Surrealismo © Desbats – Cuando las canciones son video y la emoción funciona

Entre esos pocos de esos miles de humanos que habitan este mundo en América, Julian Desbats es uno de esos fieles reflejos de la respetable acción, de la creación a lo real, que como un He-Man músico callejero de capital federal Bs As, criollo de cemento, calzando su espada instrumento, sacan su caja de madera encordada en cualquier lugar, dependiendo lo que suceda (cientos de batallas los últimos años como guitarra de los únicos y explosivos Rusos HDP, recorriendo tugurios de cualquier tipo, de los perfumados y de los otros lo confirman, darle ribetes tan fantasiosos y animados a tal comparación no está fuera de lugar, seamos lúdicos y oníricos, no encapsulados críticos, muchos saben de lo que estoy hablando si vieron a los Rusos en vivo), quizás estando en el cordón de la vereda o en un parque, como los que empiezan a componer en búsqueda de la próxima canción que los salve de el dolor de este mundo y que nos regale al resto de los mortales, unos minutos que con extraña belleza en notas, doten de sentido abstracto a nuestras vidas.

Los Rusos se sabe, del otro lado del Río ya se ganaron su lugar rebelde e incomodo, en la escena de topos sónicos underground, como combustible Premium influencia, indie punk si me lo permiten, para cada vecino oficinista-empleado, entregados a la esclava tarea cotidiana de sufrir las ocho horas en respetable y inevitable pecera tarea, esos mundanos asalariados de buen gusto que gozan pagar una entrada a un toque, más que las Fms de moda y como new punks, los Rusos en escena a pura actitud, ya son sus referentes de sangre nueva,  jóvenes, y tienen bien ganado sus metros entre los músicos de cañerías más destacados de los respetables suburbios de la argenta vecina orilla. Entre tanto baño a dinosaurios, donde mirar atrás parece ser la consigna actual, el futuro no es negocio, ellos luchan para darle nuevas camisetas que comprar a los pibes de estos días.

Y Julián mucho tiene que ver en eso.  Aunque su legado en verdad sean sus canciones, en discos físicos de sellos independientes de venta en pequeñas disquerías, lo del tipo en realidad son las ideas, sus dibujos que con tintas le dan vida a ese Macondo personal, sublimación arte, critica, cruda y trágica de las horas de estos días (sigan su obra en su perfil de facebook , que en migajas el comparte, deberá ser obligada muestra  o libro a futuro y sorprenderá a eruditos no tan “artistas”, el arte es hipnosis, si me permiten tan reflexiva diatriba, como un mortal no ilustrado de sabias escuelas y  ni de las obras maestras, como parado frente a un Bansky, o a Saturno Devorando de Goya, o a Capitán prepucio goes to Hollywood , sin entender que hay que entender  – donde están los editores vanguardistas de la macro media, apostando en el mercado grande cuando en realidad lo que late circula por estas rutas subterráneas?).

Luego de Tarado, su primer disco solista, esas notas indie folks de amor, dolor y desesperanza optimista barrial (por definirlo de alguna estúpida manera) su voz personal  y como adelanto de lo que será su próxima creación sonora Lp, llegó “Duerme Conmigo”, un video que late y chorrea sangre bizarra-combinación-visual, de tan autentico, loco y visceral documento, surrealismo © Desbats.

Vivan los que arriesgan sus vidas todo por nada, en esos estilos paradigma de vida, desinteresados por vidas monobjetivas, las del tener el mejor auto, hijos hermosos y la mejor casa, creación ante cuentas bancarias, en libre difusión de su obra, esa que intenta ser cada vez mejor, que por menos acaudalados, armados solo con sus guitarras, le dan buenas razones a la vida con riesgo, eso de confiar en ser propio jefe, dueños de su andar día a día, y sangrando alma propia en búsqueda de sus canciones, que como bien lo sabe Julian, son presente pero serán más futuro. En diez años hablamos. Cosecharas lo que has de sembrar al decir del gran Reed.

Como el artista que hace todo, uno contra todos, frente a la inmensidad de ese mundo, entre tanta diversidad y diferencias de egos, entendiendo que sin muros es mejor. Que el camino pueden ser las canciones, las que nos hagan sentir más, entre tanto frío emocional de estos los actuales virtuales días. Desbants lo confirma, y no está nada mal, de que todavía se puede, enojados-contentos pero riendo entre lagrimas, síntoma saludable de una vida optimista, un futuro mejor que celebre la fase que nos toco vivir en este planeta, sabiéndonos parte de esta galaxia infinita. Sentir. Solo dale play.

 


 

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Alejandro Hoffmann

Alejandro Hoffmann

Estudio Psicología y Antropología en la Universidad de la República. En 2013 se recibió de Diseñador Web. Realizó talleres de periodismo y gestión cultural. La música siempre lo ha acompañado durante su vida (música la cual considera más grande y abarcativa que conceptos filosóficos como el amor o la libertad juntos, o cualquier otro) y el ancho de banda de sus gustos se ha extendido con el paso del tiempo, aunque quizás no tanto, porque considera (en estos tiempos de mega democratización de los medios de difusión, donde todo artista tiene un lugar para compartir su creación) es sencillo diferenciar lo bueno de lo no tanto, porque según él, lo perceptivo influye más para el entendimiento de la música que lo intelectualizante snob, como esa canción que marca la diferencia en cuanto a las otras en un disco, y es claramente notorio que se destaca. Hoy transita sus días esperando escuchar y ver cosas que no haya escuchado ni visto antes. Se une a cooltivarte en 2014. Escribe para moog.uy - indiehoy.com - acapasancosas.com.ar - la revista Efecto Metal de Argentina y Zona de Obras de España. Desde 2016 lleva adelante Sudtopia, proyecto con el cual intenta difundir bandas latinoamericanas que están por fuera del circuito comercial masivo. Su eje central se desarrolla con publicaciones semanales en el portal http://cooltivarte.com/portal/ y bimensuales en su segmento de la Revista Wop! de Montevideo.