Me prometí que no iba a seguir escribiendo sobre superhéroes por un tiempo, pero bueno… es Film Noir, y no me pude resistir. Ya al escribirla me imagino sentada frente a mi máquina de escribir, tomando un whisky de dudosa calidad mientras la luz se cuela por las persianas semicerradas de mi oficina y se escucha a lo lejos el ruido de la ciudad agitada.

Quienes me conocen saben que amo este género desde mucho antes de ser cinéfila. Imposible no enamorarse de las sombras y los contrastes, las gabardinas, el humo de cigarrillo, el whisky y el jazz… Y por supuesto, Humphrey Bogart. Y obviamente tuve mi etapa en la que quería ser detective (y en cierta forma hoy en día lo soy de a ratos, pero eso es otro tema para otro momento).
Confieso que no leí el cómic, a pesar de que estuvo en mi casa por bastante tiempo. No me considero demasiado fan de Spiderman, y a decir verdad tampoco de Nicolas Cage. Eso no quiere decir que no me gustan, sino que más bien mi postura siempre fue neutra: me daban bastante igual ambos. Y claramente hay excepciones para cada uno, y son Spider-Man: Across the Spider-Verse (2023) y Pig (2021).

Como toda persona de bien elegí la opción de ver Spider Noir en blanco y negro, y se nota que está hecha para verse de esta manera. Bueno, después me enteré de que de hecho varias escenas fueron filmadas de nuevo, con escenarios y vestuarios de distinto color para que se vieran mejor en blanco y negro. Como se hacía en la época. Y es que en cada escena se nota el amor con el que fue hecha, respetando cada detalle para que uno sienta como si realmente hubieran viajado en al tiempo y filmado en Nueva York de los años treinta. Los mismos ángulos, la misma luz, pero con equipamiento y tecnología actuales. En lo personal destaco muchísimo el departamento de vestuario, que es algo fundamental para como espectador sientas que estás viendo algo de la época. Se sienten las texturas, los desgastes, los brillos y cómo reflejan la luz… Incluso la ropa rota y remendada se ve demasiado realista. De cualquier manera después vi algunos capítulos a color, y también se ve excelente.

Como dije, no leí el cómic pero sé que los cambios que hicieron son bastante grandes. Y se nota que esta versión del personaje de Ben Reilly está hecha a medida para Nicolas Cage. Se adapta perfectamente a sus gestos y excentricidades, y no me puedo imaginar a otro actor haciendo esto: entendió perfectamente la tarea asignada. Y si bien el guión es tal cual una película de cine negro clásica, también su personaje en ocasiones es consciente de los diálogos que si bien pueden ser muy poéticos, también son poco prácticos: “Hablemos como personas normales”.
Si bien esta review no tiene spoilers estamos hablando de cine negro y también se respetan los clichés, así que muchas cosas no son sorpresa. Pero a quién le importa, lo que importa es el viaje hasta ahí. Ya sabemos quiénes son los malos y los buenos pero con el agregado de un superhéroe y su identidad secreta, y se presta para que haya algún twist y alguna escena muy interesante, y algo de humor en la dosis justa.

Es reconfortante ver cuando alguien ama el Film Noir igual que uno, se nota que tiene alma y que tiene cuerpo tanto en lo visual como en el guión. Sobre todo en esta época donde lo artístico se ve eclipsado por la inteligencia artificial, es reconfortante ver algo un poco más “artesanal”, que si bien utiliza las herramientas necesarias para mejorar algo ya existente, respeta lo clásico. Y nosotros lo agradecemos, por supuesto.






































