Y vamos pa’l quinto

El último párrafo de mi columna del viernes pasado “Por incapacidad moral permanente” aquí en CoolTivarte, adquirió contornos trágico-cómicos hoy domingo 15 de noviembre de 2020: “Sí, personalmente me agrada el término “incapacidad moral” aplicado con la debida transparencia jurídica y moral. Evitaría, por ejemplo, que en ciertos países el cambio de presidente sea una parodia de la película de Cantinflas, “Su Excelencia”, cuya fotografía oficial de su excelencia cambia cada cinco minutos, como ocurre en el mismo Perú en estos momentos: Manuel Arturo Merino de Lama, oscuro líder del Congreso que obtuvo cinco mil votos en su elección, estará en Palacio Pizarro hasta julio de 2021. Será el cuarto presidente en cuatro años”. Inmediatamente después del juramento de Manuel Merino como Presidente de Perú, comenzaron las violentas manifestaciones en su contra y en contra del Congreso Nacional que pedían el retorno Martín Vizcarra, y que terminaron con la renuncia del recién asumido Manuel. Cinco días en Palacio Pizarro. Tal vez ni llegó a conocerlo bien, pero lo menos olfateó al conquistador.

Terminaba “Por incapacidad moral permanente” con estas palabras: “¡Cosas tristes y jocosas de nuestra vapuleada América Latina!”. Acabados los sueños presidencialistas de Manuel Arturo Merino de Lama, Perú entra en un peligroso vació de poder que puede tener funestas consecuencias porque junto con el ahora expresidente renunció gran parte de su gabinete, 14 de sus 18 ministros que, sin embargo, seguirán “ahí” a la espera de lo que resuelva el Congreso. Lo cierto es que luego de la batahola de la noche del sábado que terminó con dos muertos, en el mismo Congreso se inició un proceso para decidir qué hacer con Merino: le pidieron que dejase voluntariamente Palacio Pizarro o votarían su censura. El mismo Congreso que lo había instalado “ahí” con bombos y platillos argumentando la transparencia y legalidad de la medida y echado a patadas a Martín Vizcarra.

Lo cierto es que como en la película de Cantinflas, “Su Excelencia”, que cito también en mi columna anterior, habrá que cambiar rapidito la foto de Manuel Arturo (¿alcanzó a tener una oficial?), y dejar el espacio para el próximo presidente peruano, el quinto en cuatro años. Todo un récor de cómo se hace correr la democracia. Pero mientras suda la democracia peruana, o lo que queda de ella en esta carrera desbocada, surge la pregunta que muchos se hicieron y que el pueblo peruano se hizo: ¿por qué expulsar al expresidente Vizcarra de Palacio Pizarro sin juicio de ningún tipo? Se sabe que varios de los congresistas que votaron su salida son investigados por escándalos de corrupción. Se sabe además, que Martín Vizcarra no tenía buenas relaciones con el Congreso el que ya había cerrado una vez. Es decir, se especula que su salida fue simplemente “un ajuste de cuentas” por parte del Congreso.

Ajuste de cuentas o no, lo concreto es que ahora el país vive momentos dramáticos sin ningún tipo de liderazgo que lo conduzca medianamente siquiera por los senderos de la paz y la armonía. Como telón de fondo, el propio partido de Merino de Lama, Acción Popular, ha recibido presiones de Unión Por el Perú, partido político que impulsó la salida de Vizcarra con el apoyo del Frente Patriótico que lidera Antauro Humala, (hermano del expresidente Ollanta Humala), desde la cárcel donde cumple condena por golpista. El problema es que Antauro quiere ser presidente. De hecho, el vocero de Unión Por el Perú, José Vega, ha declarado que la liberación de Antauro está en curso.

En estos momentos Perú es un barco a la deriva y cualquier cosa puede ocurrir. El río está revuelto y los pescadores son muchos. Por el bien de Perú, por el bienestar de América Latina, espero que el próximo nominado a la presidencia dure, por lo menos, hasta las elecciones presidenciales de julio próximo.

Ha quedado claro, también, que el término “incapacidad moral” debe ser aplicado con la debida transparencia jurídica y moral, y no como un juego de congresistas ansiosos de cubrir sus propias incapacidades morales.

Me parece.

 

Funete imagen: comunicaciones.congreso.gob.pe

 

 

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Alejandro Carreño

Alejandro Carreño

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.