
El eco de una voz que marcó una era resonó en las paredes del Inmigrantes Bar, recordándonos que algunas leyendas nunca mueren, solo se transforman.”
Montevideo vibró con la energía y la alta vibra que Roberto supo contagiar desde el escenario. Su impronta poderosa, desbordante de carisma y de onda, se fusionó en una mezcla generacional con los músicos que lo acompañaron, creando una dinámica vibrante que hizo latir la escena Roberto brilló como el eje de un show que no solo homenajeó a Sumo, sino que lo revivió con fuerza renovada y un espíritu que sigue desafiando el paso del tiempo.
En la noche del jueves, Montevideo se vistió de recuerdos y nuevas promesas. Las luces del Inmigrantes Bar latieron al ritmo de una banda que homenajea a Sumo pero también busca su propia identidad. Un público ávido de nostalgia y energía se fundió con el pulso de cada acorde, con la expectativa de revivir aquellas canciones que alguna vez sacudieron la Argentina de los 80´.
Sumo x Pettinato subió al escenario como un nuevo cruce de caminos: un homenaje, sí, pero también una declaración de presente.
– Roberto Pettinato, con su saxo, guitarra y voz, llevó la batuta y tejió el lazo invisible entre el ayer y el hoy.
– Elías Correa en guitarra, punzante y etéreo,
– Chuec Gauna en guitarra, aportando texturas y matices,
– Rubén San Martín en bajo, con un groove marcado y renovado,
– Martín Minervini en batería, sosteniendo la intensidad con precisión y fuerza.
Desde el primer tema, “Night & Day”, quedó claro que esta formación imprime su propio pulso a las canciones: un tempo ligeramente más acelerado, una mezcla más pulida, guitarras que cortan el aire con decisión y un saxo que, aunque nostálgico, reclama su lugar protagonista.
El público acompañó cada tema con la emoción a flor de piel, pero fue en “Breaking Away” donde la noche alcanzó uno de sus momentos más altos. Antes de tocarla, Roberto habló del amor: un amor que libera y nos devuelve a lo más auténtico de nosotros mismos. Con esa dedicatoria, el tema cobró un matiz especial, encarnando esa búsqueda de libertad y redención que siempre respiró la música de Sumo. Cada verso sonó como un latido, un suspiro. La banda lo interpretó con un pulso más veloz y enérgico que el original, dotándolo de una fuerza renovada que hizo vibrar cada rincón de nosotros
Otros momentos destacados llegaron con “1989” y “Heroína”, donde la batería impuso un pulso firme y las guitarras tejieron un entramado sonoro más limpio que en los registros originales. Así, el pasado y el presente se abrazaron en un mismo compás, recordándonos que la música, como la vida, nunca se detiene: se transforma.
El cierre con “La rubia tarada” fue una celebración colectiva, una ovación que unió Montevideo y Buenos Aires en un mismo grito. Roberto, con su saxo alzado, agradeció al público y, con un gesto cómplice, nos recordó que Sumo, aunque ya no exista como banda, late en cada acorde, en cada verso y en cada fan que alguna vez encontró en sus canciones un refugio.
Gracias por la energía, por la vibra, por la música y por el latido que nos devuelve a la vida.
Setlist del Concierto
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- Peace & Love
- Estallando
- Breaking Away
- Mejor no Hablar
- Crua Chan
- 1989
- La Rubia
- Regtest
- D B D
- Heroína
- Next Week
- Viejos Vinagres
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