El reconocido músico uruguayo Jorge Schellemberg se estará presentando los próximos 12 y 19 de setiembre en Tractatus (Rambla 25 de Agosto 540) realizando el lanzamiento de su sexteto junto a Manuel Contrera en piano, Alejandra Genta y Gustavo Villalba en saxos, Nino Restuccia en contrabajo y Sergio Tulbovitz en percusión.
En palabras de Sebastián Jantos, amigo personal de Jorge, el lo describe como:
“Heredero y uno de los últimos baluartes de aquella corriente musical creada en los 70 caracterizada por la fusión de géneros como el candombe, el rock psicodélico, la música brasileña y otros tantos, que lleva como etiqueta “candombe beat”.
Éste “muchacho de barrio” nacido en Montevideo y criado en Juan Lacaze lleva sus más de 30 años de carrera y 10 discos editados como solista, con un fuerte espíritu paternal y colectivo, evocando y reproduciendo en cada composición, en cada interpretación, en cada arreglo y en cada formación musical donde siempre se encuentra un lugar para el lucimiento individual de cada uno de los músicos que lo acompañan, aquellas tardes de niñez junto a su padre y hermanos donde empezaba a resonar en la tranquila atmósfera de un pueblo del interior una voz llena de profundidad y matices, alquimia perfecta entre el blues, el soul, el candombe y la música ciudadana.
Acostumbrado a tender puentes entre el mundo que involucra la producción y el quehacer musical y el mundo de la gestión cultural, él mismo es un puente entre generaciones de músicos ( y músicas) de éste país, entre el campo y la ciudad, entre modernidad y tradición.”
Cooltivarte conversó con Jorge respecto de estos shows y la propuesta de Tractatus :
–¿Por qué volver a tocar?¿Qué es lo que se extraña?
-Se extraña todo… el contacto con el público, la adrenalina del show, pero lo que más se extraña es la práctica musical directa…ensayar, componer, preparar temas.
–¿Piensas volver a componer para vos, trabajar en un disco o algo así?
-Sí claro. De hecho en este show ya hay estrenos.
-¿Cómo sitúas el candombe en la escena musical montevideana el día de hoy?
-Cada vez más presente, más difundido, más escuchado. El candombe es sin dudas un fuerte signo de nuestra identidad.
–¿Qué lugar ocupa la música en tu vida?
-La música es mi vida. Salvo el espacio de mis hijos, del amor, todo está vinculado a la música.
–Editaste nueve discos, fuiste parte de Mateo x6, compusiste música para teatro, hiciste radio y dirigís La Sala Zitarrosa ¿qué te queda por hacer?
-No fui, soy parte de Mateo x 6. Me quedan muchas cosas por hacer. Más canciones, más radio y TV capaz alguna otra cosita, pero sobre todo vivir intensamente, de eso se trata y eso no significa andar por ninguna cornisa.
–Te estarás presentando en Tractatus los próximo 12 y 19 de septiembre? Cuéntanos ¿con qué nos vamos a encontrar? ¿Qué espectáculo tienes armado?
-Los del 12 y 19 son shows con canciones mías, de Dany Lopez, Samantha Navarro, el Príncipe, Eduardo Mateo y Alfredo Zitarrosa. Hay canciones nuevas y también alguna muy conocida, en el formato sexteto.
–¿Quiénes te acompañan en este ciclo?
-Manuel Contrera en piano, Alejandra Genta y Gustavo Villalba en saxos, Nino Restuccia en contrabajo y Sergio Tulbovitz en percusión.
–Hace años te desempeñas como Gestor Cultural. Cuéntanos un poco cómo te acercaste a esto, qué te llevó a desarrollar esta tarea y por dónde te ha llevado.
-Empecé por necesidad, para trabajar mi música, me gustó y comencé a apoyar otros grupos. Hoy la casi totalidad de mi tiempo esta puesta en la Sala Zitarrosa, tarea que me honra y me da mucha alegría y responsabilidad
–¿Cuál es tu nexo con Tractatus?
-Lo conocí a través de mi amigo Pedro Capote, me fascinó el espacio.
–¿Cómo desembarca Tractatus en Montevideo?. ¿Quiénes están detrás de este emprendimiento?
-Soñado, creado e impulsado por una pareja maravillosa de extranjeros residentes en Montevideo. Miriam Lleó (Española) y Gustavo Gelman (Argentino) llegaron desde Islas Canarias buscando un lugar familiar para criar a sus hijos. Años después y tras haber pasado algún mal rato (ya que fueron estafados por el Arq. que contrataron para la reforma y acondicionamiento de donde hoy es Tractatus) lograron inaugurar “un multiespacio cultural con ánimo de arte” así lo define Miriam.
En el corazón del centro cultural hay una sala de teatro con capacidad para más de 100 personas. A la sala se suman el foyer, una galería de arte, una café literario y un restaurante. Buena parte del mobiliario fue comprado en diferentes remates. Hay faros de barcos, sillas recicladas de un hotel cinco estrellas y gradas móviles. En la planta alta están las salas de ensayos, de conferencias y exposiciones.
“Me gustan estos emprendimientos creativos, en que se fusionan disciplinas como la música, la danza y el teatro. Era una idea que veníamos masticando desde Canarias y a la que pudimos sumar la cocina, porque lo culinario es otro arte”, dice Lleó.
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