vendría. Luego fue el turno de Pompas, quienes volvían al ruedo local luego de una larga ausencia. Cumplieron, con un sonido que ya es un sello propio, identidad, lo cual no es poco, entre climas guitarras y una voz singular, la escena recupera sin duda un grupo que sabe cómo hacer extrañas canciones.
Entre muchos músicos presentes, Bluzz ya estaba pronto para recibir, lo debo admitir, me hago cargo de mis palabras, a uno de los artistas más enormes nacidos por estos lares, al Gran Carlos Hernán Carcacha, más conocido como Carca.
Durante más de una hora, estuvimos ante una siniestra clase de cómo sólo 3 tipos en escena pueden incendiar un lugar. Dueño de un estilo único, pasaron una tras otra sus grandes canciones. Carca es… es Rock salvaje de guitarras vestido de seda dorada y zapatos de cuero en punta sobre el escenario, es lo clásico y lo nuevo. Es un show que nunca te podrías perder. Un simple movimiento de manos sobre ese aparatito con antena que tanto nos gusta a todos y wuanmnmmennne….Pum, bienvenidos al Mundo Carca, un lugar lleno de pedales, donde el Rock se baila, se escucha o sólo se siente, es bestia o es doncella, o simplemente es lo que ves o quieras que sea. El Lenny Kravitz de los 90 amaría esta versión de Carca, pero poco importa, porque, ese siempre compinche de los Babasónicos (seguro el viernes el Radisson en Sesiones Estereo celebró también su presencia junto a ellos), que compartió con Melero, Calamaro, Juanse (por nombrar a algunos) quien saben que viajes, que creaciones, se adueño de nosotros por un buen rato y nosotros gozados.
El murmullo pareció ser inapropiado en una de sus baladas enormes, lo cual fue molesto para el propio Carca y para muchos de los presentes, quizás algunos olvidan por momentos que no todo es ruido y carcajadas, espuma social (Fizz), se sube y se baja, sino se estrella, quizás la noche ya era lo que no debía.
Mientras Adrian Dárgelos tomaba su botella de vino en el fondo de la sala, tranquilo, anónimo, disfrutando el cierre de una gran noche, al igual que todos nosotros, lo bueno fue siendo sustituido por lo mundano. Nos fuimos caminantes por Defensa, conscientes de lo que nos llevamos en nuestras retinas y que cuando pasemos raya en algún momento, habremos sido participes seguramente de uno de los mejores toques del año. Si fueron, compartimos la misma suerte y si no, la próxima tienen que estar, escuchen sus discos, y se van a dar cuenta que tropezar dos veces con la misma piedra ya sería demasiado.
Imagen portada: Carca en vivo en Bluzz Live de julio Foto © Fernanda Aramuni
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