
A estas alturas ya no resulta novedad afirmar que Los Buitres se han convertido en una banda de culto contemporánea en Uruguay.
Su presencia, ya más madura, su carisma crecido, y ellos que se comen cualquier sala en la que elijan tocar, con gestos de cercanía y una noción absoluta de pertenencia con su público que los sigue. Los canta. Los quiere.
Finalmente, todo eso confluye solo en cosas buenas. Siempre.
Un toque de Buitres es la celebración de una fiesta entre amigos.
Cada vez más pequeños algunos. Vaya maravilla.
¿Qué fan Buitrero no ha tarareado repetidamente a sus pequeños “…el cielo puede esperar…”? Quizá como sembrando notas que queden en el inconsciente, como esperanza de continuación.
Fue un gran show. Con un punto bajo en el sonido…
El Antel Arena ha sido objeto de quejas en cuanto a ese tema en los grandes conciertos muchas veces. En esta ocasión, la logística visual en las pantallas gigantes sobre el escenario y la dinámica del show 360 estuvo tan bien armada que, se pudo obviar, dado el disfrute, digamos que, más que decentemente.
De todas formas, mejorar ese aspecto sería un tema lindo de encarar. Es un buenísimo espacio para las bandas. A quien corresponda…algo habrá para hacer….
Me atrevería a decir que casi todos los asistentes se fueron más que felices de haber adquirido su entrada, porque lo cierto es que valió la pena.
Fue una fiesta en la que merecía la pena participar. Se bailó mucho, se cantaron todas.
Ellos se gozaron. Siempre esa sensación de que tocan como en casa, cómodos, pasionales, amigos.
Peluffo es rey, el músico de 56 años tiene ese extraño Don de ser quien cuida a la gente y además hacer canciones, ambas cuestiones que dan compañía y dan alivio; vaya privilegio. Y él lo sabe. Y le hace honor. Y lo festeja cada vez.
Las canciones que la mayoría quería escuchar estaban, y también las de Mecánica Popular, Disco de 2019 que en poco tiempo se ha hecho su buen sitio.
En la mitad del concierto, la versión de Carmen Pi de “Afuera la lluvia” (del disco Justicia después de la Una), cantada a dúo con Gabriel Peluffo; un acierto preciosísimo.
Que luego de eso, la misma Carmen acompañara en “Habla en la caja”, otro Sote!.… Cómo le sumó su voz tan personal y bella a la canción!
Sorpresas a las que Buitres en sus toques no nos tienen muy acostumbrados, y sin duda brillaron.
Son, sin dudas, un lugar de culto, forman parte de la cuna de nuestro rock y son escenario de nuestra cultura.
Cada show es igual al otro y absolutamente distinto. Por eso trato de no perderme ninguno.
Los Buitres, esa chispa que arrancó allá cuando terminaban los 80, en aquel Uruguay gris y casi sin oportunidades para los músicos de casa.
Esa misma banda, el sábado pasado dio buena cuenta de porque se la puede considerar más que de sobra como la mayor banda del rock uruguayo. Les seguiré los pasos siempre; nunca jamás fallan.
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