
Viernes 16 de mayo 2025 en Sala Camacuá, se presenta Roy Berocay con “los mejores músicos que pude conseguir gratis”, broma del artista respecto a la banda integrada por tres de sus hijos.
Luego de interpretar Game Over, presenta Silos, un homenaje a los compañeros de su primera banda de rock. “Las canciones cuentan mi historia” nos confiesa Berocay, recordando sus 16 años viviendo en Parque del Plata, donde fue parte de la banda adolescente Silos. “Fuimos la primera generación de peludos, éramos unos bichos re extraños”. Se trata de una preciosa y nostálgica descripción de aquella época.
Presenta luego El Replicante, inspirada en la escena de la mítica película Blade Runner donde el replicante se pregunta a dónde irá toda la información que ha recopilado, cuando le desconecten. Esa pregunta es humana y nos la hicimos muchos, sobre todo durante la pandemia.
Luego nos cuenta que la música fue su primera vocación, la literatura surgió después. En el año 1976, en dictadura, surgió el concurso Estudiantina, que Roy y Beto ganaron como mejor dúo. Esa canción sonó en las radios y hasta fueron a la televisión a presentarla. Presenta entonces Sueña, “mi canción más vieja”.
Después de interpretar Llamado, Roy nos cuenta que luego de grabar El Replicante en 2020, como no se podía salir ni presentar en vivo, empezó a subir el material a las redes, sin ninguna pretensión; y comenzó a recibir comentarios de músicos, lo que es inusual. Uno de ellos fue Dino, referente y admirado artista. En su homenaje en este nuevo disco, nos presenta Milonga para aprender. Y qué linda milonga.
“Hay un tema del que se habla muy poco: en la época de la dictadura nacieron muchos niños en cautiverio. Conocí a uno de ellos y quise contar su historia” es la presentación de Canción para Martín, que se ejecuta solo con teclado y el cantante en guitarra. Cuenta sobre la infancia entre barrotes y muros, bajo la atenta mirada de los guardias. Habla de mamá y “las tías”, en un estilo que recuerda un poco a León Gieco.
El siguiente tema habla de su historia y de la persona que le sigue hace 51 años: Espalda con espalda. Una conmovedora canción de amor, pareja y familia, tocada sólo con dos guitarras.
Sigue con La resistencia: “todo el mundo sabe el estado en que está el mundo. Esta canción tiene que ver con cómo hacer para enfrentar tiempos adversos”. Solo con su guitarra, el mensaje es “nos salvaremos por los afectos”.
Es momento de presentar a la banda: hijo número 3 Demian en guitarra eléctrica, hijo número 4 Pablo en teclado y bajo, e hijo número 5 Bruno en batería, para luego seguir con una canción que habla de “verse enfrentado a una situación sin salida, y a pesar de todo, se sale”: Cinco por ciento. Se destaca el uso del bombo, casi como un latido cardíaco.
“¿Qué pasaría si viniese Jesús o Supermán? Generalmente terminarían en la calle Millán” es la introducción para la balada Carlitos Supermán.
Roy nos cuenta luego sobre un amigo, genio de la guitarra, el héroe del barrio, que desapareció y cuando volvió años después, armaron una banda homenaje para cantar El regreso. El reencuentro fue impresionante, aunque el amigo volvió a Brasil y luego siguió adelante… Lo dedica a Jorge, el único cantante invitado del disco Contra toda la lluvia.
Ya en la recta final del íntimo concierto, agradece a Micaela Berocay, productora y gestora, que llevó adelante el proyecto “contra viento y marea” y nos invita a ser parte del coro murguero de Con tal de ganar, una canción que habla de la gente que es capaz de cualquier cosa por un egoísta objetivo.
Viene ahora un pequeño bloque para los que alguna vez fueron a los conciertos de La Conjura, comenzando con Ícaro que habla de cuando tiraban a gente de los aviones, y donde suena una marcha militar muy reveladora.
Agradece a la gente de la sala, a Federico Ucha en los controles, a Jenny Berocay que hizo la carátula del disco: “esto es un proyecto familiar” y a Raúl Garrido en la asistencia.
Ahora sí, última canción, que tiene que ver con la adolescencia: La plaza, también de La Conjura.
Para el bis, Roy Berocay comienza solo con su guitarra una canción del Conde de Saint Germain, agradeciendo al bar Fénix que mandó el catering y a Martín Pereira que filmó todo el concierto, él solito, con 4 cámaras. A mitad del tema vuelven los integrantes de la banda para terminar a pura fiesta, con niñas y niño revoloteando al pie del escenario, y sumando una pequeña sorpresa: un poco de rock and roll. Los músicos sonríen y gozan, eso siempre es garantía de disfrute arriba y abajo del escenario.
Nos vamos con la sensación de que este trabajo merece mayor difusión, ojalá siga su recorrido.
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