
Noche de domingo, la sala nos recibe con el fondo musical del legendario grupo Opa y llama la atención la altura del micrófono puesto para recibir al cantante de Modo Rumba.
Comienza el show con batería y palmas, mientras la audiencia guarda un respetuoso silencio.
Finalmente, ingresa el resto de la banda para iniciar el concierto con la famosa Bamboleo de los Gipsy Kings y seguir con Djobi Djoba, canciones que no pensaba que fuera a ver interpretadas en vivo y en directo, pero fueron de un gran disfrute.
El vocalista de la banda, Fernando Collazo, alto como un pino y de impecable traje 3 piezas (con chaleco dorado, bien de gala), hace gala de una energía contagiosa y presentó al grupo como “Modo Rumba para la gente, para divertirse” pero mencionando que era una gran emoción vestirse de gala para actuar por primera vez en el Sodre.
Pasamos luego a dos canciones del pop español: Las cosas pequeñitas de Marta Santos y el clásico Corazón Partío de Alejandro Sanz, donde se pidió luz de sala y ayuda con el estribillo.
La banda se presenta como un grupo que recorre el país en formato trío, con Mario Gutiérrez en percusión, Damián Peraza en guitarra y Fernando Collazo en “voz y carisma”, pero que en esta noche especial se completaba con Edgardo Nieves “el rey del sabor” en teclados, palmas flamencas a cargo de Carolina “Pupi” Prunell (que tenía hinchada propia) y Leticia Rodríguez y Marcelo Bettino en bajo.
Agradeciendo a la familia presente, especialmente a “los viejos españoles y su morriña” y al resto del público, cambia el clima con Procuro olvidarte y luego se retira la banda quedando sólo Damián y Fernando para ejecutar Hoy, y se generó un momento íntimo y conmovedor con Alfonsina y el mar.
Luego de un instante de oscuridad, nos sorprendieron los acordes de un piano de cola ejecutado por la reconocida cantante Valeria Lima para hacer a dúo con Fernando Entre sobras y sobras me faltas de Antonio Orozco, finalizada a capella.
Allí nos enteramos que la propia Lima fue la productora de este espectáculo, junto a Luis Trindade, y aprovecharon para anunciar el próximo evento “De fiesta y arrabal” el martes 10 en la Rural del Prado.
Sin darnos cuenta, se había armado una mesa de boliche en el escenario, con mesa y sillas del baar Fun Fun, y allí se brindó “con utilería” para introducir el tango Garganta con arena, y luego recrear un “tablao flamenco” cuando ingresa el guitarrista Gonzalo Franco, presentado como “el mejor referente flamenco en Uruguay”, para hacer una vibrante versión del tango Volver aflamencado, con la incorporación de la bailaora Lucía Gayo que también hace música con su danza, y continuar con Soy Gitano de Camarón de la Isla a pura guitarra y palmas. El fin de fiesta del tablao es con la banda completa haciendo Lágrimas negras y Lucía bailando con mantón, convocando la primera ovación de pie.
Allí se propone el desafío: terminar el show todos bailando, e incluso haciendo “trencito”.
Descubierto el fondo de ladrillos del escenario dando otra ambientación al show, pasamos a la sección romántica con Bachata Rosa de Juan Luis Guerra y otra Bachata con el ingreso de César “Cesor” Rodríguez en percusión latina, para luego desembocar a pura salsa “modo rumba” con Y hubo alguien de Marc Anthony y la canción que hizo levantar a todos de los asientos: Será que no me amas de Luis Miguel.
Tras un emotivo reconocimiento a los padres del vocalista, también a los muchos artistas presentes entre el público, como el joven pianista Felipe Rubini y varios alumnos de la Escuela de Arte Valeria Lima, y el agradecimiento a todos y cada uno de los artistas sobre el escenario, la banda se comenzó a despedir con el clásico Volare, que tienen como costumbre que sea terminado por alguien del público. En este caso fue Hugo Cardozo que deslumbró a la platea con su desempeño vocal.
En curiosa selección, el último tema elegido fue Bailamé para terminar el bis con el clásico de Frank Sinatra A mi manera en “modo rumba” que demostró la versatilidad de la banda y su excelencia musical, así como su capacidad para entretener a una sala llena y levantar al público uruguayo de las cómodas butacas (y hacer trencito).
Una gran forma de terminar el fin de semana. Uso y recomiendo.













































