
El espectáculo se desarrolló el 25 de mayo 2024 en la sala principal. Comenzó con Leo al piano interpretando tres obras de carácter instrumental. La primera fue «Fantasía y fuga» de Bach, obra que se extiende durante 9 minutos con una muy prolija ejecución y un poderoso final. La segunda fue una versión libre del tema de Zitarrosa «Pa’l que se va», con otro muy destacado final, y la tercera, una pieza de Héctor Tosar compuesta en el año 1961.
La primera canción cantada fue «El otro día en el alféizar», una letra característica del autor: inocente, terrible, genial, humana. Acá el aplauso fue mayor y hasta se coló algún grito a pesar de la sobriedad y aparente timidez que demuestra el artista hacia el público. Enseguida explicó que seguía con otra canción de animales: «Canon del cangrejito». Hubo acá una gran Masliah con la explicación acerca del tipo de canon precedente. La explicación es encantadora por donde se la mire, originó gracia la exhaustiva ilustración, no tanto por el contenido, sino por la forma. Con una voz muy serena nos instruía a la vez que abundaba en detalles:
«Esta canción tiene una forma musical no muy común, es un canon, pero no es el tipo de canon que se conoce más comúnmente […]. Esta tiene dos voces que yo toco una con cada mano y cantada sobre una de ellas también, pero las dos en realidad hacen exactamente lo mismo, pero empiezan en el mismo momento, solo que una va al revés que la otra. Lo que para una voz es la primera nota, para la otra es la última, para lo que una es la segunda, para la otra es la penúltima y así sucesivamente».
Para demostrarlo, grabó la melodía allí mismo con el celular mediante una aplicación que reproduce en sentido contrario y, después, con una mano tocó la melodía, mientras que con la otra sostenía el celular frente al micrófono que emitía la voz al revés de lo que tocaba. Así, dejó constancia de lo explicado.
Inmediatamente presentó a la soprano Lucía Leite con la que interpretó dos temas del disco que grabaron juntos en homenaje a George Brassens: Chanson pour I´auvergnat y Les copains d’abord, impecables interpretaciones tanto en voz como en piano con una pantalla de subtitulados que permitía seguir las letras en español.
En escena lo acompañaron luego el bajista Marco Messina y el baterista Tato Bolognini, quienes junto a Leo interpretaron los temas instrumentales «Bailongo» y «Horizonte vertical» pertenecientes a un disco que el trío grabó en el año 2020.
Correspondió el turno a la cantante Elena Ciavaglia, con quien tocaron a dúo primero un tema de Leo —«39,5°»— y luego —«Naranjos»—un tema de Elena, cantado por ella con ese instrumento tan potentemente femenino y armonioso, la voz de esta mujer que por suerte se está escuchando bastante en los últimos tiempos. Leo se retiró de escena y le dejó su piano para que ella interpretara dos temas propios.
Y llegó el momento para quien fue buscando humor. Leo Masliah aparece en primer plano en una pantalla que abarca todo el escenario emulando a una autoridad (estilo Mr. Chance), que responde preguntas sin contexto en una conferencia de prensa en la que no hay referencias ni un tema concreto, pero que se desarrolla con total fluidez.
Leo hace su segunda entrada con una versión de «El cuervo» de Poe, composición de casi 200 versos que relata la agonía de alguien que sufre por amor a quien se le presenta un cuervo que se acurruca en su cama y mientras él piensa dolorido en su amada María Paz, el cuervo repite, insistente, nunca más. ¡Brillante!
Llegó el turno de otra espectacular voz femenina, María Bentancur, quien comenzó interpretando magistralmente «Macarena» (sí, la Macarena española, que según Masliah dejó de serlo para convertirse en global). Luego a dúo interpretaron «Luna sola», «Acordes», para la que volvieron bajo y batería continuando todos con «Ut supra». Leo anunció inmediatamente una canción de Rubén Rada y Ricardo Nolé, «Flecha verde», un goce escucharla en la voz de María Bentancur, sumado al espectáculo expresivo y seductor que ella brinda al cantar.
Se sumó, nuevamente, Lucía Leite, la otra extraordinaria voz femenina que acompañó a Masliah en este impresionante recital. Marco Messina esta vez estuvo en coros y Tato Bolognini cambió la batería por la flauta. Juntos interpretaron el tema coral llamado «Coral».
Se anuncia la despedida con una última pieza y con los agradecimientos correspondientes a cada uno de los participantes, productores y responsables del concierto. Se promete un final igual al comienzo, con una obra de Bach.
Luego, el saludo de todos los músicos y el aplauso cerrado y constante del público que, por suerte, generó un bis extraordinario, una canción compuesta con su amigo Jorge Varlotta (más conocido por el nombre con que firmó la mayoría de su obra, Mario Levrero) por los primeros años de la década del ochenta, «Ana Mandelbrot», tema con una letra que Leo interpretó solo y que remite al infinito. Conveniente trama para irnos con la idea de que siempre estamos a tiempo de escuchar, entender y gozar la excelencia de nuestro Leo Masliah.
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