
Emergencias y divergencias en la ciudad imaginada
Martín Zúccaro y Rocío Bergé (Compiladores)
Edición: RGC Libros
Colección: Tramas Urbanas
La bibliografía sobre gestión cultural es escasa. Por tal motivo, que la editorial RGC se plantee dar un vistazo, provocar un acercamiento a lo que está pasando en la cultura independiente en diversas ciudades de la región es una iniciativa no solo aplaudible sino necesaria.
Cultura Independiente La Plata es el tercer libro de una colección llamada Tramas Urbanas que bucea en la movida cultural independiente de las ciudades a través de un prolijo trabajo de selección y aportes de sus protagonistas. Los dos primeros estuvieron dedicados a las ciudades de Buenos Aires y de Córdoba y se espera un cuarto dedicado a la ciudad de Rosario.
Los compiladores de este libro son Martín Zúccaro y Rocío Bergé, involucrados desde hace mucho tiempo en la tarea académica y en la producción de cultura independiente.
A finales del siglo XX se editó en Uruguay un libro llamado: La Cultura da trabajo, en el cual sus autores, Luis Stolovich, Graciela Lescano y José Mourelle profundizaban sobre los círculos económicos que rodean las actividades culturales. En el caso de la ciudad de La Plata todo indica que la cultura da trabajo se refiere a otra acepción de la expresión, dado que el apoyo del gobierno y la municipalidad se dividen en dos columnas: Nada y casi nada. Por lo que el trabajo que da la cultura allí tiene más referencia al sudor de quienes la llevan adelante que al posible retorno económico. El apoyo del gobierno o su ausencia durante lo que va del siglo XXI es uno de los temas tratados en el libro.
Para situarnos en contexto debemos decir que La Plata es la capital de la Provincia de Buenos Aires, es una ciudad planificada que se ubica a 56 kilómetros de Buenos Aires. Su carácter de ciudad universitaria y administrativa la convierte en un centro neurálgico de la provincia y del país. La llegada de cientos de estudiantes cada año, provenientes de distintas partes del país la hacen cosmopolita como pocas.
Sobre el papel que juega la Universidad en la ciudad, en la presentación del libro el docente Federico Escribal afirma: «La universidad de La Plata es ante todo un agente dinamizador de la vida cultural platense. Por un lado, aporta al ecosistema cultural local la presencia de una población diversa, primariamente juvenil y de múltiples procedencias, que se acerca a la universidad a formarse en un contexto creativo por excelencia».
Las iniciativas que nacen en la universidad muchas veces se derraman y hacen que esta ciudad, de poco menos de 200.000 habitantes, sea una referencia cultural desde que tenemos memoria, de allí salieron: Cofradía de la Flor Solar, Virus, Los Redondos y más cercanos en el tiempo, Estelares, Guasones y Él mató un policía motorizado.
Podremos ver en este libro que hacer las cosas en forma independiente en La Plata no lo inventaron Los Redondos, ni el método y la forma terminó con ellos, la cultura independiente, la autogestión, el vamos que podemos está más vigente que nunca y este libro lo cuenta.
Esta oferta cultural es amplia y variada y en muchos casos motorizada por la juventud universitaria procedente de la Facultad de Artes que busca insertarse en la sociedad de la que es parte.
Tras la presentación de Federico Estribal sigue un prólogo a cargo del periodista Martín Graziano que bajo el título «Ahora lo ves, ahora no lo ves» destaca el carácter de pensada que ha tenido esta ciudad, con sus diagonales, su plaza cada seis cuadras, hecha en los escritorios primero, fue sometida a un proceso de reflexión que hoy se mantiene en sus habitantes. Las personas protagonistas de este libro están pensando, soñando una ciudad nueva en cada acción. Una ciudad que debe ser reinventada cada día desde lo colectivo.
Mariana Sáez y Mariana del Mármol hablan del arte, el trabajo y la economía en la producción escénica autogestiva en su artículo «¿Quiénes hacen la ciudad cultural?».
Daniela Camezzana encara el tema de las estrategias sensibles para la provocación de encuentros en los barrios. Analiza iniciativas de llevar el arte a los barrios bajo el título «La movilización por dentro».
Pablo Amadeo titula «Agenciar lo común», para brindar una mirada posible sobre los modelos de gestión de las pequeñas editoriales en La Plata.
Ornela Boix habla de los sellos independientes en la ciudad en su texto: «La gestión musical en La Plata», donde destaca el rol de gestor que han debido asumir quienes hacen música para poder grabar, editar, dar a conocer y vender su producto.
Clarisa López, María Victoria Trípodi, Alicia Valente y Noelia Zussa hablan de «Prácticas, discursos y redes: un recorrido por iniciativas colectivas de artes visuales». Ellas hacen referencia a algunas iniciativas que se han desarrollado en el ámbito de la fotografía y de las artes gráficas, para acercarlas y acercarse a la población.
Pablo Pesco propone un recorrido histórico por las «Redes de espacios culturales de La Plata», donde analiza los antecedentes, el desarrollo de algunos espacios, el tipo de experiencia, la forma de gestión, sus protagonistas, el derecho a la cultura y las redes que se tejen entre los distintos espacios y su convivencia con la población y lo gubernamental.
Además de los artículos referidos, Martín y Rocío provocaron instancias de intercambio que en el libro figuran como Conversatorios, un intercambio de ideas en base a preguntas a diversas personas que trabajan en la cultura independiente, que conforma un mapa de opiniones sobre la realidad y las posibilidades. Hay uno sobre circuitos barriales, otro sobre festivales de cine y otro sobre música y gestión.
El libro finaliza con dos capítulos que ponen el foco en la realidad política cultural de la ciudad, un racconto que tiene mucho de local pero que podría parecerse a cualquier lugar del mundo. Martín afirma que si no siempre, por los menos en los últimos veinte años los gobiernos municipales le han dado la espalda a la cultura independiente y esto se refleja en los últimos capítulos del libro. Son varias las personas que analizan el vínculo con el estado, cuál debe ser el rol y su alcance, una discusión que atraviesa a todas las sociedades y nos da insumos para analizar nuestra propia realidad.
Mas allá de la fuerte carga local el libro logra crear un modelo de registro de experiencias que resulta útil para quienes quieran encarar el tema. Es de índole casi académico con las ventajas y desventajas que esto supone, a veces la lectura pierde en agilidad, propio de las formas y deberes que exige una publicación académica, pero por otro lado otorga la seriedad y el detalle de este tipo de publicaciones.
Cada uno de los capítulos abre y cierra con ilustraciones de Lucía Piro, la edición es cuidada, la foto de la tapa es de Federico Bareilles del colectivo Otra óptica.
Por último, cabe destacar que el libro fue escrito en el marco de la pandemia que asoló al planeta y que en Argentina en particular se optó por el aislamiento obligatorio, por lo que las artes y la cultura independiente sufrieron enormemente. En muchos de los artículos se destacan las medidas, las alternativas que buscó cada colectivo para hacer frente a las circunstancias.
«El libro ha dejado de ser un objeto y se revela como un vínculo», afirma Eugenio Carutti y este libro logra vincularnos con La Plata, una ciudad que en algunos aspectos se parece mucho a Montevideo, con Buenos Aires tan cerca, a veces iluminando con su luz y otras encandilando y no permitiendo ver otra cosa, una ciudad que, en su vida cultural independiente, como tantas otras, se debate entre la esperanza y el desconsuelo, entre la rabia y la súplica, entre el querer es poder y el esperar. Quizás este libro nos acerque, aunque sea un poco a qué podemos esperar de nosotros mismos y del mundo que nos rodea en política e iniciativas culturales independientes.















































