
El próximo 21 de noviembre Chile elegirá al nuevo Presidente de la República que asumirá oficialmente en marzo del próximo año. El candidato que venció en las primarias del 18 de julio pasado, Gabriel Boric, del conglomerado político Apruebo Dignidad que reúne cinco movimientos de diferente intensidad ideológica izquierdista (Partido Comunista, Federación Regionalista Verde Social, Revolución Democrática, Convergencia Social y Comunes), venció sorpresivamente a Daniel Jadue, político experimentado con largos años al frente de la comuna de Recoleta en la zona norte de Santiago, una de las “vacas sagradas” del Partido Comunista que en todas las encuestas aparecía como el favorito de la calle. Pero en las elecciones mandan las urnas y no la calle. Unas primarias en las que muchos de quienes votaron por él, lo hicieron para sacar a Daniel Jadue de carrera. Definitivamente el comunismo en Chile no es bienvenido.
Así fue cómo, de la noche a la mañana, Gabriel Boric, un joven estudiante de Derecho (carrera que nunca terminó), Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile elegido en 2011, que se hizo conocido marchando por las calles de Santiago y lo catapultó al Parlamento como diputado en 2014, hoy es uno de los candidatos presidenciales. Sin trabajo reconocido, sin oficio ninguno, sin profesión, salvo ser político (lo que en Chile no significa mucha cosa, pues basta con dar una mirada a quienes integran el Parlamento para darse cuenta de la mediocridad de muchos; y ni hablar de muchísimos de los miembros de la Convención Constitucional que son una vergüenza nacional), el joven candidato presidencial ha dado consolidadas pruebas de su incapacidad para enfrentar los temas de fondo de cualquier agenda presidencial seria.
Y así lo han reconocido sus propios asesores, que lo justifican hablando de “lapsus” cometidos por el candidato en los distintos debates presidenciales, como en el último, cuando se abordó el futuro de las aguas rurales en Chile. Aquí se despachó una declaración que retrata de cuerpo entero su total falta, no ya de conocimientos, sino de sentido común, al afirmar “vamos a requerir al menos 400 mil millones de dólares al año para agua potable rural y lo mismo para la recuperación ecosistémica, así que, en eso vamos a estar”. Es decir, cinco veces el presupuesto nacional. Esta es solo una de las tonteras del candidato que aparece ahora en las fotos ordenadito, con apariencia de limpiecito y hablando sus discursos siempre vigilado por el Gran Hermano orwelliano. Y ni hablar de su comprensión de lo que significa una prensa libre.
El Gran Hermano orwelliano es el Talón de Aquiles de Gabriel Boric. Tanto así, que el programa de gobierno que recién presentó ayer, es en realidad, el programa de gobierno que le interesa a su Hermano Mayor, el Partido Comunista que, al verse derrotado en las primarias, manipuló como zorro viejo que es, al corderito asombrado con el triunfo y le cantó como bella sirena lindas canciones al oído. Un programa no creíble, sin ningún sustento económico coherente para llevar a cabo las quimeras propias de los comunistas, que niegan la importancia del capital para el desarrollo económico de cualquier país. Ya instalado en la mesa del inexperto candidato, el Hermano Mayor gritó fuerte: “El día en que Gabriel se tuerza un milímetro de la línea del programa, me van a tener a mí primero en la línea de denuncia y cobrándosela”, le dijo sin arrugarse Daniel Jadue, repleto de triunfantes nuevos bríos. Amenaza pública al presidenciable que, como decimos en Chile, dejó como “chaleco de mono” al candidato.
En resumen: Gabriel Boric cayó en las garras del Gran Hermano y le será muy difícil zafarse de ellas. La gente ya lo siente como un títere del Partido Comunista y yo le agrego que es un tinterillo de Daniel Jadue, tinterillo que se conoce también como abogado de secano, una especie de niño de los mandados, charlatán y vocinglero. O sea, un rábula.
Pero ya lo dije: Chile no está para experimentos comunistas que han fracasado en todo el mundo, consolidando el hambre, la miseria y apoderándose de la libertad de las personas.
imagen portada: Gabriel Boric Font – facebook.com/gabrielboric















































