La ovación tapiza el escenario antes de que mengüen los últimos compases de “Every Time I Feel The Spirit”. Carmen Pi mira por sobre su hombro. Es un ademán dubitativo, y muchas de las coreutas lucen como preguntándose si están en el escenario correcto, si ese aplauso atronador es para ellas. Pero la alegría está como bordada en todas. “Nos sentimos los Rolling Stones, yo tenía que hablar en la tercera canción”, explica la directora, la declarada “Mamá Cora”. La platea y la tertulia se deshacen en aplausos una vez más.
La Sala Zitarrosa está repleta. Es el martes 17 de diciembre.
Y Coralinas presenta su disco debut.
Coralinas es un coro femenino supervisado por la pianista y cantora Carmen Pi, cuyos orígenes se remontan al coro del Colegio San Juan Bautista que ella misma dirigía. Muchas de aquellas pequeñas integran ahora el coro, junto a algunas amigas y allegadas.
El concierto comienza a la hora programada, con “Every Time I Feel The Spirit” (popularizada entre otros por Nat King Cole) y luego del bullicioso recibimiento la “Dulzura Distante” del maestro Cabrera se instala en la Sala Zitarrosa, permaneciendo allí durante los veintidós temas entonados por el coro que esa noche está presentando su primer disco.
Las doce coreutas son acompañadas por el percusionista Federico Blois, y Mateo Moreno se incorpora en el quinto tema (“Paciencia”, de Lenine) con su voz y su bajo.
Laura Canoura es la próxima invitada en unirse al coro, y hace aflorar risas por doquier con su humor habitual. Su comentario más memorable es quizá el inaugural, “primera vez que me ponen el micrófono más bajo de lo que soy, gracias Coralinas, no lo voy a olvidar más”. Interpreta junto a las chicas “Un Amor Del Bueno” (canción titular de su disco editado en 2010), y acto seguido el coro le cede el escenario a Carmen y Laura. Juntas interpretan el tema “Puntos Cardinales”, del disco publicado por su directora también en 2010.
Las coreutas regresan entonces, y se suceden una serie de composiciones donde el ritmo se enarbola, como ser “Hit The Road” (con la colaboración de “Chino” Tarallo en trombón), y dos canciones que se remontan a la década del cincuenta, “When You’re Smiling” y “Mr. Sandman” (difundida con vehemencia por las geniales Corvettes). En esta última, la bailarina de tap Ana Vázquez sale a escena, y la coralina Camila Ferrari la acompaña en el tramo final de la actuación.
“El Tiempo Está Después” ya es uno de los temas que han quedado asociados con Coralinas de modo unívoco. Y si la canción de Cabrera suena como si fuera una composición propia, es porque en buena medida lo es – al presentarla, Carmen recapitula su vínculo con la composición original, y observa cómo hacían la canción en el coro a dos voces cuando las chicas tenían solo seis años, y ella aún no era madre.
El final comienza a delinearse con “La Cura” (de “Puntos Cardinales”), y todas interpretan “In This Heart” de Sinnead O’ Connor sentadas al pie del escenario a modo de eulogia, honrando la memoria de uno de los bajos con quienes la grabaron (Ale). La canción de Rubén Rada “No Me Queda Más Tiempo” da lugar al último tema de la función, “Natural Woman”, otro de los cortes promociónales del álbum. Y le siguen dos bises, con Carmen integrada al grupo como una coreuta más: la dicharachera “Single Ladies” de Beyoncé, y una versión muy emocional de “Let It Be” de los Beatles que le pone un verdadero listón de gracia al concierto.
No siempre el trabajo de años y años se ve coronado por una actuación superlativa, y la satisfacción de haber transportado a una Sala Zitarrosa llena a algo equiparable a un fragmento del cielo en la tierra a través de la música.
Cuando las cosas pasan, por algo es.
Por lo general, es debido a que medió mucho trabajo, entrega y una férrica convicción.
Pero todo eso puede ser en vano si no hay lo que hubo anoche: mucho, mucho corazón.
Eso es lo principal.
El tiempo, está después.
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