Pienso en qué lugar mejor para pasar este sábado de febrero, carnaval 2015, podría estar yo, aparte de en Rio de Janeiro claro, que estar en este sitio, al sur de mi país, en el glorioso Club Los Titanes La Tuna.
La razón? El Cuarteto de Nos.
El Cuarteto (hoy devenido a quinteto), orgullo nacional, grammy´s mediantes (como estrellas en la camiseta del Rock nacional), los estadios llenos al otro lado del charco y sus enormes canciones, su under ochentoso, y bla, bla, bla, los convierten en una de esas bandas que le mostrarías a tus hijos cuando abandonan su infancia (“Una navidad en trincheras” mediante) y seguro les encantaría. Son ellos, los que hipnotizaron a dos generaciones, dos, eso confirma su vigencia y talento de barrio y de Borges de letras, dominio y casualidad de mercado (Julieta Venegas involucrada al fin). Y es el día de hoy, en escena en Los Titanes, que demuestran sus insignias, entre pogo prepuber (quizás muchos de los pseudo adolescentes que estuvieron aquí esta noche hayan disfrutando de su primer toque) conviven con el resto de los presentes, un público de lo más diverso, jóvenes, viejos fans, políticos de izquierda, veraneantes adultos ávidos de escuchar esta maravilla de nuestro música, nacida en los 80, hasta el propio Luis Ventura- directivo del Club-, etc, etc.
Con llamas de hit´s radial, desde el Rock al Pop plural, todo comenzó con “Como pasa el tiempo”, track numero 1 de su nuevo disco “Habla el espejo” (Warner, 2014), placa no tan sometida a la repetición de infalible método de lograr grandes canciones pero con grandes canciones, luego del tríptico, “Raro” (Bizarro, 2006), “Bipolar” (Warner, 2009) y “Porfiado” (Warner, 2012), El Cuarteto no para de coquetear con sus éxitos post era producción Campodónico. Entre lo nuevo, “Whisky en Uruguay”, “Habla el espejo”, “No llora” (primer corte de difusión), “Roberto” y “Lo malo de ser bueno”, nos mostraron de que irá El Cuarteto de acá a un tiempo.
Para los que dicen “era mejor El Cuarteto de antes” hoy faltaron hitos de los 90 de los hermanos Musso, pero mientras sonaron “Yendo a la casa de Damián”, casi un “Smells like teen spirit” del Rock pop yoruga, “El hijo de Hernández”, “Miguel gritar”, “Invierno del 92”, entre otras, desde el rio más ancho como mar, sonaron como regalos a la gran familia del este del país, lo mejor de sus últimos discos. El Cuarteto, a mi forma de ver, siempre podría tocar quizás 4 horas seguidas haciendo gala de su repertorio de mejores canciones, y por qué no de las mejores canciones del catalogo del Rock uruguayo. No puedo dejar de decir que desde que el gran Gustavo “Topo” Antuña (vale mencionar, venia de dos fechas junto a los Buenos Muchachos en Bluzz, Jueves y Viernes) maneja los hilos grunge de la guitarra de esta máquina uruguaya de hits roqueros para perdedores que es El Cuarteto, todos podemos encender un cigarro y mojar el paladar con un raro amargo, mientras las distorsiones con personalidad de la banda, están completamente controladas.
En el este, Musso, Tavella y compañía, tocaron, dijeron, se expresaron y hablo su espejo. Impecable nuevamente lo de toda la gran familia que forman parte del Club de Los Titanes La Tuna y todos quienes organizaron el evento. Soy uruguayo, y todavía siento placer al tener puesta la remera de este cuadro de barrio, y ese cuadro, es El Cuarteto de Nos. Ojala sigan hablando por mucho tiempo más.
Imagen portada: El Cuarteto de Nos en Club los Titanes – Febrero 2015 – Foto: Fernanda Aramuni
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