
Irrintzi, Golpequintana, FILO y Dr. Rocka aparecen en estas páginas porque forman parte de mi año musical, porque los sigo de cerca y porque cada propuesta, a su manera, dejó huellas en el recorrido; en sus shows, sus discos, en los encuentros que permiten asomarse a la manera que tienen de estar en la música.
Hay muchas cosas para decir alrededor de este recorte y casi todas tienen que ver con estar ahí. Con haber pasado por las salas, por los ensayos, por las charlas después de los shows, con haber visto cómo las cosas se construyen de a poco, lejos de cualquier idea de ranking o balance definitivo. Estas cuatro bandas aparecen acá porque me las cruzo seguido, porque las sigo de cerca y porque, en algún punto, forman parte de mi transitar cotidiano
Claramente, no se trata de mirar la escena desde afuera ni de hacer un resumen prolijo de las cosas que me gustaron. Es más bien, un detenerme algunos proyectos que pude acompañar de cerca; cubrir sus shows, entrevistar a sus protagonistas, presenciar el procesos creativo o compartir escenario en algunos de los casos. Bandas que vuelven a aparecer una y otra vez en el circuito y que en un contexto donde muchas veces parece que cuesta sostenerse, siguen apostando y proyectándose.
Este recorte nace de ahí, de la necesidad de reconocer lo que sucede mientras sucede. De celebrar discos que se editan, salas que se llenan, premios que llegan, giras que se anuncian y sobre todo vínculos que se construyen con la gente, show a show. En un medio atravesado por incertidumbres, estos proyectos encuentran la manera de crecer, afirmarse y decir lo propio y a su manera.
Después de este marco, iniciamos el recorrido con la Banda Irrintzi aparece casi de manera natural en esta arbitraria selección. No como una revelación súbita, sino como esas bandas que arrancan bien de abajo a fuerza de presencia. Nacida en Las Piedras en 2019, viene trabajando desde una idea simple y a la vez incómoda; usar la música para cuestionar, pensar el mundo y ensanchar la sensibilidad desde lo colectivo. En 2025 ese recorrido toma forma con “Levántate”, su primer disco. En él aparecen canciones directas, con poca metáfora, que encuentran en el vivo su punto de mayor intensidad y sentido.
La presentación del disco a comienzos de diciembre en La Colmena y a sala llena, termina de ordenar una sensación que ya venía creciendo notoriamente para quienes acompañamos el proceso. En escena, lxs diez integrantes construyen un sonido poderoso, donde el virtuosismo individual se pone al servicio del grupo. Haber presenciado ensayos y compartido escenario me confirma algo que el disco ya insinúa: Irrintzi no funciona como una suma de partes, sino como un proyecto integral, coherente entre lo que suena, lo que se dice y la forma de estar en el escenario, son comunidad.
Desde otro lugar, Golpequintana suma una capa distinta al mapa sonoro del año. La escucha cambia de ritmo, se vuelve más introspectiva, más atenta al detalle y a la atmósfera. A comienzos de 2025 lanzan “El pan de los días”, un disco que no apura nada y que pide tiempo. Grabado en febrero y presentado en Sala Corchea, a sala llena a principios de julio, el material encuentra su forma en ese cruce entre canción y clima. Las canciones se expanden con el paso del tiempo y los cruces —con participaciones como las de Leo Masliah y Hugo Fattoruso— le dan espesor a un trabajo que crece con mucha profundidad.
En ese mismo recorrido de escenarios y cruces, FILO aparece como una banda que avanza con decisión. Su camino marca la agenda rockera de 2025 desde un crecimiento visible; identidad que se afirma, circulación que se amplía y el reconocimiento que llega. El Premio Graffiti a Mejor Single de Rock confirma un proceso construido desde el escenario y una forma directa de comunicar, sin camuflaje.
El vivo termina de explicar todo. Aun con poco tiempo desde su conformación, FILO suma seguidores a pasos firmes, en un año que los premió con presentaciones en Uruguay, Argentina y Paraguay, y una gira por Chile ya confirmada para enero de 2026. Es una banda joven, pero con un andar sólido y componentes de trayectoria, que lograron consolidar una propuesta de esas que se plantan rápido y sostienen lo que dicen con hechos.
Para cerrar tenemos a Dr. Rocka banda que ocupó un lugar importante dentro de este recorrido, con un año donde logró un lugar más cercano al publico y a proyectar en grande. Es una banda que acompaño hace tiempo y que en 2025 volvió a confirmar una forma de habitar el rock con paciencia y convicción. Supieron estar arriba y también asumir lo que implica empezar de nuevo después de la refundación, algo que Pablo Soiza ya había puesto en palabras en una entrevista publicada en 2024 en nuestro portal Cooltivarte.
Este año editaron su primer álbum en vivo, grabado el 14 de junio en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre, y que está disponible en todas las plataformas digitales. Un registro que condensa su manera de trabajar desde el escenario, el cuerpo y el contacto directo con el público. El reconocimiento llega con el Premio Graffiti a Mejor Álbum de Metal y Hard Rock, como consecuencia de un recorrido sostenido y honesto. Dr. Rocka es escenario, es calle, es constancia y movimiento permanente. Banda que ya anunció en sus redes la participación del Festival Santa Rosa – Rock y Ruedas el próximo 14 de marzo, 2026 en el departamento de Canelones, ciudad de Santa Rosa. Organizado por INDIO Producciones.
Cuatro proyectos, cuatro maneras de estar en la música. Apuntes de discos, shows, canciones y entrevistas que marcaron el año y muestran cómo se mantiene viva la escena, con trabajo, ideas y movimiento constante.
Hasta mañana… o directamente en el 2026, que suena más épico

















































