
Bajofondo en el Auditorio Nacional del Sodre, segundo show, 17 de octubre de 2019
Presentación de su nuevo disco “Aura”
Sonidos rioplatenses
Bajofondo es el colectivo musical formado en 2001 por el músico y productor argentino Gustavo Santaolalla y el músico y productor uruguayo Juan Campodónico, y desde entonces mantienen un line up de ocho integrantes estables, cuatro de Uruguay y cuatro de Argentina, un empate de calidad y virtuosismo de los músicos de ambos países.
Si bien es catalogado como “tango electrónico”, sus integrantes prefieren definir lo que hacen como “música contemporánea del Río de la Plata”, lo cual abarca una rica variedad de estilos y géneros característicos de esta parte del continente, y así es. Precedidos de un anterior show dos días antes en este mismo recinto, este del 17 fue el segundo que el grupo realizó en Montevideo, en el marco de la gira presentación de su cuarto y nuevo trabajo discográfico “Aura”, editado este año (teniendo además un par de discos de remixes).
El concierto, que duró algo más de dos horas, desplegó una variada conjunción de estilos y géneros, que sus integrantes saben ejecutar a la perfección. Con la sala colmada, el inicio fue con el ingreso de cada uno de los integrantes por separado, siendo el bandoneonista Martín Ferres el primero en subir a escena, estando desde antes ya a un costado del escenario un octeto de cuerdas clásico, de violas, violines y violoncelos, también bi-nacional argentino-uruguayo, que aportó aún más calidad, y dirigido por el Director argentino Alejandro Terán, (“que es como un Bajofondo más”, comentó Santaolalla).
Paulatinamente se fueron sumando el resto del grupo; Javier Casalla en violín y violín eléctrico, el baterista Adrián Sosa, el contrabajista y bajista Gabriel Casacuberta, Luciano Supervielle en teclados y scratches, la VJ Verónica Loza y los mencionados Campodónico y Santaolalla en guitarras.
El show comenzó con “Solari Yacumenza” de “Aura” y una cuerda de tambores de C 1080 fusionando candombe, en apenas uno de los tantos estilos que disfrutaríamos esa noche. A partir de ahí, el grupo con una impecable presencia en escena, brindó un imponente recital, con cada uno de los músicos siendo protagonista activo, y alentando al movimiento y al baile, cuando no al directo agite cual concierto de rock.
Es que Bajofondo tiene como unas de sus principales raíces el tango y la milonga sí, pero el rock sin dudas, y la electrónica, el hip-hop, el jazz, el pop, o el folklore, y más, porque sus componentes provienen de proyectos heterogéneos musicalmente. Decir además, sobre el amplio espectro generacional que congrega el grupo, la captación es tan amplia que asombra y reconforta, y nadie sale decepcionado, ni viejos ni jóvenes, ni tangueros ni rockeros.
El set list recorrió varios de los clásicos del grupo, además de temas nuevos, logrando ambientes y climas musicales en un intercalado perfecto, que lograban el disfrute permanente de los presentes. La banda dividió el concierto en dos segmentos con un intervalo, aunque de todas formas al final de la segunda parte, y debido a la aclamación del público, tuvieron que volver y hacer un bis.
Durante el show, hubo varios puntos altos, entre los cuales algunos clásicos de sus anteriores discos fueron los más festejados, con un entregado fervor del público, como en “Piden piso”, “Grand Guignol”, “Montserrat”, “Código de barra”, ”La trufa y el sifón”, el tema grabado con Gustavo Cerati “El mareo” (y cantado por Santaolalla, figura central y más experiente del grupo), y “Pa´ bailar”, logrando el objetivo, es decir, el baile y con el que cerraron la segunda parte del show. No sería redundante destacar la calidad y virtuosismo de los músicos de Bajofondo, cada uno es una pieza clave en este perfecto engranaje musical.
De “Aura” también sonaron “Clueca la cueca” “Flor de piel”, “Espiral”, “A las siete”, “Trapecista”, “Absente”, “Caminé”, “Aura” y “Virgen del sol”, con Santaolalla ejecutando un charango (quien agradeció al público en varias oportunidades). También hubo participación vocal de además de Santaolalla, de Sosa (un poderoso baterista) en “A tiempo”, Casacuberta cantando en “Duro y parejo”, y Supervielle haciendo lo mismo en “Miles de pasajeros” y metiendo scratches en varias ocasiones, estos dos últimos mostrando la hilacha “hip hopera”.
Las proyecciones visuales a cargo de Loza, enriquecieron aún más la ambientación, y tanto Campodónico como Casalla y Ferres alentaron al agite más puramente rockero.
El bis final llegó con “Olvidate”, con Supervielle calzándose un bombo, y cantando cual hincha desaforado “Cada concierto bailan hasta los muertos, nosotros somos de Argentina y Uruguay, los que nos quieren imitar, no nos pueden igualar, les faltan huevos a la hora de tocar”.
Vigorosamente ovacionados, el grupo se retiró triunfante, habiendo brindado un concierto que desbordó en excelencia, algo que Bajofondo ya tiene habituado hasta al público más exigente.
Imagen portada: Bajofondo en Auditorio Nacional del Sodre – octubre 2019 – foto © Claudia Rivero
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