
Simplemente Éxtasis. Eso es lo que dejó este viernes de Teatro de Verano.
Hotel Paradise abrió las puertas de una noche de la cual difícilmente la cuchilla del paso del tiempo pueda ajusticiar de nuestras memorias.
Rengo con Nike. Qué decir de ellos mas que son tremenda banda, dueños de un disco (“Hotel Paradise”, Rastrillo records/2014) que dentro de algunos años reconoceremos (propio del estúpido ejercicio local) como una obra tremenda. Sigan sus pasos.
Lo que vino después será seguramente el show local del año. Benditos todos los presentes que pudieron estar. Esto no pasa seguido.
Sonó “Nidal” (luego de la acertadísima decisión de cambiar la fecha, esta noche fue motivo de su presentación oficial, luego de algunas previas el año pasado en La Trastienda), de principio a fin, como en el disco. Qué hermoso cuando esto sucede. Y mucho más si es una obra como Nidal (un disco de esos que son concebidos como obras maestras, y que el tiempo va poniendo en su debido lugar, cada uno podrá sacar sus propias conclusiones sobre él), si la banda en escena es Buenos Muchachos y si el escenario donde han logrado colocar toda su música es el Teatro de Verano.
Fin de la primera parte.
Como una ópera rock de la Banda Hipnótica por excelencia de la escena local, todo continuo con una seguidilla siniestra para nuestros sentidos, de canciones que recorrieron toda su obra, notas que son joyas del cancionero de nuestra música.
Todos los músicos sobre el Teatro, articulados a la perfección, llevando la noche desde la calma al caos, llegando al clímax perfecto, anestesiando a la audiencia entre guitarras (Marcelo Fernández/ Topo Antuña, lo de estos dos es algo grande, en serio) y un Dalton que maneja su voz como nadie, logrando un bloque sonoro que obliga a cerrar los ojos, dejarse llevar por los laberintos que su música invita, para así sumergirnos profundo dentro de ella, explotando las agujas de los relojes, y lo que sucede alrededor nuestro, las canciones de los Buenos Muchachos destruyen todo tiempo y espacio, ocupan toda nuestra atención y dejan sin respuesta.
Entre mascaras de aves de narices largas, ojos rojos, un gran nido, notables juegos de luces, bailarinas, la exquisita “Por ejemplo”, cover de Fernando Cabrera que tan bien les queda a los Buenos, llegamos a un final perfecto, con todos los músicos en escena, Hotel Paradise y Buenos Muchachos celebrando cuasi ritual sagrado lo que fue una noche brillante, de esas que parecen alinear todos los astros en la dirección correcta.
Felicidad. De poder ver que una banda que recorrió el camino largo, ese que incluye experiencias de todo tipo, en pequeños locales para unos pocos, grandes escenarios para multitudes, chocando, brillando, explotando, siempre desde la sinceridad de su obra, la poesía, y de sus perfectas/imperfectas canciones, logra poder adueñarse de un escenario como el Teatro de Verano, hacer lo que hicieron ante miles de presentes que pagaron su entrada una noche como hoy, para ver la presentación de un disco como Nidal, a mi manera de ver, después de años de Buenos , escuchando ese viejo casete que todavía lucha y vive, de ese pequeño acústico que dieron para Dinamo (de la gran X 100.3 FM) allá por los años 90, mientras suena una joven versión de “Desestres”, solo me resta decir, gracias, lo han conseguido Muchachos. Identidad es la respuesta.
Imagen portada: BUENOS MUCHACHOS presenta Nidal – Teatro de Verano – Parque Rodó – 22 de abril 2016 Foto © JERÓNIMO LÓPEZ
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