Fotografía Claudia Rodríguez SobreraFacebook Oficial de Rojo Tres-2

Rojo Tres, el nuevo proyecto del baterista Marcelo Lasso (ex-Estómagos y Buitres)

Nacido en Pando en 1969, Marcelo Lasso es un baterista que supo integrar dos de las bandas uruguayas más emblemáticas del rock post-dictadura: Los Estómagos y Buitres Después De La Una.

Su nueva banda es Rojo Tres, un proyecto que marca su regreso a los escenarios luego de una ausencia de casi dos décadas, y cuyo primer trabajo discográfico (“Bien Lejos”) compite en la edición 2020 de los Premios Graffiti en la categoría “Mejor Álbum Punk”.

La formación de Rojo Tres la completan el guitarrista y co-fundador Leonardo Viana, el bajista Gastón Gómez y el vocalista Diego De Luca.

Marcelo Lasso actualmente reside en Salinas, y desde hace ya seis años dirige La Caverna FM. Fue allí que tuvimos el agrado de entrevistarlo y conversar sobre este nuevo proyecto, y sobre sus experiencias como integrante de dos de las bandas más insignes de sus respectivas generaciones.

 

-Rojo Tres surge como un proyecto que te devuelve a los escenarios después de una ausencia de casi 20 años. ¿Responde el nacimiento de ésta banda a alguna inquietud o interés concreto?

-Cuando se me ocurrió armar la banda en un principio fue neta, pura y exclusivamente para pasar el rato. Divertirnos y nada más. Incluso la idea no excedía de pasar de la sala de ensayo. Las cosas se fueron dando – grabamos, tocamos, a la gente le gustó… y ahí pasó a otro plano.

Empezamos en verano del año pasado, en formato trío. Actualmente los únicos que estamos de esa formación somos Leonardo y yo. Y fue un año muy bueno. Cuando empezamos a ensayar, no teníamos nombre. Y al segundo ensayo, cuando todavía estábamos armando las canciones ya teníamos dos fechas para hacer. Y pasaron cosas muy interesantes. Fuimos a Lavalleja, fuimos a Colonia… Hicimos una fecha en Pando. Y cerramos el año con una fecha bárbara en la Sala del Museo, teloneando a Trotsky. Y previamente también tocamos en la Sala Zitarrosa, en el ciclo “Bandaz En Red”.  Fue interesante para la banda, a pesar de que solo teníamos un año de vida.

-Algo recurrente en las entrevistas sobre Rojo Tres es el hecho de puntualizar de modo enfático que la banda es una banda de rock uruguayo, sin matices ni etiquetas.

-A mí personalmente no me gustan las etiquetas. Sí hacemos rock uruguayo, y no necesariamente porque esté yo en la banda. A Leo Viana le encantan Buitres y Los Estómagos, Diego De Luca tiene (o tuvo) como referente a Gabriel… entonces todo lleva a que a Rojo Tres se le pueda decir “rock uruguayo”.

La estética nuestra es la de cuatro personas tocando en un escenario. No tiene mucho pensado. Simplemente sonar fuerte, y mandar un mensaje. Y tampoco tenemos canciones y letras que estén relacionadas con algo específico. Como dije el otro día en una nota, son historias que pueden ser verdad o no. Nosotros sabemos que algunas son verdad, y otras no. Pero cuando agarrás una canción después la llevás para donde querés llevarla. Y pasa a ser tuya. Si le embocaste lo que era originalmente, bárbaro. Y sino, no pasa nada. La tenés para vos, y hacés lo que querés con la canción.

-¿Cómo es el proceso creativo de la banda? ¿Se origina en algún miembro puntual, y luego le dan forma a sus ideas entre todos?

-Las ideas originales de las canciones en esta etapa de la banda son de Diego. Lleva las ideas a los ensayos, o nos las pasa por whatsapp. En ese sentido somos muy amigos de la tecnología. Y somos de hacer muchas canciones, en esta formación las canciones salen muy fácil.

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-Una gran interrogante que me surge ante una banda como Rojo Tres (co-fundada por alguien como vos, asociado a dos referentes del calibre de Los Estómagos y Buitres) es en qué medida incide en vos o te preocupa la necesidad de educar a una generación más joven. Y esto de “educar” entendido en un sentido lo más lato posible, “educar” como “compartir” todas las experiencias y vivencias que tuviste, en una época en la que la música llegó a representar un verdadero bastión de resistencia cultural (Los Estómagos) o una banda que supo sonar en todas las FMs y gozar de un nivel de aceptación óptimo (Buitres).

-A mí lo que me gusta es hacer rock & roll. No sé si pueda influir en las nuevas generaciones, espero que sí. Lo que hacemos nosotros es un rock simple y sencillo. He escuchado algunas bandas que tienen unos ciertos conflictos con los géneros, se definen como bandas de rock, pero para mí no lo son. Y está muy bueno lo que hacen, pero no son bandas de rock.

Si la banda sirve para que otras generaciones más jóvenes puedan sacar algo de nosotros, buenísimo. Pero originalmente la banda tenía otra intención. Se fue dando que pasara esto de que la gente nos conozca, de grabar y tocar, y ahora llegó esto de la nominación a los Graffiti que fue una sorpresa para nosotros.

-Y están nominados, pero no dentro de la categoría de nuevos artistas sino que comparten la terna con bandas como Punkzer que tienen una trayectoria de años. Y ya que justo estábamos hablando de las nuevas generaciones, creo que esto es algo propio de los tiempos que corren, ahora hay determinados procesos que se diligencian de otra manera, y ciertas distancias que se atraviesan mucho más rápido.

-Esto es una sorpresa bárbara. Nosotros ya estamos premiados por el hecho de estar ahí. Muchísima gente se enteró que existe una banda llamada Rojo Tres por ésta nominación. No sé si la mayoría se habrá puesto a buscar qué es y quiénes la integran, pero saben que existe.

Yo sinceramente no pensé que íbamos a quedar ternados. Esa es la verdad. No estábamos pendientes cuando se anunciaron los nominados. Ese día cerca de las dos de la mañana nos escribe nuestro manager Guillermo Leiros y nos dice “están nominados”. Y yo le digo, “¿nominados para qué?”. Porque te juro que me había olvidado.

Ahora, estamos nominados en la categoría de “disco punk”, y no nos consideramos una banda punk. Tenemos mucha cosa de banda punk, pero no nos consideramos una banda punk. Pero de todas maneras es buenísimo estar ahí.  Y lo estamos aprovechando y disfrutando mucho.

-Y lo celebran de la mejor manera, tocando el próximo sábado en Tazú. Y es una fecha en un contexto especialísimo por la emergencia sanitaria. Y éste contexto se puede analizar desde muchas perspectivas. Quizá podamos empezar mirándolo desde el ángulo más optimista de todos, y es que estamos en la época donde la sala siempre se llena.

-Dejando de lado todo lo negativo, que eso ya lo sabemos, esta pandemia también sacó cosas muy buenas. En el caso de Rojo Tres se reformuló  toda la historia de la banda. Sumamos un nuevo cantante y un nuevo bajista, compusimos,  grabamos, hicimos un streaming… Ya tenemos un disco y un poquito más, el disco está. Ahora hay que grabarlo.

Y lo de la sala llena es cierto. Ahora se llenan las salas, y además se venden las entradas. En la fecha anterior se vendieron en dos días. Nosotros tuvimos la suerte de tocar el año pasado para bastante público, pero de todas maneras poder decir “la banda vendió todas las entradas y agotó localidades” siempre está buenísimo. Y para esta nueva fecha del 17 con Corvis, las entradas también se agotaron en 3 o 4 días.

-Corvis es un proyecto con una estética distinta, que complementa lo que hacen ustedes, o que al menos crea un contrapunto interesante.

-Lo de Corvis es una idea que se me ocurrió a mí, ¡ahí me hago responsable! Además del género rock & roll me encanta la electrónica. Y ellos son buenos amigos. Y se me ocurrió que estaría bueno entreverar un poco, meter una previa con una banda electrónica y después una banda de rock. Y como músicos además son excelentes, ellos también están nominados a los Graffiti este año por su nuevo simple, y el año pasado lo estuvieron por su disco.

-Esto es algo que creo que también se puede asociar más a la generación actual que a las anteriores, realizar ésta clase de mixturas antes podía desconcertar o incluso molestar a cierto sector del público.

-Sí, yo creo que sí. Uruguay igual es un país un poco complicado para mezclar géneros. Argentina por ejemplo es un país que me parece un poco más avanzado en eso, con colaboraciones de músicos que no tienen nada que ver entre sí, y shows que se hacen con bandas de géneros muy distintos, y la gente se divierte con todo. Y está bueno poder hacer eso acá también.

-Y después en noviembre ya tienen una Sala Zitarrosa.

-Sí, tenemos el 17 de octubre Tazú (con localidades ya agotadas), y el 13 de noviembre la Sala Zitarrosa con El Bueno, El Malo y El Feo. Las entradas pronto se van a poner a la venta. Y por suerte también hay más fechas planificadas, existe la posibilidad de volver a tocar a Tarariras, al Rex, con una banda de Colonia.  Y también hay cosas en agenda para el año que viene, Aguas Dulces por ejemplo está casi cerrado, y hay un par de fechas más posibles en el interior. Guillermo está proyectado hacia el año que viene, a ver si se libera un poco esta situación que estamos viviendo ahora. Queremos tocar en el interior, Montevideo es muy chico para lo que es el circuito. Y sino, es tocar siempre para la misma gente.

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-En base a tu experiencia, ¿cómo percibís  la relación entre el público de rock y las bandas? ¿Qué tanta solidez tenía ese vínculo antes, y qué tanta solidez tiene ahora?

-Creo que el rock tiene un público que es muy fiel. Puede tener momentos que se pone un poco más de moda, pero hay un público que siempre está ahí. Y a la vista está, con los festivales grandes que se llenan. Hay muchísimas bandas, hay muchas radios y emprendimientos y sitios en Internet  que le dan para adelante al rock.

-Uruguay es un semillero de bandas, siempre lo fue y pienso que siempre lo va a ser. Y creo que vos que estás al frente de una FM desde ya hace seis años lo corroborás a diario.

-Sin ningún lugar a dudas. Acá por suerte vienen muchas, hay varios programas que están exclusivamente dedicados a la música uruguaya, a bandas de rock, y a otros estilos. Pero claro, la cuestión acá es conocida. Es complicado para todas las bandas, para las chicas y para las grandes –  grandes entre comillas. Y chicas también entre comillas.

Las bandas grandes no pueden tocar más de tres o cuatros veces por año, a no ser que recorran el Uruguay, o que toquen afuera y vuelvan. Y a las bandas chicas les pasa lo mismo, porque los lugares que existen para esas bandas son de capacidad mucho más limitada. Y los lugares para tocar en condiciones buenas son pocos. Entonces, el circuito es muy chico. No podes tocar muy seguido. Así que nuestra idea ahora es salir a tocar al interior. Y al interior cercano, porque no tenemos la capacidad económica para ir a tocar a Artigas, por ejemplo. De poder hacerlo, lo haríamos sin pensarlo. En mi etapa con Buitres creo que hicimos dos veces todo el Uruguay, con la vieja y querida y recordada “Calavera Tour”. Fuimos a lugares que eran insólitos, y si pudiera hacer hoy por hoy estaría buenísimo. Si se pudiera ir a todos los lugares que se pudiera, yo loco de la vida,

-¡La “Calavera Tour”! Me imagino la reacción de la gente, la euforia que generaba toda esa actividad en la era pre-internet.

-Sí, en aquella época no existían todas estas plataformas como para tener a la banda sonando en tu celular o en tu computadora. Hoy te enterás de todo, ves a la banda en un lado, y en el otro. Pero en aquella época vos llegabas a esos lugares y era una locura, era como que iba a llegar Mick Jagger. Porque la gente que te escuchaba a veces no te veía. Y además, escuchaban tu música si es que la podían conseguir. Hoy por hoy la descargas en un segundo.

-¿Cómo se perfila la grabación del disco de Rojo Tres?

-Ir al estudio es muy difícil para cualquier banda, y más para bandas como nosotros que hace muy poco tiempo que estamos tocando y que no tenemos ningún sponsor. Es complicado, pero nos las ingeniamos de la mejor manera para grabar. Contamos con Gustavo Ruvertoni, que nos permite grabar en cuotas, vamos de a poco. Para grabar el disco tenemos la idea de conseguir alguna ayuda como el FONAM, o algún otro fondo para grabarlo íntegramente. Nuestra idea es grabar el disco, no agarrar un tema que se grabó hace tres meses y meterlo en la bolsa. Queremos que el disco siga un concepto, yo supongo que lo vamos a poder hacer. No este año, el que viene seguramente. Y tenemos un par de canciones más que en breve las vamos a grabar, pero sueltas. Como difusión.

-Las generaciones más nuevas son muy propensas a consumir contenido en ese formato más puntual, un formato de “cápsulas” como le dicen algunos.  Y hoy además estamos en pleno auge del streaming.

-Sí, nosotros ya  tuvimos una experiencia con el streaming. Tuvimos una audiencia de dos mil y pico de personas, y no solo acá. Que yo sepa, hubo gente viendo en Argentina, Brasil, España, Estados Unidos… y aparte después se compartió. Y dos mil personas es un disparate de gente, es increíble. Tuvimos muchísimos comentarios, obviamente los vimos después, en el momento es imposible. Y después la gente lo comparte y lo vuelve a compartir, y termina en lugares que no te imaginás.

-Bien usada, la tecnología es algo increíble, Pero ocurre que las generaciones más nuevas quizá tienden a depender demasiado de ella, y las generaciones más antiguas la miran con un lógico recelo. Si se pudiera encontrar un punto medio, sería estupendo.

-Yo trabajo mucho con Internet por el tema de la radio, y uno sabe que lo que ve en las redes después no se refleja en la realidad. SI Rojo Tres tocara hoy, no van a ir 2000 personas. Van a ir 60 o 70. Tocar “me gusta” o “asistiré” lo hacés tomando un mate en tu casa. El apoyo real es yendo a los toques.

Nosotros tenemos unos 2000 seguidores en la página, y por suerte todos los días se van sumando más. Y para otra banda puede ser poco, pero para nosotros es un montón. Tener toda esa gente que ve lo que publicás y lo que compartís está buenísimo. Pero sabemos perfectamente que las redes sociales son redes sociales. La verdad la ves después cuando estás ahí. Pero ojo, no me quejo. La respuesta que hemos tenido ha sido muy buena. En dos días hemos agotado entradas. Y estoy muy agradecido por toda la gente que nos sigue, todas las notas que están surgiendo, las bandas que nos invitan a tocar… esto era un proyecto para ensayar y divertirnos, y que termine en esto está buenísimo.  Más en mi caso, que había estado tanto tiempo sin tocar.

-Tengo entendido que no solo tuviste un parate de casi 20 años, sino que de hecho llegaste a vender tu batería.

Sí, vendí la batería hace muchísimos años. Y estuve veinte años no solo sin tocar en banda, sino sin tocar directamente. Ahora compré una Mapex nueva (soy fanático de las Mapex), ésta es una Maple, y es mucho mejor como instrumento que la que tenía cuando tocaba en Buitres, que era también una Mapex, pero un modelo más viejo. Pero por ejemplo, yo con Estómagos toqué muchos años con una Laser china que era un cachivache. Y tocaba igual. Ahora pude comprar esta Mapex (que es usada), pero toco igual con lo que sea si hay que tocar.

-¿Con qué bandas uruguayas nuevas sentís afinidad? ¿Con cuales te gustaría compartir una fecha o una grabación? Y yendo un poco más lejos, ¿cómo ves la escena argentina contemporánea?

-Bandas uruguayas de las nuevas hay muchísimas que me gustan. Por ejemplo, Bestia Zen de Nacho Delgado me gusta mucho. Hay una banda nueva llamada Outsiders, que los invitamos a la fecha anterior en Tazú. Hay otra banda joven que son Los Toxic. Y otra es Stopelli, y esa es una banda que hace un género totalmente distinto a estas otras. Hay muchas otras bandas que están buenas, acá en la radio veo muchas.

Ahora, lo que es Argentina, la verdad que no conozco mucho de bandas nuevas, me quedé un poco en el tiempo. Pero conociendo a los argentinos, te puedo asegurar que debe haber un nivel altísimo. Y ellos tienen algo a favor que yo siempre lo destaco, y es que en la dictadura ellos no cortaron el rock. Y acá si hubo un corte. Teníamos bandas como Psiglo, El Kinto y Totem que tenían muchísima polenta. Y eso acá se cortó, y en Argentina no pasó eso. Y por eso nos llevan una ventaja de años. Y obviamente, allá son cuarenta millones y acá somos tres. Y eso se siente.

Una banda que a mí me gustaba mucho y que ya no está en la vuelta es Intoxicados, la banda del Pity. Esa era una buena banda de rock & roll. Una banda para gustarme tiene que convencerme cuando la veo. Porque una banda puede tener buenas canciones, y sonar “bien”. Pero a mí me tiene que convencer en el escenario. A mí me gusta ver a las bandas en vivo, porque ahí es cuando una banda te transmite algo o no. Pueden tener buenas canciones, pueden sonar bien en el disco. Pero me gusta verlas en vivo.

-Creo que estamos de acuerdo que el estudio es un instrumento más. Y un estudio maravilloso es un instrumento maravilloso. Pero hay que saber usarlo.

-Exactamente. Una canción te tiene que gustar de arranque. Así esté grabada en un celular o en un ensayo, si es buena es buena. No va en el instrumento, ni en el micrófono ni el cable. Va en la canción. En nuestro caso, Diego nos manda las canciones grabadas con una guitarra acústica y su voz.  Y hay canciones que ya están buenísimas sin todo lo que va a venir después.

Siempre le cuento a mi esposa Claudia que yo escucho la canción y ya me doy cuenta cómo va a estar sonando con la distorsión y la batería. Dos casos instantáneos fueron “Flores En Verano” y “Lejos Del Frío”. Si te muestro los demos, no tienen nada que ver. Pero yo las escuchaba igual a como quedaron terminadas. Las escuché así desde el arranque.

Para mí se resume todo en un “me gusta” y “no me gusta”. Es sencillo, la música pasa por ahí. Y va más allá del género, me podés mostrar una canción de pop y me puede gustar. Y una canción de una banda de rock puede no gustarme. Yo soy de lo simple. Igual hay géneros a los que directamente no les doy oportunidad. Y después hay géneros que sí me gustan, y ese es un abanico muy grande. Como encargado de la programación de la radio, escucho de todo. Desde Green Day a Bruno Mars. Y tengo que elegir. Y hay cosas que me parecen que están fabulosas.

Cuando era joven, escuchaba solo una cosa, No me sacabas de La Polla, GBH o The Exploited. Con los años empezás a darle una oportunidad a otra música. Y en mi caso, que empecé a trabajar en radio desde muy joven, ahí es que empecé a tener acceso a otras cosas.

-E incluso una banda que ya te gusta te puede conducir a otra. Por ejemplo, en un principio los Sex Pistols solían versionar a The Who y los Small Faces cuando tocaban en vivo. Y esas son dos bandas que a su vez te habilitan para descubrir otras bandas, y (especialmente) otros géneros como el rhythm & blues, o el power pop.

-Lo bueno está en eso, en descubrir y conocer, en darle posibilidad a otras bandas, y en abrir un poquito. Obviamente vas a escuchar cosas que no te van a gustar. Pero está bueno conocer.

Y otra cosa que para mí es muy importante mencionar es darle oportunidad a todas las radios online y locales. Mucha gente dice “yo escucho esa radio porque está tal”. Y ese “tal” no pasa rock. Y hay montones de radios que sí pasan rock, algunas online, otras locales. Y esas pasan música uruguaya todo el día.

-Sucede también que el rock perdió su hegemonía. Antes vos prendías la radio, y escuchabas una FM de las más populares y estaban pasando bandas uruguayas de rock. Ese espacio ahora fue ocupado por otras manifestaciones artísticas que no son rock en el sentido estricto de la palabra, pero que sí tienen una cierta actitud rebelde o contestataria que es la que uno naturalmente asociaría con la cultura del rock.

-Claro, y aparte antes había dinero para el rock. Hubo una época que fue un negocio, la época de los grandes festivales en Durazno. Y como eso generaba una ganancia, había productores que volcaban dinero a ciertas radios para la difusión.

Yo creo que lo importante es apoyar, y dar la oportunidad. Porque hay muy buenas bandas. Hay que apoyar a la música uruguaya, hay mucha cosa que viene de afuera que no es buena. Y hay cosas que son de muy mala calidad, que son inventos,  y que tienen atrás todo un movimiento de discográficas y de merchandising. Y estaría bueno que hubiera un balance en las radios, que pasaran un poquito de cada cosa. Y que después la gente elija. Si te pasan tres veces una canción y tres veces la otra, ahí elegir ya es cosa tuya. Pero el tema es tener la posibilidad de mostrar lo que uno hace. Escuchen todo lo que puedan. Y si es música uruguaya, mejor.

(Fotografía: Claudia Rodríguez Sobrera / Facebook Oficial de Rojo Tres)

 

 

 

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.