La película que acaba de ganar el premio a Mejor Documental en los premios Oscar 2013 es hasta más atrapante que una buena ficción, contando con todos los ingredientes de interés que pudiese tener una. “Searching for Sugar man”, dirigida por el joven sueco Malik Bendjelloul es, inconscientemente o no, la respuesta a “Anvil: the story of Anvil” (2009), tratándose ambas de investigar sobre las desafortunadas historias de músicos que no fueron lo que algunos creen que tendrían que haber sido. Sixto Rodríguez, el músico protagonista del filme, es una anomalía en sí misma y uno de los más enigmáticos cantautores folk que hayan salido de Estados Unidos durante los 70’s.
O eso es al menos lo que intenta decir Stephen Segerman en la primera parte del documental, un sudafricano fanático del músico que nos convence que Rodríguez fue uno artista de la talla de Bob Dylan, aunque musicalmente se parezca más a Cat Stevens o al Syd Barret solista.
Lo enigmático es que absolutamente nadie parece haber oído nunca sobre él, ni tampoco parecen haber copias de nada que haya grabado, llegando al punto de parecer estarse encontrando con un falso documental sobre una mítica figura que nunca existió.
El absurdo total llega luego de una gran introducción con distintos testimonios, donde al parecer en Sudáfrica Rodríguez fue una popular figura emblemática en los 70’s, siendo sus letras políticas y anti-sistema un objeto de inspiración para la época oscura llena de racismo y corrupción que vivía el país en ese entonces.
El resto se irá transformando en una historia tan impredecible como insólita, contada de una forma integral, con recursos que van desde crudas imágenes de archivo, a trabajados planos secuencia de exteriores, pasando por ocasionales animaciones de reconstrucción de hechos.
No es preferible seguir contando mucho más con películas donde el impacto esté en saber lo menor posible sobre ellas posible al verlas (casi que no recomendaría ver el trailer, pero tampoco vamos a sobredimensionar el asunto).

















