
Febrero2024
10º Festival Internacional Temporada Alta de Girona en Montevideo
Durante el mes de febrero se presenta en Montevideo la 10ª. edición del Festival Internacional Temporada Alta de Girona, que reúne este año propuestas de Argentina, Chile, Colombia, España y Uruguay. El Festival se presenta en Sala Verdi y en las salas Plaza Centro Cultural Goes, Lazaroff y Centro Cultural Artesano.
El Festival Temporada Alta de Girona es un festival que se desarrolla en la ciudad de Girona, en Cataluña, España, enfocado en la escena contemporánea, que cuenta con producciones propias y que históricamente ha tenido una mirada sobre Latinoamérica en su programación. Desde hace unos 10 años decidieron extender el Festival en Latinoamérica y es a partir de esto que el Festival se integra a la programación anual de la Sala Verdi.
Para conversar sobre el Festival y las propuestas que se presentan en esta décima edición, que se extiende del 30 de enero al 3 de marzo de 2024, entrevistamos a Gustavo Zidan, actual director de Sala Verdi.
A 10 años de la primera edición del Festival Temporada Alta de Girona en Montevideo, ¿cuál sería el balance de estos años?
Sentir que consolidamos un proyecto; que pudimos sostener el Festival durante una década y, ahora sí, podemos sentir que este proyecto está consolidado. Sentir que es el festival que teníamos ganas de hacer, y lo estamos haciendo.
Este año logramos repetir el formato de 12 espectáculos que tuvo el Festival el año pasado. Seguimos teniendo la posibilidad de estrenar espectáculos nacionales y en esta edición vamos a estrenar dos espectáculos.
Esta edición del Festival presenta también cierto crecimiento en el territorio. Ya en otras ediciones realizamos algunas experiencias fuera de la Sala, en el Centro Cultural de España, en Casa Caprario y en el Centro Cultural Goes. El año pasado comenzamos a incursionar en el vínculo con la Sala Lazaroff, con la que tenemos muy buena relación, y este año se van a presentar 5 espectáculos, 3 de los cuales van a estar solamente en esta sala. También nos extendimos al Centro Cultural Artesano, en Peñarol, donde se van a presentar 12 espectáculos. Seguimos sosteniendo la presencia en la Plaza Centro Cultural Goes, este año con un espectáculo de calle.
Es un festival que para la dimensión de Sala Verdi tiene una dimensión importante, pero que, en el contexto de otros festivales, es un festival pequeño.
Apostamos mucho por la calidad artística de los espectáculos. Es un festival parejo en el que tratamos de que las 12 propuestas que se presentan sean de interés.
En el caso de Uruguay, los espectáculos que se presentan son dos estrenos. ¿Es este un criterio o una decisión artística de la Sala?
Desde hace un tiempo en la Sala estamos presentando solamente estrenos, con excepción del Festival Montevideo de las Artes en el que tenemos la responsabilidad de darle cabida al Festival. Es un festival que se inició acá, en la Sala, pero que en esta pasada edición estuvo en 11 espacios. Es un proyecto que ya no es exclusivamente de la Sala, sino que es un proyecto donde co-participan varias instituciones. Además de ser un proyecto que está vinculado al fortalecimiento de las artes, es un proyecto co-gestionado entre la administración departamental y las gremiales artísticas.
La mayoría de los estrenos que estamos presentando en la Sala son proyectos que hemos incentivado, o proyectos de artistas que hemos ido a buscar, o con los que nos interesa trabajar y les hemos propuesto algunas temáticas.
En el caso de los dos espectáculos nacionales que se presentan este año en el Festival, uno de ellos, “Demasiado juntas”, es un estreno que tiene el antecedente de haber tenido a las dos actrices, en dos trabajos anteriores, en proyectos de la sala. Uno en una muestra iberoamericana que hicimos hace seis años, en la que presentamos un espectáculo que se llamó “Latencia”, en el que actuaban Florencia Santángelo, en Rio de Janeiro, en el Teatro Poeira, con público en el Teatro Poeira, que interactuaba con Leonor Chavarría en la sala Atahualpa del Galpón, con público en el Galpón, por streaming.
Ya en la pandemia, hicimos una serie teatral online, “Dos Hermanas”; una serie de cuatro capítulos, una especie de thriller online. Actuaban también Florencia, confinada en su casa de Rio de Janeiro, y Leonor, confinada en su casa de Montevideo, y desde ahí se generaban diferentes situaciones.
Florencia y Leonor compartieron generación en la EMAD (Escuela Municipal de Artes Escénicas) o sea que tienen un pasado común desde el punto de vista artístico y formativo. Ahora, en esta tercera oportunidad, se trata de que estén juntas; pero “demasiado juntas”: son dos hermanas siamesas que nacieron en el contexto de un circo criollo. No es un proyecto en el que directamente estuvimos en la creación, pero tomamos el proyecto porque nos interesa el camino que tienen juntas como actrices.
Florencia estuvo anteriormente acá con un espectáculo infantil, “Boticario”, un espectáculo de clown que anduvo muy bien. Me gusta mucho la línea estética que viene trabajando.
El otro proyecto nacional, “Muchachas de verano en días de marzo”, es un poco más conversado y buscado e incentivado desde la Sala. Es un trabajo de Leonor Courtoisie, en el que toma una novela de Alicia Migdal y la lleva al teatro. Es un encuentro intergeneracional: dos artistas, dos escritoras de diferente edad que se tienen admiración mutua, que se encuentran. Cuando empezamos a conversar con Leonor surgió este proyecto y nos pareció muy interesante. En lo personal, tengo admiración por las dos y me encanta ese encuentro intergeneracional. Me parece interesante la línea de trabajo que viene teniendo Leonor; por ejemplo, el trabajo que hizo con la Comedia Nacional ya hace dos años, de adaptación al teatro de la novela “La Mujer Desnuda” de Armonía Sonders.
Este año la programación del Festival incluye además de los espectáculos nacionales, obras de Argentina, Chile, Colombia y España, ¿Cuál es el criterio que utilizan para la selección de las propuestas que se presentan?
En su origen el Festival era una extensión solamente de las propuestas que venían de Cataluña. Esto fue durante los primeros dos o tres años. Después, un poco también por lo que fue haciendo, principalmente, la compañía Timbre 4 en Buenos Aires, nos fuimos animando a extendernos más allá de lo que venía de Cataluña. En el caso de Timbre 4, casi desde un inicio puso en tensión y en diálogo propuestas de Argentina, e incluso propuestas de Latinoamérica, con las propuestas que venían de Cataluña.
Fuimos tomando esta referencia y fuimos animándonos y creciendo con la premisa de trabajar por el lado de propuestas vinculadas al lenguaje contemporáneo y la búsqueda de nuevos lenguajes, en cierta medida un poco más vanguardistas, que es la tónica que tiene el Festival Temporada Alta de Girona en Girona.
Los trabajos son el resultado de andar por ferias, festivales, muestras y tiene que ver también con algo que hicimos casi al ingresar en la Sala, que fue integrarnos a redes. De hecho, somos socios fundadores de una red que se llama REDELAE, Red Euro Latinoamericana de Artes Escénicas, que cumple 11 años este año. Eso nos ha facilitado mucho incursionar y vincularnos con la circulación internacional y que muchas de nuestras propuestas hayan estado en el exterior. De hecho, acaba de llegar de Chile “Yo soy Fedra” que estuvo en el Festival “Santiago a Mil”, y ahora sale a España “Zombie Manifiesto”, y anteriormente salieron otras propuestas. Muchas de las propuestas que hemos presentado en la sala han tenido incursiones en los espacios internacionales.
En cuanto al contenido de las obras, los espectáculos que se presentan en esta edición transitan por diversos lenguajes dentro de las artes escénicas.
De las primeras propuestas que empezaron a llegar de Cataluña, los lenguajes eran muy abiertos: tuvimos propuestas de teatro, circo-teatro, danza, clown, algunos trabajos esencialmente performáticos, Las propuestas durante estos 10 años, que deben andar en no menos de 50 o 60, han sido de lenguajes muy variados, pero todas atravesadas por un nivel artístico importante, sostenido, y por la búsqueda de nuevos lenguajes y propuestas.
¿Alguna recomendación de algún espectáculo en particular del Festival?
La dimensión del Festival hace que el margen de error que tenemos que tener en una grilla tan chica sea muy menor. Si son 12 propuestas, apostamos porque las 12 propuestas sean muy buenas.
Tenemos, por ejemplo, la presencia en el Festival de obras de Johan Velandia de Colombia y Carla Zúñiga de Chile, dos de las figuras más importantes de la escena latinoamericana en estos momentos. Son figuras de recambio; figuras que ya han llegado a ciertos niveles consagratorios; que están en los primeros planos de la escena latinoamericana. Tenemos la posibilidad de tener dos espectáculos de ellos en el Festival.
También tenemos una propuesta de Alberto Conejero, de España, que hasta hace unos días era el director del Festival de Otoño de Madrid, que es el festival más importante de España. Tenemos un texto de él (“En mitad de tanto fuego”) que acaba de ser representado en Madrid y tenemos la oportunidad de tenerlo acá, en el festival.
También se presenta “El Brote”, de Argentina, uno de los espectáculos más destacados del off porteño de estos momentos.
En resumen, se trata de un Festival muy parejo en las propuestas.
Hay también una tónica muy política en las propuestas del Festival; el hecho político abordado desde diferentes lugares. Está la obra “Rojo” (Colombia) que toma como tema lo que ha sido el narcotráfico en Colombia. Perfectamente uno puede trasladar las realidades que plantea el espectáculo, incluso a nuestro país.
O la obra “Vivir Vende”, un trabajo muy interesante que viene de Argentina; un trabajo más bien de lenguaje performático, que hace una crítica feroz del consumo, con Mayra Bonard, una figura de mucha trayectoria que integró el grupo “El Descueve” de Argentina.
O abordar el tema del feminismo, como lo hace el espectáculo “María Isabel”, de Chile, a través de la mirada de una militante de izquierda del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de la guerrilla chilena, que presenta la mirada de una militante feminista en el contexto de un colectivo de izquierda.
Como mencionabas al inicio, uno de los objetivos del Festival ha sido extenderse en el territorio, ¿cómo valoras este desafío?
Es otro público porque además esos espacios, principalmente el Centro Cultural Artesano, en Peñarol y Sala Lazaroff en Maroñas, están muy lejos de la centralidad. El primer abordaje del público es de gente del barrio que en algunos casos nunca tuvo contacto con una propuesta de artes escénicas internacional. El año pasado fue impactante: fue muy emocionante ver cómo el público se sorprendió con cosas que no sabía muy bien que iba a ver. Está buenísimo que esto pueda suceder.
Tenemos con las direcciones de estas salas un muy buen diálogo, una muy buena relación y ya hemos coincidido en muchos proyectos.
A partir de lo que hemos conversado, es posible concluir que el Festival se enmarca dentro de un proyecto artístico más amplio de la Sala. ¿Cuál es tu mirada al respecto?
Creo que el concepto de la dirección de un teatro y la responsabilidad de la dirección de un teatro, antes que nada es artístico. La gestión está al servicio de un proyecto que tiene que ser un proyecto artístico porque los teatros son contenedores de proyectos artísticos.
Desde hace 12 años y medio que estoy en la sala, en junio va a ser 13 años, hemos ido construyendo una identidad de la Sala. Previo a que asumiera como director, era más una sala de contención de proyectos de la Comedia Nacional y nada más. Lo sigue siendo y seguimos considerando que la Sala es una de las casas de la Comedia Nacional, pero fuimos buscándole una identidad a la Sala, en el contexto de otras salas públicas, dentro de una misma administración departamental y dentro de un sistema de salas públicas que trasciende a lo departamental, como lo es por ejemplo el Sodre.
La programación de la sala es como un “cañamazo”. El cañamazo es un concepto de la comedia del arte. Los artistas de la comedia del arte tenían una idea, armaban una estructura y dentro de esa estructura improvisaban, pero siempre bajo una misma anécdota que tenía mojones. Y nuestra programación es un “cañamazo” que ya está bastante sistematizado, en el que tenemos algunos mojones y adentro de esos mojones nos movemos y todos los años tratamos de aportar cosas nuevas, pero en base a esa estructura que ya tenemos.
Muchas gracias por concedernos este espacio y muchos éxitos en esta nueva edición del Festival.
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