Lennon y McCartney escribieron PENNY LANE, una de las canciones más bellas del mundo, retratando una calle insignificante de Liverpool. Fernando Cabrera hace lo mismo con su barrio y su entorno cultural y por ende, humano. La canción es hermosa y se carga de emoción sobre el final en un estribo nostálgico que muestra la fuerza, pero también la extraña calidez de esas tres voces juntas como si fuesen una. El texto es por momentos irónico: “alambrado/ niñas mal habladas/ diez tambores/ dieciséis tablones/ dos de guardia/ y otro que faltó”. Enumera de forma “no romántica” su lugar, y retrata como un fotógrafo, caras, escenarios y hasta un amor perdido. Es una novedosa forma de escribir, bien de los años 80, cuando se buscaba salir de preceptos y clisés. Una manera de ver la canción más cruda y realista, casi en consonancia con el neorrealismo italiano. Una preciosa canción “de barrio” con esa calidad melódica que tiene Cabrera.
















































