Regresó a Montevideo, este frio domingo de agosto, Marisa Monte.
No hay mucho de novedoso que agregar a las actuaciones que habitualmente ofrece la cantautora brasileña, verla sobre el escenario cualquiera que sea la ubicación, importe de la entrada, salvo la incuestionable distancia que nos separa hasta la boca del escenario, es un placer.
Es estar mirando un dvd, realmente atrapa, envuelve y encanta.
La presencia de Marisa Monte es algo que cubre todos lo rubros artísticos con holgura, es un placer total. Es elegante sin manerismos, es una delicadeza, una voz maravillosa y “educada”, sabe cantar y lo hace muy bien.
Las luces, el sonido, la banda, todo muy profesional, justo y a su tiempo, no da lugar a distraerse ni a buscar otras miradas cómplices… que están, lo intuimos, pero es difícil sacar la vista de escena, para quien gusta de la buena música y de esa dulzura que baja a raudales desde las tablas, para quienes gozamos viendo y participando de un show.
El repertorio notable, balanceado, desde “Mais”, su segundo disco, hasta el último “Verdade uma ilusao”: Depois, Balanca Pema, Carnavalia, Danca da solidao, Velha infancia, Maria da verdade, Segue o seco, Alta noite, Eu nao sou da sua rua, Passe em casa, Arrepio, Ilusao, Gentileza, que mas?… fueron solo algunas de la canciones que nos regalo, tanto fue el regalo que por su manera de interpretar, de cantar, hace que mis barreras personales caigan desmoronadas, como cuando cantó “Muñequita Linda” que ella aprendió de un disco de canciones en español interpretadas por Nat King Cole, indudablemente esta artista brasileña, todo lo que toca, lo transforma, sin ninguna duda.
Es que ha transitado desde el lejano 1989, con su disco debut “Marisa Monte”, el camino que se marco desde el despegue de su carrera, ese año explotaron las ventas del vinilo a hombros del tema “Bem que se quis” ,que fue cortina de la novela de las ocho en la red Globo, con todo lo que eso significa, rotación permanente en las radios y televisores de todos los brasileños, en esos años estaba viviendo en el norte brasil, brasil profundo y puedo afirmarlo, explotó todo.
Ademas en ese disco también se marca la génesis de sus gustos musicales, que atraviesan toda su carrera, temas como Comida (de los Titas), Bem Que Se Quis, Chocolate, Ando Meio Desligado, Preciso Me Encontrar, Xote das Meninas, Negro Gato, Lenda das Sereias, South American Way, Heard It Through The Grapevine, Bess, You Is My Woman Now!, Speak Low, si nos fijamos bien, esta todo, el jazz, la tradición brasileña, el rock y la raíces de la mpb.
Se puede elegir cualquier disco de Marisa Monte y veremos los senderos que marco ese primer disco.Una noche divina, llena de música y aplausos, pues al finalizar cada tema una catarata de aplausos interminables bajaba desde todas las instalaciones de la sala, ella solo agradecía y se inclinaba ante la audiencia, que pidió con ganas los bises y que quedó con ganas de que siguiera la fiesta, mantuvo su aplauso ensordecedor intentando que volvieran al escenario a seguir con el espectáculo y que solo aflojo al encenderse las luces de sala…. todos queríamos mas, queríamos que no terminara.
Ahora solo podremos encontrar refugio en el nuevo cd que esta circulando en las disquerías, Colecao (Colección) , un disco de colaboraciones, temas de su carrera que abarcan cerca de 20 años, canciones que están el discos de artistas con los que ha colaborado, Julieta Venegas, Arnaldo Antunes, Cesaria Evora, Gustavo Santaollalla, Paulinho da Viola, y alguno más que se mantenía inédito…
Realmente un espectáculo divino, que abrió Socio, con su despliegue habitual. Fue un set acústico lleno de hermosas melodías, como nos tiene acostumbrado la banda de Fede Lima, un capo en hacer canciones que llegan al fondo del corazón, productor, arreglador, músico y compositor uruguayo, que espero que quienes no lo conocían luego del toque de ayer, comiencen a hurgar es su discografía, que de yapa tiene una voz que mata.
Solo una cosa, esta buenisimo sacar una fotos y filmar algo con los celulares, si el local lo permite, pero por favor a los que nos gusta ver un concierte en vivo, con el artista a pocos mentros de nosotros, molesta de una manera sofocante, las luces de los telèfonos en la cara de quienes estamos alrededor, estamos en butacas numeradas, no nos podemos cambiar de sitio, no es justo tener que andar haciendo malabares para sacarnos las cientos de lucecitas brillantes de la cara. Agota, distrae, y miren que no es que me toco justo a mi, es general la cosa, es invasivo, te saca de foco y no deja de saturar, se paga una entrada para ver a un artista en vivo y se lo termina viendo por una pantalla diminuta por el solo echo de subirlo en el momento a la red?. Estaría bueno meditarlo, mejor dicho: disfurtalo.
Salvo eso todo redondo en una noche fría, que nos esperaba a la salida del auditorio, pero con el alma tibia, la cabeza llena de música y esa armonía para el corazón que nos regala la buena música, siempre.
Marisa Monte – Sala Adela Reta – Montevideo – 28 de agosto 2016 – foto de portada Marcela Kohlhauf.

























