
Divididos: Bajo la lona de SITIO, pasó la Aplanadora
Para la agenda del rock uruguayo, agosto de 2025 suma otra fecha clave. Este año viene siendo especial, hace apenas unos días disfrutamos de Los Cafres en MMB, semanas atrás la Kermesse Redonda agitó en la Sala del Museo y en septiembre ya está confirmado que La Renga visitará Colonia del Sacramento. Un calendario que confirma que 2025 es un gran año para quienes respiramos rock a todo volumen.
En ese marco, la llegada de Divididos al Velódromo Municipal de Montevideo, dentro de una gira que recorre España, Chile y varias ciudades argentinas. En tiempos donde las grandes bandas del rock argentino vuelven a ocupar espacios masivos —estadio, cancha o carpa gigante—, la visita del trío integrado por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella demostró que La Aplanadora del Rock mantiene su apodo con argumentos y un sonido que te sacude el cerebro.
La cita estaba marcada para las 21:10, pero desde las 20hrs. el movimiento ya era visible y ruidoso. Camperas gruesas, gorros de lana y vasos improvisados con botellas cortadas o cajitas de vino circulaban en el aire fresco del Parque Batlle, que lejos de espantar a la gente, la apuraba hacia la entrada. El acceso fue ágil; acreditación rápida gracias a la producción de Piano/Piano, controles amables y un ingreso sin fricciones, algo que en este tipo de eventos no siempre ocurre.
Adentro, la carpa de SITIO imponía respeto; techo alto, dos barras laterales, una pantalla de lado a lado en el fondo del escenario y un sistema de luces y sonido que anticipaba un show cuidado en cada detalle.
A las 21:15, el primer golpe de Catriel en la batería abrió la noche como quien enciende un motor grande y lo deja listo para devorar kilómetros. ¿Quién se ha tomado todo el vino? inauguró la lista con esa mezcla de cuarteto y rock que en vivo se llena todos los espacios. Mollo sonreía como quien saluda a viejos amigos; Arnedo, firme y concentrado, lo acompañaba con la complicidad de toda una vida tocando juntos. En la primera fila, un niño junto a su padre llamó la atención de Ricardo, que lo invitó a quedarse en la fosa, regalándole sonrisas entre tema y tema.
El apodo de “Aplanadora” se entiende viéndolos en acción, son tres tigres tirando magias. Ciavarella, el más joven, golpea con fuerza seca y constante; a mitad del show, el redoblante tuvo que ser cambiado porque el parche no resistió el desgaste. Un detalle que da cuenta su estilo, firme y sin ahorrar energía. Arnedo maneja el bajo con tracción total, los graves se te meten por todos lados, llenan todos los vacíos, y Mollo alterna entre riffs y pasajes de folklore, además de derrochar carisma en cada movimiento, un despegado!!. Los tres comparten algo fundamental; interpretan la emoción de cada canción. No sólo ejecutan la música, los tipos te integran al clima y la historia que cada letra propone, fusionando texto, melodía e interpretación como con un equilibrio increíble. Esta característica define a la banda y entiendo que es lo que nos hace sentir tan identificados con ellos. Su música va más allá de las sus clásicos, es una obra completa que invita a poner todos los sentidos a disposición del show.
La sorpresa de la noche llegó con Laura Canoura, a quien Ricardo recordó como la voz que lo invitó tiempo atrás a cantar Puntos cardinales. “Hoy, en su tierra, pudimos invitarla para tocarla con ella. ¡Gracias Laura! Y gracias Juan Pablo Chapital, gran guitarrista uruguayo”, anunció antes de un cruce breve e intenso, donde las voces encontraron un balance perfecto, sostenidas por la guitarra limpia de Chapital.
El repertorio fue un encuentro con lo inevitable, temas cargados de historia que arrasan con todo a su paso, emocionan y nos recuerdan que esos treinta y cinco años siguen presentes en nosotrxs. Sin apelar al recuerdo ni a la nostalgia, la madurez trae renovación que se convertida en presente.
Las visuales proyectadas no quedaron de adorno. Imágenes que se hicieron eco de la música, acompañando sin robar espacio y que sirvieron también para acercar el pulso del escenario a quienes estaban lejos, al fondo de la carpa.
Un detalle que vale destacar: durante el recital, la producción distribuyó vasos de agua entre tema y tema, asegurando la hidratación del público. Algo que no siempre sucede y habla muy bien del equipo que llevó adelante la organización del espectáculo.
Cerca del cierre, la carpa de SITIO era una masa compacta. No hubo discursos largos ni gestos calculados; la comunicación pasó por la música, la empatía y el cariño que transmitió la banda y la retroalimentación del público. Afuera, el frío esperaba y el viernes se terminaba; queda la sensación de que este 2025 nos sigue regalando noches que valen la pena. Divididos pasó ratificando que sigue siendo La Aplanadora del Rock.
El paso de Divididos por la carpa de SITIO dejó la vara alta para lo que queda de agosto. La agenda no se detiene; el 15 llega Los Auténticos Decadentes para celebrar tres décadas de “Mi vida loca”, mientras que el 22 Bandalos Chinos presentarán su último disco “Vándalos”. Para cerrar el mes, el 30 El Kuelgue suma a la cartelera de la carpa. Agosto se perfila como un mes intenso para quienes seguimos el rock y la música popular en Montevideo, con SITIO como epicentro de las grandes propuestas.
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