
Si un día andamos con ganas de celebrar la música, recordar lo que pasó el viernes en la Sociedad Urbana Villa Dolores sería un buen comienzo. El menú incluyó dos platos potentes, delicados, exuberantes, cargados de tierna fiereza y sensibilidades a flor de piel.
La apertura estuvo a cargo de Petit Orquesta, el proyecto guitarrístico que reúne a Marcelo Fernández (Buenos Muchachos), a la multifacética Alfonsina que debutó en 2014 con el fantástico disco El bien traerá el bien y el mal traerá canciones y a Damián Gadea que se estrena musicalmente con este proyecto.
El trío se presenta en sus redes como una banda de tres guitarras y tres voces que los reúne para hacer versiones hipnóticas de músicas ajenas y propias. Afirman que tocan blues psicodélico, baladas fantasmales y otras intensidades, pero ellos lo definen como delincuencia musical y humildes alquimias.
Actualmente tienen editado «Cero doce» un EP disponible en Spotify con cuatro canciones que fueron parte del recital, se trata de «Estallar», «Amalia», «Banquete Azul» y «Luna Negra».
En el escenario tres músicos con sus guitarras, ella al medio con su altura reforzada por sus zapatos de plataforma, sus largas piernas, su cerquillo, sus lentes negros y su remera de Pink Floyd empuñando una guitarra eléctrica, a la derecha, Marcelo, con su melena y su bigote que podría estar en cualquier carátula de muchos de los LP de la década del setenta que nos marcaron. También con una guitarra eléctrica y a la izquierda, Damián, gorra dada vuelta, bermuda y remera y el aspecto de haber dejado su patineta afuera. Él pulsa las cuerdas de la guitarra electroacústica. Aunque esto es un detalle nada más, porque a lo largo del recital intercambiaron sus instrumentos varias veces, también en el canto las voces fueron rotando el protagonismo. Apenas una canción, «Baby did a bad bad thing» de Chris Isaak, le llevó al trío conquistar al público, el recital prosiguió con «You wont let me down again» de Isobel Campbell», siguieron con «Luna negra». Luego vino el saludo y la presentación de la banda y siguieron con «Si barre» el tema de Buenos Muchachos incluido en el disco Nidal de 2015. El segmento en español continuó con «Estallar» y «Banquete azul».
En el plan de seguir con canciones amigas, llegó el turno de «Escolopendra» proveniente de Monstruo el disco de Mandrake Wolf de 2012. La siguiente fue «En subida» de Filo, otro de los proyectos que incluye a Marcelo y a Alfonsina.
La recta final del recital la encararon con «Torpe boca» otra canción de Filo compuesta por Alfonsina y «Amalia», otra de las canciones compuestas por el trío.
El cierre fue con «Love Interruption» de Jack White y toda la potencia de «This is love» de PJ Harvey en la voz de Alfonsina.
Un show de cincuenta minutos que recorrió las canciones originales y visitó algunas joyas nacionales e internacionales alcanzó para saber que la propuesta de Petit Orquesta es de las más seductoras que ofrece la noche montevideana.
El segundo plato de la noche estuvo a cargo de Mushi Mushi Orquesta que es una de esas bandas en que la experiencia solo se completa cuando uno logra verla en vivo. La capacidad y versatilidad de los músicos que la integran se descubre con la escucha, pero definitivamente, se completa viéndolos.
La orquesta afirma en sus redes lo que presentó esa noche: «composiciones a partir de melodías y frases de brutal y concreto contenido, mediante una diversidad de instrumentos de viento, percusión y cuerdas, atravesando diferentes estilos musicales que van desde el rock and roll y el jazz, hasta las raíces folclóricas nacionales y de diferentes partes del mundo, dando lugar a un sonido personal y único».
Previo al ingreso a la sala de la Sociedad Urbana Villa Dolores se instaló una mesa donde se podían adquirir sus discos, esa «antigüedad» llamada CD que revolucionó la escucha ayer nomás, aunque parece que pasó un siglo, tanto que Fito López le preguntó a uno de los compradores ¿tenés dónde escucharlos?
Además de Fito en la armónica, la banda está compuesta por Ignacio Pérez Traverso en acordeón, Alejandro Schmidt en guitarra y metalófono, Pablo Sosa en batería, Diego González en violoncello y saxofón y Gonzalo Peluffo en guitarra y ronroco.
Tras un largo tiempo sin presentarse en Montevideo este fue el lanzamiento de una serie de presentaciones que los llevará por varios lugares del país y los encuentra preparando su siguiente disco.
La primera canción fue «Esther» que cierra el álbum Mushi Mushi Orquesta de 2010, la primera ovación llegó desde el público y alguien le hizo saber a Pilu que lo ama. Siguieron con «Minimal» una canción chiquita, con aires entre mántricos y música de western de Ennio Morricone, la pueden encontrar en Quebrajar el disco de 2016. El clima se sostiene con «Neutrón» la canción que abre A distancia, el cuarto disco de la banda que además cuenta con un video clip, disponible en You Tube donde la bailarina Lucie Piot danza en un muelle, rodeada de agua, este tema con aromas orientales de allá y de acá. Continuaron con «Minuendo» también de Quebrajar para mantener la dulce calma que puebla la sala.
La banda zurce, borda, construye paisajes, sensaciones sonoras que lo inundan todo, la lista de canciones sigue con «Chinesko» y la delicadeza del sonido del metalófono y el silbido que se perpetúa como un pájaro que canta a lo lejos se convierten en un hermoso paisaje sonoro.
El recital continúa con «Monita», «Rovaniemi» y «Fotograma» las guitarras con aires a Mike Oldfield en Campanas tubulares se mezclan con sonidos que nos acercan a Charly García en los ochenta a través de «Cristales», un tema muy cortito que habilita que por primera vez en media hora de recital que se dirijan al público, hasta ese momento la propuesta fue solo música y más música.
Continúan con los aires de vals de «Pendular», y llega el momento de los agradecimientos y de presentar «Curitas», una canción nueva que aún no ha sido grabada. Casi todas están nombradas con una sola palabra, una de las excepciones es la que sigue: «Malas noticias» otra del primer disco que tiene su video grabado en un galpón en San José, una tarde de calor. El acordeón de Ignacio dialoga con la armónica de Fito.
La recta final es con «Che cabeza», «Sabe» y la energía crece con «Pan y circo». Se viene el cierre con las últimas dos canciones, «Pícaro y Lucifer» basada en el corto animado “Soviet Toys” de 1924 y «Camino sobre el fuego», también del disco Mushi Mushi Orquesta. Diecisiete canciones, poco más de una hora de música fueron más que suficientes para darme cuenta de que un recital de esta banda entra dentro del rubro de los imperdibles.
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