
La noche en The Grand Center Hotel de Punta del Este se encendió con una propuesta que mezcló nostalgia, desparpajo y elegancia. Desde la antesala, el DJ local Roberto Suárez calentaba motores con una selección que hacía mover cabezas y pies. Luego, la banda uruguaya Ñu, integrada por talentosos músicos de percusión e instrumentos varios, abrió el telón con una propuesta explosiva basada en ritmo con señas, improvisación y mucho vuelo colectivo.
Y entonces llegó TURF.
Vestidos de gala punk, con Joaquín Levinton al frente —tan magnético como siempre, entre la arrogancia performática y el humor despreocupado—, comenzaron un show que duró una hora y media, pero dejó una estela como de película de culto.
Repasaron clásicos de su repertorio como “Pasos al Costado”, “Loco un Poco”, “Magia Blanca” y “Cuatro Personalidades”, desplegando ese sonido tan particular que mezcla britpop, rock porteño y un dejo de psicodelia. Pero hubo un momento que se sintió histórico: por primera vez en Uruguay, TURF presentó su versión de “Quieren Rock”.
Ese clásico de Intoxicados, con su fibra cruda y callejera, fue reinterpretado por la banda con el desparpajo justo y una estética que solo ellos saben imponer. Más groove, más ironía, más Turf.
Lo convirtieron en un guiño de rebeldía elegante, donde el pogo y la sonrisa convivieron sin contradicción. Fue como decir “sí, quieren rock… y acá lo tienen, a nuestra manera”.
Las luces, los destellos verdes del logo, el telón psicodélico y el magnetismo escénico hicieron del show un evento que transpiró identidad. TURF no solo tocó, sino que habló con su presencia, con esa mezcla de locura medida y libertad descarada que los volvió únicos desde los ’90 hasta hoy.
Gracias chicos!
Like a child ✨














































