Villa Pancha es un pequeño barrio de Juan Lacaze. Su nombre fue inmortalizado por José Carbajal en “La Sencillita”.
Fernando Cortizo hace un paseo afectivo por el barrio sin caer en la sensiblería de este tipo de canciones “dedicadas”. Generalmente, los “defectos” no se tocan cuando uno dedica un poema a alguien. Aquí Fernando es de una honestidad brutal y eso demuestra su amor verdadero por el lugar: solo cuando notamos con afecto las imperfecciones de algo o de alguien es que realmente amamos.
La música es hermosa y parece algo folclórico pero es difuso, no es estrictamente un ritmo X. El texto tiene momentos de alta poesía en la enumeración: “hay bomberos, policías, pasto y pasta/basureros, hay galpones y dos plazas/almacén, bar, bicicletas, siesta y ratas/nos cercaron del arroyo, vieja entrada/hay iglesia, abuelos, cura, fiesta y calma/una escuela, muchos niños y esperanza”.
El tema aparece en el disco FLUYE, el debut solista de Cortizo.
Una bellísima canción de amor al terruño.















































