DESDE ARTIGAS CON AMOR
Ernesto Díaz es un músico singular que trae a sus espaldas el norte del país. Una “zona afuera”, pues en este mundo político donde la globalización es saber quién ganó el Latin Grammy o qué disco nuevo sacó Shakira, o si se separó JL, ni sabemos qué pasa a más de 100 kilómetros de Montevideo.
Ernesto tiene algo extraño que no se define con técnica. Es una especie de embrujo, de inmaterialidad y espiritualidad. En su mochila viaja el samba artiguense, los tambores litúrgicos, mucho Bahía y Eduardo Mateo.
Pero no es que se parezca a aquello o copie. “Es” Ernesto a cada paso. Este hipnótico candombe que tiene un vuelo mateístico juega con dos acordes y no necesita nada más. Es un pequeño viaje dentro de un manto de niebla, como si desde ahí quisiera mostrarnos el norte ignorado.















































