“Tierra Arrasada”, bajo el subtítulo de “Más allá de la era digital hacia un mundo poscapitalista”, es un libro del historiador y ensayista estadounidense Jonathan Crary, publicado en su idioma original en 2022 y en español ese mismo año.
Crary plantea en su ensayo que, si va a haber un futuro habitable y compartido en nuestro planeta, será un futuro desconectado, desvinculado de los sistemas y prácticas destructoras que identifica con lo que llama el “Complejo de Internet”, configurando lo que considera la fase terminal del capitalismo, el Capitalismo de Tierra Arrasada.
Considera al “Complejo de Internet” como el actual sistema político y económico dominante (definido en consonancia con el viejo “Complejo industrial-militar” que resultó dominantes en el siglo XX), conformado por un entramado que vincula a las redes sociales, el consumo digital y la tecnología global, orquestado en torno a una infraestructura física que lo sustenta, un sistema financiero que lo alimenta, dispositivos destinados a la vigilancia y el consumo, y un componente psicológico que genera alienación, atomización social y captura del tiempo libre en modo productivo;
El Complejo de Internet se expresa mediante herramientas y servicios digitales y está dirigido por corporaciones transnacionales, agencias de inteligencia, carteles criminales y una elite multimillonaria a la que caracteriza como sociópata, en razón de que su accionar promueve la disgregación social.
La particularidad es que el Complejo de Internet se presenta a sí mismo como inmaterial e irreversible, y ninguna de las dos cosas son ciertas.
Es falsa la afirmación de que internet y la tecnología se desarrollan en un espacio desmaterializado, en la virtualidad o en “la nube”, ocultando las realidades materiales y ambientales que hacen posible su accionar.
La existencia de la era digital requiere la expansión, no la ausencia, de las mismas prácticas destructivas que se observaron en la economía industrial. El complejo de internet depende totalmente de un paradigma extractivo de recursos, especialmente de minería, dejando tierra arrasada.
Y también es falso que se trata de un sistema irreversible, y que debamos convivir con el Complejo de Internet como algo “natural”.
Hemos alimentado esta idea de irreversibilidad adoptando pasivamente todo tipo de rutinas online como si eso fuera vivir. Estamos frente a un fracaso masivo de la imaginación.
Jonathan Crary postula que el camino a un planeta sobrevivible requiere de determinados desgarros, de una desconexión; arreglos sociales y personales que signifiquen abandonar el dominio del mercado y del dinero sobre nuestras vidas.
Recuperar el tiempo como tiempo vivido, redescubrir las necesidades colectivas y resistir al nivel creciente de la barbarie, incluida la crueldad y el odio que emanan de internet. Reconectar humildemente con lo que queda de un mundo lleno de otras especies.