
Se fue otra de las festicholas noventeras. Esta vez, la edición Halloween 2026 volvió a la Casona Maguá, en Ciudad Vieja, decorada para la ocasión. Mucho color, pinturas, ángeles, Morticias, vampiros y vampiresas recorrían los espacios. Por lo que pude ver y por algunas cosas que me fueron contando, la fiesta ya se había puesto buena varias horas antes de mi llegada.
Personalmente, llegué bastante tarde, cuando quedaba la parte final para adentrarme en ese mundillo que Back to the 90s arma cada tanto puertas adentro de la casona. Al entrar, tuve la impresión de que algo grosso había pasado unas horas antes, aunque todavía quedaba la esencia de lo vivido: la música seguía convocando a la pista, los juegos continuaban en uso y el ambiente conservaba parte de lo que había ocurrido desde temprano.
Antes de las once de la noche, la casona había recibido otra propuesta también llamativa, La Rumbita, que se desarrolló en el espacio del galpón. Por eso, no todos los ambientes estaban habilitados para la Back.
Ya habían pasado Post-Trauma, con su rock industrial y metal alternativo, y Alfonsina Trío. Las conversaciones todavía recogían comentarios sobre sus actuaciones, mientras DJ Legaz llevaba adelante la selección musical para lo que quedaba de la noche. La pista estaba en pleno agite y las canciones de los noventa volvían a ocupar el centro de la escena. En la selección se cruzaban nombres imprescindibles de aquella década: Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, The Smashing Pumpkins, Radiohead, The Cranberries, Garbage, The Offspring, Green Day, Red Hot Chili Peppers, Faith No More y Rage Against the Machine. También había lugar para Stone Temple Pilots, Bush, Weezer, Blur, Oasis, Placebo y Foo Fighters. Una recorrida por los sonidos que marcaron aquellos años, del grunge al britpop y del rock alternativo a las canciones que siguen teniendo su lugar en cualquier reunión noventera.
La decoración conservaba buena parte de sus formas, aunque las velas ya estaban apagadas. Sobre las mesitas a los costados de la pista quedaban los rastros de una noche que llevaba varias horas. Los Family Game y las maquinitas, marcas registradas de las B- 90s, seguían a pleno, invitando a meter mano y recuperar por un rato aquellos entretenimientos que también forman parte de la memoria de esa década.
Porque de eso se trata, en buena medida, esta fiesta; de volver a una época a través de la música, los juegos, la ropa y esos detalles que uno reconoce apenas entra. Las Back to the 90s vienen tomando cada vez más color, combinando bandas en vivo, DJs y una ambientación que acompaña la propuesta. En una ciudad con tanta oferta musical y nocturna, se han ganado un lugar entre las fiestas que vale la pena seguir. Para quienes disfrutamos de reencontrarnos con canciones que forman parte de nuestra historia, hay motivos de sobra para volver.
A las 4.30 de la madrugada, la noche llegó a su fin. La Back cerraba otra edición y empezaba, casi de inmediato, la espera por la siguiente. La próxima parada ya tiene fecha: sábado 14 de noviembre, en La Trastienda. Unas semanas más para reencontrarse con este maravilloso ecosistema intencionado y del bien.
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