
Suena extraño decir que un proyecto musical, en este caso la banda de rock alternativo Erika Chuwoki, formada en 2010, que este sábado pasado festejó sus quince años sea una banda nueva. Pero en nuestro querido Uruguay es así, los referentes actuales del rock, son bandas que llevan 30 o 40 años de rodaje y varios discos en sus espaldas.
El lugar elegido para celebrar estas 15 primaveras fue El Ocio, una casona del barrio la Blanqueada convertida en refugio cultural, en la cual te sentís calidamente recibido y cómodo. Con un gran patio semiabierto en contacto con la naturaleza, entre árboles y plantas, para ofrecer diferentes actividades artisiticas al público.
Como toda fiesta de quince, la noche de los Erika tuvo su inicio con el tradicional cortejo, un improvisado pasillo armado entre sus fans más acérrimos con velas encendidas en sus manos y el clásico vals de Strauss “el Danubio azul” sonando desde los parlantes, mientras los integrantes de la banda: Andrés Melo, Fabián Maccio, Andrés Ivaniski, Marcos da Silva y el carismático vocalista Nilton Duplech caminaban para subir al colorido escenario.
El show comienza con “genio garrafal” una de sus canciones con más potencial de hit, de su segundo disco Psicobélica (2016). Para esa altura de la noche la lluvia se hacía inminente y para hacernos sentir toda una experiencia vivencial, cuando tocan “el arte de la guerra del agua” el diluvio ya se había posado sobre la fiesta, lo que le dió un marco sacramental.
También hubo tiempo para algunas nuevas canciones del disco que los Erika piensan publicar para este 2025. Con algunos arreglos más pop y letras naturalmente perfumadas de filosofía, sonaron compactas y prendieron buen swing entre la multitud presente: “Ciruelas en el valle de psilicio”, “al fin y al cabo olvidamos nuestra charla” y “tigre” la más aplaudida, seguramente candidata a corte de difusión.
Ya entrando en el ultimo tramo, invitaron al escenario al cantautor Copernico, que había oficiado de telonero, para hacer juntos: “mi padrino no fue el presidente” del álbum Mute (2019)
Para cerrar esta noche de fiesta no podía faltar un clásico del repertorio Chuwoki: “cuento con una espada de madera”; también una versión endiablada de “ridículum vitae” y el gran final con “aguante la puta que nos parió” para dejar más que satisfecha a la enigmatica señora que maneja esta corporación sónica desde no se sabe que lugar, con este experimento psicobélico de comunicación masiva formado por estos serviles musicos comprometidos a la causa de Erika Chuwoki.
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