También conocida como “En primera plana” por estos lares, narra los hechos acontecidos a principios de la década pasada donde un grupo de periodistas de “Spotlight”, una sección perteneciente al Boston Globe. Liderado por Walter Robinson, llevaron a cabo una investigación donde salieron a la luz las prácticas de abuso de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica en la ciudad de Boston. La investigación tenía como principal objetivo demostrar que los casos de abuso no eran hechos aislados, sino que eran moneda corriente y eran sistemáticamente ocultados por integrantes de la arquidiócesis.
La película nos cuenta la ardua tarea periodística llevada a cabo por este grupo de profesionales, las entrevistas a las víctimas y la búsqueda de pruebas. Lo difícil que es abrirse paso cuando hay defensores irracionales de la iglesia y ponen a la misma por encima de todo, incluso a sus feligreses y en este caso, a víctimas de abuso.
Es interesante ver los entretelones dentro de “Spotlight”, el trabajo periodístico, las numerosas entrevistas a los llamados “sobrevivientes”– los cuales son llamados de esa manera debido a que en numerosos casos las víctimas no llegan a la adultez al suicidarse luego de pasar por ese tipo de experiencias sumamente traumáticas– ; la burocracia, como siempre cumpliendo su función de alargar plazos, en este caso defendiendo a la iglesia con un concepto erróneo de moral, donde es más fácil intentar barrer los problemas debajo de la alfombra que enfrentarlos o hacerse cargo.
Dirigida por Tom McCarthy con un buen ritmo, sin caer en golpes bajos ni en sensacionalismos, nos muestra los hechos tal y como fueron gracias a un muy buen guión (escrito por Josh Singer y el propio McCarthy) y unas más que correctas actuaciones de Michael Keaton (Walter Robinson), Mark Ruffalo (Mike Rezendes), Rachel McAdams (Sacha Pfeiffer) y LievSchreiber (MartyBaron) quienes interpretan a esta suerte de héroes del Boston Globe.
¿Es suficiente todo lo antes mencionado con respecto a este film como para coronarse como un justo ganador de la estatuilla dorada llamada Oscar? Realmente no, pero aparentemente la Academia optó por premiar el tema y dejar en segundo plano el lenguaje cinematográfico. Es decir que el guión pesó más que el resto de las partes, premiando una cinta con aires de telefilm fácilmente olvidable y obviando a las demás competidoras. Como punto a favor, es que, gracias al Oscar conseguido, el tema en cuestión (que lamentablemente sigue vigente) esté nuevamente sobre la mesa y ejerciendo presión mediática sobre el Vaticano.
Imagen portada: www.imdb.com
















